Friday, July 22, 2016



ÉSTE ES UN BLOG PARA ENHEBRAR
QUÉ ES EL HACER 
EN UN PSICOANÁLISIS.


EN OCASIONES ASOMÁNDONOS AL HACER DE ALGUNOS ARTISTAS Y SUS PROCEDIMIENTOS
EN LO QUE ELLOS PUEDAN TENER
DE FORMALIZACIÓN 



 Es que hay cierto modo de hacer  
donde el psicoanalista y el artista se cruzan
(no se identifican). 

Es en el exacto punto de esta pregunta:

¿Cómo es que 

operando con símbolos
se produce
lo imposible de significar? 





Lic. Guillermo Cabado




ENTRE MATEMA Y POESÍA. A propósito de un olvido"
(artículo de Graciela Graham)



La costumbre de Facebook de recordarnos entradas que produjimos en algún momento del pasado me evocó el enlace a un artículo de Graciela Graham  cuyo entramado me había resultado muy atractivo. Dado que el vínculo a la página de Psyché Navegante está descontinuado recupero aquí aquel texto y lo comparto:


"Para comenzar, una cita de Lacan: “El tono también tiene algo que ver en el asunto, y también lo que se llama el estilo. Alguien propuso recién el término del estilo de cada uno. Parece que justamente el matema es algo que hace obstáculo al estilo de cada uno. Es incluso por eso que busco un matema, porque el matema, él, no es bilingüe. Esto me parece lo más serio en este asunto. Quisiera encontrar el matema que por su naturaleza evite completamente el bilingüismo. No veo por qué me arriesgué a escribir este S (Ⱥ,) no es un matema, es una cosa absolutamente de mi estilo, en fin dije eso como pude, en imitación de matema, si podemos decir.”

Pero Lacan afirma, por otro lado, que no se privó de crear verdaderos matemas. Entonces ¿cuáles sí serían verdaderos matemas?, puesto que él dice que escribió algunos, que no se privó de ellos. El título de estas jornadas coloca a lalangue (1) en su difícil situación entre matema y poesía. Creía que el psicoanálisis era quien estaba emplazado en esa difícil situación. Esto me hizo caer en la cuenta de que los dos enunciados podían ser verdaderos. ¿Pero de qué verdad se trata?

Una anécdota de Lacan con Chomsky, de la que sólo tenemos registros orales, podría esclarecernos un poco. La anécdota que se relata es ésta: En una conversación mantenida en el Instituto de Tecnología de Massachusetts con Noam Chomsky, éste expresó una concepción de la ciencia lingüística en alto grado formalizada. Lacan le explica a Chomsky por qué se sentía preocupado con la lalangue, la manera en que él designa un lenguaje especifico con sus peculiares equívocos.

Entonces puso en la pizarra del despacho de Chomsky, lo mismo que le había expresado el día anterior a Jakobson: “Deux, d´eux, Dieu” (2) que son prácticamente homófonos en francés. Lacan le hizo entonces a Chomsky la misma pregunta que el día anterior le hizo a Jakobson;  ¿esos equívocos, de los que está hecha la materia prima del psicoanálisis, son intrínsecos de la lengua o meramente accidentales?.

Chomsky le expuso a Lacan una concepción de la ciencia lingüística sobre ecuaciones y fórmulas. Habló de leyes universales, es decir, válidas para todas las lenguