Saturday, December 31, 2016

..


Dos deseos, una película 

.
Deseos (dos):
tiempo,
y toparse)

.
Tiempo, el que no está en el reloj.
Ése que nace de la nada 
cada vez que alguien se dispone a escuchar a otro.
A veces sucede.

Toparse, ,,
con lo nuevo,,,
en el siempre lo mismo.
A veces sucede.
A ,,,
. .

La película (*):

Termina el día.
Auggie está cerrando su tienda.
Justo entonces llega Paul a comprar cigarros.
El tendero vuelve a levantar la persiana
por ese asiduo cliente

con el que no ha cruzado más que algún que otro montoncito de palabras a lo largo de estos años.
Es poco lo que Auggie sabe de él:
apenas que es un escritor de cierto nombre;
y que no ha vuelto a encontrar inspiración desde la muerte de su joven esposa.


Paul le paga y Auggie busca el cambio.


Entonces sucede el inicio de ese bello pasamanos que resulta ser toda la historia de "Cigarros",
aquí:
,

Que pasen bonita esta noche.

Guillermo Cabado



(*) Se trata de "Cigarros" ("Smoke"), filmada por Wayne Wang con guión de Paul Auster.



.

Thursday, December 08, 2016


Se acercan las noches del 24 y/o del 31 de diciembre,
¿se acerca el problema de con quién la voy a pasar?

"DAR LO QUE SE TIENE ES LA FIESTA, NO ES EL AMOR" (Lacan, 7/6/61)

(a partir de la película "Las invasiones bárbaras",
cruzada con "La fiesta de Babette") 

(fotograma de "Las invasiones bárbaras", película canadiense de 2003, de Denys Arcand)


A partir de las dos películas mencionadas, este nuevo taller de "Lacan con cine" es como cada vez un estímulo de dos horas, casi lúdicas, con cine y fragmentos de Lacan: ambos disparadores para que cada quién luego si gusta siga leyendo e investigando. Pero también en este caso es una pequeña celebración.

"El infierno son los otros", decía Garcin en la obra de teatro de Sartre "A puerta cerrada"

Lejos de eso, el lugar de los otros es muy diferente en el planteo de Lacan en "El aserto de certidumbre anticipada", escrito un año después del exitoso estreno de aquella obra sartreana:
"...(la) asimilación 'humana' en cuanto precisamente se plantea como asimiladora de una barbarie, y que sin embargo reserva la determinación esencial del Je".

Entre la fiesta y el amor,
el otro es ése que me sirve de soporte para concluir hacia dónde estoy caminando.
Quizás sea un tono posible con el que disponerse a esas noches clásicas de finales de diciembre.

Coordina: 
Guillermo Cabado

Informes e inscripción: 
cabado@hotmail.com

(fotograma de "La fiesta de Babette", película danesa de 1987 de Gabriel Axel) 




Tuesday, November 01, 2016


A partir del próximo martes 8/11 de 18.30 a 20hs en "CENTRO DOS"

"HAY IDENTIFICACIÓN PORQUE NO HAY IDENTIDAD 
(entre la película "Safe" de Todd Haynes y los espejos de Lacan)"

4 encuentros, actividad no arancelada

INSCRIPCIÓN: 
informes@centrodos.com.ar




"Safe" (film de 1995 de Todd Haynes) es la historia de Carol White, una mujer que a partir de ciertas irrupciones en su cuerpo comienza un derrotero de consultas (médico clínico, psiquiatra, comunidad terapéutica) hasta desembocar en este "ataque de pánico". Durante toda la trama el oyente/espectador tiene la experiencia de encontrarse ante una mujer cuya demanda pareciera deshacerse en nuestra oreja. Cuesta asirla al punto que los espectadores suelen decir del personaje interpretado por Julianne Moore: "no tiene deseo". La película culmina con ella mirándose en el espejo y diciéndose a sí misma: "te amo".




Nos serviremos del discurso del film de Todd Haynes no sólo para reflexionar respecto de cómo en cierto modo de pensar el psicoanálisis el paciente se constituye con el oyente que "le toca en suerte" (luego: si tuvo un analista anteriormente, no es el mismo paciente). También para hacer un recorrido por el abordaje que hiciera Lacan con sus espejos (el estadio del espejo  y el esquema óptico) del problema abordado por Freud con su introducción en 1914 del famoso concepto articulado en un neologismo freudiano 'Narzismus', que fue traducido por "Narcisismo" aunque, para ser fieles a la decisión del padre de psicoanálisis, debería haberse traducido por "Narcismo" (sin ese redoblamiento fonemático que se expresa en la presencia de los grafemas "ci" y "si").

Eso nos llevará a ubicar el viraje que produce Lacan en el abordaje del problema, lo cual nos permitirá afirmar que con el planteo de Lacan si hablamos de "identificación" es porque no hay "identidad".



BIBLIOGRAFÍA:

- "Introducción del narcisismo" (Sigmund Freud)

- "El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica" (Jacques Lacan)

"Observación sobre el informe de Daniel Lagache" (Jacques Lacan)

- "La imagen de uno mismo" de Guy Le Gaufey

- Las primeras cuatro clases del seminario IX, "La identificación" (Jacques Lacan, versión establecida por Ricardo Rodríguez Ponte)

COORDINA:
Guillermo Cabado

Wednesday, October 19, 2016




Cierto cuento instalado en la memoria 
de los que andan Buenos Aires,
(incluso de aquéllos que aún no lo leyeron)
desliza, casi como un detalle oculto y a la vista,
que a finales de octubre se encontró un aleph.

Estás invitado a jugar con nosotros

Si un aleph es eso que sucede en el infinito espacio de una nuez,
¿de qué está hecho tu aleph?.

Te proponemos salir a buscarlo por las calles de San Telmo.

Wednesday, October 12, 2016


"EL ALEPH" DE BORGES, UNA PISTA SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE EL "CUERPO" EN FREUD Y EL "CUERPO" EN LACAN 
(primera parte)


Rumbo al taller de "Lacan con cine" del próximo sábado 15/10


“Así, en aniversarios melancólicos y vanamente eróticos, 
recibí las graduales confidencias de Carlos Argentino Daneri” 
(“El aleph”, Jorge Luis Borges)



CORRESPONDENCIA ERÓTICA. LA ESPERANZA. 

“La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita...” (otra vez: “El aleph”)

Así abre este cuento de Borges instalado en la memoria de los que andan por Buenos Aires, incluso en la de aquéllos que aún no han tenido la dicha de caminarlo. Y a poco de andar uno ya está en una historia de amor “no correspondido”: “mi vana devoción la había exasperado; muerta yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación”. 

(Fuente de esta imagen: Thingiverse y sus experimentaciones estereográficas)


Esa esperanza es todo el asunto. Hace algunas semanas recibí una breve carta de una de las artistas a las que convoqué para que juntos realicemos una performance a finales de octubre llamada “Dos días para encontrar un aleph” (1). La consigna que les propusiera incluía un requisito provocativo: “si tenés o tuviste un amor no correspondido”. Pronta, ella me escribió: “¿existe el amor correspondido?”. 

Le contesté: “al imaginar un aleph esférico, Borges ya te respondió: sí. Pero con el Eros es tan fácil hacerse imágenes de engaño, empezando por ese asunto de que el aleph habría estado en una casa de la calle Garay. ¡Como si esa calle correspondiera al espacio tridimensional!”. 


EL ORIGEN DE LA MEDIA NARANJA: SERES ESFÉRICOS

"Supongan incluso, dice Aristófanes, que mientras reposan en el mismo lecho,
Hefestos -es decir, Vulcano, el personaje con el yunque y el martillo- se pare ante ellos (una pareja de amantes) munido de sus herramientas y les diga: '¿No es de esto que tienen ganas, no es éste el objeto de sus anhelos: identificarse lo más posible el uno al otro, de manera que ya ni de noche ni de día se separen?" (Lacan en la sexta clase de su seminario VIII, evocando al mito de los seres redondos cortados por la mitad que Platón presenta en “El banquete” por boca de Aristófanes)


(un kiosco de Buenos Aires)


Justo en el final de la clase anterior a este pasaje Lacan deslizaba una objeción no explícita a un planteo de Freud: “Esta posición, a pesar de la limitación en la cual creemos haber reducido el sentido de la biología, ¿no ha dejado algunas huellas en nuestros presupuestos mentales?. Quisiera dejarlos hoy sobre esta cuestión.  Seguramente, detectar las huellas no es tan interesante como percatarnos de dónde, a qué nivel más fundamental, nos ubicamos nosotros, los analistas, cuando agitamos, para comprendernos a nosotros mismos, nociones como la del instinto de muerte. Como Freud no lo ha desconocido, es una noción empedocleana.”  

Esas palabras de Lacan evocan sin decirlo este pasaje de “Análisis terminable e interminable”, escrito por Freud en 1937: “Pero nuestro interés concierne a cierta doctrina de Empédocles, tan próxima a la teoría psicoanalítica de los instintos que estaría tentado de considerarlas idénticas, si no mediara la diferencia de que la del sabio griego es una fantasía cósmica, mientras que la nuestra se conforma con tener vigencia biológica. (...) El filósofo nos enseña, pues, que en la vida cósmica, tanto como en la psíquica, existen dos principios del suceder, trabados en eterna lucha: los llama ‘amor’ y ‘discordia’. (...) Los dos principios fundamentales de Empédocles son, tanto por su nombre como por su función, los equivalentes de nuestros dos protoinstintos, Eros y destrucción (...) Pero no debemos asombrarnos de que esta teoría haya sufrido algunas modificaciones al reaparecer después de dos milenios y medio”.

La referencia al presocrático Empédocles prepara el terreno para ocuparse de la esfera. Y con eso funda las bases de su modo de pensar al cuerpo. La esfera será la lógica espacial contra la que combatirá Lacan a lo largo de sus años para postular una concepción de cuerpo alejada de la biología, cosa que, como acabamos de leer, no es el caso de Freud. En la segunda parte de esta nota desembocaremos en dos planteos de Lacan en 1975 y 1980 al respecto. Pero antes tendremos que pasar por “La esfera de Pascal” de Borges.

(continuará)

Guillermo Cabado 


El próximo sábado 15/10 realizaremos un nuevo taller de "Lacan con cine" sobre esta temática a partir de la controvertida película "Un amor de Borges"de Javier Torre.

CLIC EN EL AFICHE PARA MÁS INFORMACIÓN: 

http://cabado.blogspot.com.ar/2016/10/este-sabado-1510-las-17.html

(la película de Javier Torre que se basara en un libro escrito por Estela Canto, "Borges a contraluz". A esa mujer Borges le dedicó su ficciòn, "El aleph")


(1) “El teléfono perdió sus terrores, pero a fines de octubre, Carlos Argentino me habló”. Alcanza con esta frase perdida en medio del relato borgeano para decidir que los finales de octubre son la fecha adecuada para proponer al público una performance lúdica en la que el cuento es un punto de partida invisibilizado que invita a que la imaginación de cada quien vuele. E incluso la curiosidad lo lleve a rastrear de qué va todo este asunto en su raíz: "Dos días para encontrar un aleph".


Sunday, October 09, 2016


ESTE SÁBADO 15/10 A LAS 17.30hs

OTRO ENCUENTRO DE "LACAN CON CINE"



"EL ALEPH DE BORGES JAMÁS PODRÍA ESTAR EN LA CALLE GARAY"

(o de por qué el "cuerpo" en Lacan no es el "cuerpo" en Freud)

A partir de "Un amor de Borges" de Javier Torre


COORDINA: 
Guillermo Cabado

INFORMES E INSCRIPCIÓN:
cabado@hotmail.com

A partir de escenas de la controvertida película "Un amor de Borges" de Javier Torre nos serviremos de la ocurrencia borgeana de imaginar un aleph tras el desencuentro amoroso.


- ¿Qué transliteración se esconde en la famosa calle Garay en la que Borges ubicara su aleph?. 

- ¿Cómo ese "pase de magia" que Borges hace delante de nuestras narices nos puede abrir la puerta para asomarnos a la crítica de Lacan a la concepción freudiana del cuerpo?.

Cruzaremos la película con algunos pasajes de dos obras de Jorge Luis Borges: "La esfera de Pascal" y, por supuesto, "El aleph".

(Jean Pierre Noher en una interpretación de Borges que dividiera las aguas de la crítica)


Propondremos un recorrido entre diversos pasajes de la enseñanza de Lacan
hasta desembocar en éste:


 "Eso (RSI, en la topología del nudo llamado borromeo) le di yo a los míos. Se los di para que se supieran orientar en la práctica. Pero, ¿se orientan mejor que con la tópica legada por Freud a los suyos?.


Hay que decirlo: lo que Freud dibujó con su tópica, llamada segunda, adolece de cierta torpeza. Me imagino que era para darse a entender dentro de los límites de su época.
Pero ¿no podríamos más bien aprovechar lo que allí figura la aproximación a mi nudo?. Considérese el saco fofo que se produce como vínculo del Ello en su artículo llamado 'Das Ich und das Es'. Ese saco sería el continente de las pulsiones.  ¡Qué idea tan disparatada la de bosquejar eso así!. Sólo se explica por considerar a las pulsiones como bolitas, que han de ser expulsadas por los orificios del cuerpo una vez ingeridas.
(...) Esto deja perplejo. Digamos que no es lo mejor que hizo Freud. Hace falta incluso confesar que no favorece la pertinencia del pensamiento que eso pretende traducir. Qué contraste con la definición que Freud da de las pulsiones, como ligadas a los orificios del cuerpo. Hay aquí una formulación luminosa la cual impone otra figuración que la de aquella botella. Cualquiera sea su tapón.
¿No será más bien, como me ha ocurrido decirlo, botella de Klein, sin adentro ni afuera?. O aún, sencillamente, ¿ porque no el toro ?. Llama la atención que este enmarañamiento no haya impedido a Freud volver luego a las indicaciones mas notables acerca de la práctica del análisis" 

("El seminario de Caracas", 12/7/1980, traducción de Juan Luis Delmont Mauri en « Actas de la reunión sobre la enseñanza de Lacan y el psicoanálisis en América Latina » Editorial Ateneo de Caracas , 1982)


Guillermo Cabado
cabado@hotmail.com


Tuesday, September 27, 2016


Aquellos aniversarios melancólicos y "vanamente eróticos" en los que él evocaba a su prima hermana.

"... era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis".

Cierto cuento está instalado en la memoria incluso de los que aún no lo han leído. Dice que a finales de octubre sucedió un llamado telefónico. Y poco después, la maravilla.

Si un aleph es eso que cabe en el infinito espacio de una nuez, 
¿de qué está hecho tu aleph?.

29 y 30 de octubre, dos días para encontrarlo.



Sumate a la página del juego en Facebook: 

"DOS DÍAS PARA ENCONTRAR UN ALEPH"
CLIC AQUÍ:

(א)


Saturday, August 27, 2016


¿QUIÉN NO HA DESEADO CRUZAR UN PUENTE?

(escrito en diciembre de 2004.
Material utilizado en 2007 para el proyecto "CUESTA"
intervención callejera en el puente de Ciudad de la Paz al 100
presentado para el VII Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires) (1)

                                                                   
ANTES DEL RELATO, CLIC EN LA ANIMACIÓN:


Querrán palpar con sus propios ojos el extraño sitio del barrio de Belgrano en el que sucediera lo que estoy por contar. Verificar in situ la existencia de esos objetos. ¿Cómo culparlos?. Aguijoneado por la certeza de que para cada quien que llegue al final de este relato pasar por allí será un volver a pasar, estoy tentado de pedirles que al ir lo hagan de noche. La encrucijada en la que se evapora la calle Ciudad de la Paz, y con ella todo el barrio de Belgrano, no es la misma a la hora negra y azul. Y sé que para los espíritus despiertos, que a ellos les hablo, volver a pasar por lo mismo es vérselas con la grieta que se abre siempre en lo idéntico.
Por esos agujeros del cada vez lo mismo, se abisma lo nuevo. Y con ello el vértigo de lo incierto.
Las puertas agudas de lo por venir.

                                                    

Salí de Palermo en la búsqueda acostumbrada de restos que otros dejan en la calle por no hallarle valor de uso ni, menos que menos, de cambio. Fierros, maderas, formas raras de materiales inespecíficos, y así. Esos restos que en manos de otros nunca se sabe en qué podrán transformarse. Palermo se hizo Colegiales. Colegiales, Belgrano. Para entonces decidí el regreso con las manos vacías. Doblé por Ciudad de la Paz desandando camino. Quien haya pasado por allí sabe del puente que cruza por arriba de la vía del tren para desembocar en Dorrego, ahí mismo donde las calles cambian de nombre y nace Soler y con ella Palermo Viejo, ahora extrañamente llamado Hollywood por algún imbécil. Caminaba por la vereda derecha. El dato parece irrelevante, pero no lo es: es que la vereda derecha de Ciudad de la Paz no tiene destino. Quiero decir que se va angostando hasta desaparecer apretada contra la hilera de casas y el muro del puente que sube.



Precisamente en ese punto de fuga en que la vereda se borronea a la vista, me topé con un espectáculo inesperado: un enorme carrete improvisado como mesa, sobre ella restos de vela y una escultura de una cabeza. Al lado un montículo de basura y una silla desvencijada. Mientras me acercaba no supe si sería capaz de desarmar el montaje. Esos no eran restos arrojados a la calle sin valor de uso. No desde que estaban engarzados en una naturaleza muerta: el trabajo humano recordando la línea que nos separa de la inocencia cruda del mundo. Plusvalía pura.

No llegué. Treinta metros antes me topé con el ventanal de un pequeño restaurante rozándome el hombro. Vi sus mesitas irregulares, su decisión pop y un nombre irresistible: “Sifones y dragones”. Me di cuenta de que tenía hambre y un instante después lo olvidé. Es que sobre una de las paredes del restaurante había un cartel colgado que decía “¿quién no ha deseado cruzar un puente?”. Y retomé el camino, abandoné el montaje y crucé de vereda: en el puente el paso para peatones está sobre la izquierda. No sabía lo que iba a encontrar antes de llegar a él.


                                              
    * * * * *

(Quiero decir, por si acaso se arriesgan hasta allí, que después de cruzar el puente, yendo en la dirección que describo, hay un túnel de no más de cuatro metros de largo que perfora la base de la estructura, uniendo ambas veras. Algunos lo llaman “boca de lobo”. Allí en la penumbra y un rato después habría de encontrar a un hombre rodeado por unas pilas de libros y trastos viejos).


                                                        * * * * *

Crucé. Al ganar la izquierda en vez de encontrarme con otra vereda sin destino divisé la escalera para subir al puente. Sin embargo, extraña coincidencia en la que recién ahora reparo, otra vez algo me detuvo antes de llegar a ella. Bordeando el muro de la base del puente rumbo al primer escalón, vi una puerta blanca cerrada. Quien de ustedes vaya hasta ese sitio comprobará que no parece una puerta de calle sino más bien de interiores. Sin embargo tiene una cerradura tipo trábex. Lo extraño es que uno no imagina detrás de ese muro un espacio habitable sino los cimientos del puente. Sin embargo un pequeño cartel blanco, con letras negras, anuncia: “Restaurante invisible”. Y aún más, otro cartel blanco informa el menú con letras similares:    

                             Entrada
Mouse de aire de librería
Sopa de perlas y jabalí
Papas snack con riff de kiss
Caracoles en Salsa Spleen

                            Entremeces
Punk canapé de salame con dulce de leche
Granité de césped escocés y beso con rouge rojo

                             Platos
Pez blanco con salsa de neón rojo
Pato silvestre con nísperos y humo de pipa
Confit de cardos y ranas con sal de circo
Cabellos de ángel con espuma de ruido 

                             Postres
Helado de agua bendita y acero
Bananas con bronce trompeta y prusiana pana azul
Tradicionales diamantes en almíbar jorge de la vega
Guante de box recién peleado con frutillas y chanel nro 5

Café con syrup de telo
Bombones de chocolate blanco y perfume de juguete nuevo
Licor de fox trox

                                                                 * * * * *






Golpeé la puerta. Nadie abrió. Eso que sentía ya no era hambre, era deseo de pato silvestre con nísperos y humo de pipa. Esperé un rato. Volví a intentar. Nadie respondió. Entonces me di por vencido. Subí el puente, lo crucé, empecé a descender. Divisé a cincuenta metros Dorrego y la continuidad de los barrios. No deseaba otra cosa que ese menú. Al bajar el último escalón, como una sombra fantasmal percibí a mi derecha la boca del túnel que pasa bajo el puente y une ambas veras. Allí estaba el hombre. Me dijo: “¿probó el helado de agua bendita y acero?”. Cortó la hoja de un libro y me la extendió al modo de un repartidor de volantes. En la penumbra observé que en el margen había algo manuscrito. Le pregunté si él era el dueño del restaurante. 

- ¿Cuál? 

- El que sirve pato silvestre con nísperos y humo de pipa 

No respondió. 

Leí en la penumbra, era una página de “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política” de Marx: “El capitalismo parte del supuesto de que la cantidad de tiempo de trabajo es el factor decisivo en la producción de riquezas. A medida de que la industria progrese, la creación de riquezas se volverá cada vez menos dependiente del tiempo de trabajo obrero y cada vez más dependiente de la ciencia aplicada a la producción”.

- Je, lea el agregado de mi puño y letra.



Leí: “¡¡Escrito en el siglo XIX!!. La lógica del sistema es inexorable”. Me dijo:

- Ésa era mi letra de hace quince años. Ya no me sale esa letrita grandilocuente de escribir palabras llenas: “política”, “agremiación”. Hace rato que están desnudas, ¿no es cierto?. Y ahora todos sabemos que no tenían nada adentro.

- Un gallo desplumado. Puede ser la suerte de cualquier palabra

Se enfureció: "¡y sin embargo militamos por ellas!"

- ¿Qué no hacemos por ellas?.- también podría haber hecho un comentario sobre la humedad, no podía pensar en otra cosa que en el pato, acaso por eso se me ocurrió lo del gallo

- Bueno, lleve que estoy ocupado.

Vi que la furia se le había evaporado entonces quise preguntarle, pero continuó:

- Imaginando fuentes de trabajo...

Hubo un silencio. Segundos interminables. Me miró impaciente (recién ahora lo noto). Al fin me decidí:

- ¿Cómo es el confit de cardos y ranas con sal de circo?

Respondió:

- E imaginando fuentes, imagino socios. El sistema tiene agujeros, y por esos agujeros arrojo los dados de mi apuesta, día tras día. Un día, otro día, otro día. Siempre igual. Allí está la diferencia.

Me llamó la atención: a pesar de su aspecto andrajoso había utilizado la “e”, precisamente para evitar la cacofonía con la “i” de imaginando.

                           
                                                                                                                         Guillermo Cabado
(diciembre de 2004)



 (1) El proyecto de intervención callejera fue diseñado junto con Cintia Miraglia y Pablo Estévez. Música de "La Todo Mal Orquesta"

Poco tiempo después de este proyecto la mencionada "boca de lobo" fue reemplazada por una desangelada oficina de un CPG. 
Aún así todo ese sitio mantiene su vieja atmósfera cuando se hace noche.


Wednesday, August 17, 2016

1 - Nozarashi


En breve "Nozarashi (intemperie)" se hará libro. Y eso es feliz.

NOZARASHI

(INTEMPERIE)


* 1 *




Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte, 
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos).


CAPÍTULO 1

Hace dos meses que mi novia se mandó a mudar. No le alcanzó con hacerme saber que yo era la causa de su insatisfacción. En los últimos renglones de su carta había enganchado a doble resorte un aguijón negro como la tinta
:

"...ah... no vas a encontrar a Roberto. Para cuando leas esta nota ya lo habré devuelto a donde pertenece. En compensación te dejo estas pinturas de Hiroshige. Si vas a acopiar naturaleza, mejor que sea con un pincel y no con esta inmunda pecera a la que Roberto no va a volver jamás".

¿Quién puede escribir la palabra acopiar en una carta dictada por el veneno y su marea?. Una loca.

Pero tengo la ventaja de haber conocido su locura. No fue difícil deducir en qué aguas liberó a Roberto, por eso hoy ya es la quinta vez que bordeo sin apuro los riachos del jardín japonés. 
Lo bueno es que podré venir todos los días. Acaba de empezar mi largo verano en Buenos Aires. 











(Para leer el capítulo 2: clic aquí)
.
Guillermo Cabado







Tuesday, August 16, 2016

2 - Nozarashi


Para leer el primer capítulo,
clic aquí


NOZARASHI
(INTEMPERIE)

* 2 *


Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte, 
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos).


CAPÍTULO 2

Harto de bordear las aguas del jardín japonés me había sentado en la piedra sobre las pinturas de Hiroshige que ella me dejó. No es cómodo, pero en los momentos de ira siento que lo peor de mí le está apuntando a su sien y eso me alivia. Fue entonces que vi el brillo en el agua. Me esperancé. ("¡¿Roberto?!...)
Pero fue apenas un segundo. 
Después otra vez el agua lisa e intraducible. 

hi/no/hikari 
kesa/ya/iwashino
 
kashita/yori


Hace tiempo leí este haiku en un libro del argentino Alberto Silva (impensable nombre para quien quiera que hable japonés). Contaba ahí mismo sobre las dificultades con las que luchó al traducir: "la lengua japonesa tiene características extremas, que en el caso del haiku se agudizan". S
é que me distraigo de esta ira de estar sin Roberto. A pesar de los peces y peces que hay en este lago, su mancha inconfundible entre los ojos me da chances. Y yo soy imbatible nadando contracorriente.

Toda la luz del día 
brilla en la trompa 
de las sardinas

Recuerdo una anécdota de Lacan veinteañero, que cierta vez le conté a ella en medio de una discusión: "¿ves esa lata que flota en el agua?... Pues bien...¡ella a vos no te ve!". Es una costumbre odiosa que tengo: cuando las papas queman cito a Freud o a Lacan. Los pongo por delante y ausento el cuerpo. El año pasado empecé a atender consultorio. Mi supervisor ya me ha hecho notar que eso mismo es lo que hago con mis pacientes. Por eso es que ni bien me lo marcó, fui y se lo conté a mi novia: "... ¿ves que no es personal?"



El agua no volvió a romperse y la batalla del día ya está perdida. Pero es que por un momento me pareció el modo exacto con que mi pez solía aparecerse entre las algas de la pecera. Pero también, no lo voy a negar, el modo en que ella se aparecía: así, como de la nada.










(Para leer el capítulo 3: clic aquí)

Guillermo Cabado



Los pasajes citados pertenecen a "El libro del haiku" del argentino residente en Japón, Alberto Silva.

El haiku transcripto pertenece al poeta Boshô.

En el video se trata del estudio fotográfico del artista Hiroshi Sugimoto. En el mismo se aclara que "las fotografías de Sugimoto fueron tomadas con una cámara de gran porte. Su excepcional resolución no pudo ser conservada por esta presentación".


Monday, August 15, 2016

3 - Nozarashi


Clic aquí para ver capítulos anteriores:
1 - 2 

NOZARASHI 
(INTEMPERIE)

* capítulo 3 *



Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte, 
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos)


CAPÍTULO 3

A veces me doy vergüenza. La señora me mira levantar el trasero del libro de Hiroshige que apretaba contra la piedra. Me quedo de pie para que vea que no me importa: ella me ojea, yo hojeo el libro. ¿Y esto?... 

¿Y esto?... 

Debo haber pasado estas páginas decenas de veces y recién ahora lo veo. En la ciento treinta y seis.

Sobre el margen del grabado, "El río Ayasegawa y Kanega fuchi", hay pegada una tira con una oración recortada de algún otro libro:

"lo que la pintura allí demuestra de su matrimonio con la letra".

Ce me había dejado un mensaje, ¡y yo tardé dos meses en verlo!.

Ahora mismo mi congoja es celeste y es roja. ¡Dos meses!. Ahora mismo debo verme como aquella Takako en el final de "Escenas frente al mar" cuando a la orilla sólo regresa la tabla de surf, sin Shigeru. Y la cámara de Kitano no te deja ver más que los ojos silenciosos de ella y sus orejas notables. Y en ese instante uno no encuentra qué mirar para hacerle una pregunta a todo lo que se termina. 













(Para leer el capítulo 4, clic aquí)

Guillermo Cabado



La foto de apertura es del mismo artista contemporáneo con que cierra el capítulo anterior:
Hiroshi Sugimoto
,
la curiosidad aquí es que la misma fue utilizada por U2 para su álbum "No line on the horizon""


Hiroshige, es uno de los referentes de la pintura 浮世絵
o ukiyo-e,
pintura que intenta atrapar lo efímero del instante y que,
los que me acompañaron con "Cerezos en Flor" de Dorrie,
recordarán en otro de sus exponentes: Hokusai.


La película citada de Takeshi Kitano es la tercera de su filmografía, de 1991, ¡y es verdaderamente celeste!. Se la puede ver on line aquí: CLIC.



Sunday, August 14, 2016

4 - Nozarashi


Clic aquí para ver capítulos anteriores:
1 - 2 - 3 

NOZARASHI 
(INTEMPERIE)

* capítulo 4 *




Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte,
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos)


CAPÍTULO 4

¿Pero si esto fuese una pista y no sólo una revancha incomprensible?.

Veamos: 

el libro comenta la pintura de Hiroshige y habla de un episodio sucedido en ese tramo del río (la campana de un monasterio del siglo diecisiete hundida en las aguas del Ayase). Ahora mismo lo rojo que es celeste no me deja pensar. 



Y qué querés que mire, Ce. Qué querés que piense. La señora se fue. No me quiero sentar con el absurdo recuerdo de 
"Escenas frente al mar" aquí, a cuestas. Esa película de Kitano era celeste. Tengo las piernas furiosas y no se quieren sentar. Kitano era mi gusto. Para Ce en esa época no había más que novelas de Kawabata y... 
Es claro. 

Por supuesto, es claro: 
"Lo bello y lo triste". 
Sí. ¡¿Es eso, loca querida?!, ¿volviste con Kawabata?...

La historia empezaba en Kioto.
Él viajando a Kioto.
Él yendo a buscarla a ella.
Él era escritor.
Ella pintora.
Él yendo a escuchar las campanas que hacen sonar en los monasterios los treinta y uno de diciembre, en Kioto.

¿Es eso?. Te estoy preguntando. 








(Para leer el capítulo 5, clic aquí)

Guillermo Cabado

La novela, queda dicho, es una de las tantas editadas en Argentina de Yasunari Kawabata, ganador en 1968 del premio Nobel, y al que Lacan hiciera alusión en su "Aviso al lector japonés" del 27/1/71.

La película de Takeshi Kitano  ya fue citada en el capítulo anterior.
Las imágenes corresponden en primer término a otro film de Kitano, filmado dos años después que la recién mencionada: "Sonatine"; y en segundo término a la portada de otro libro de Kawabata: "Kioto".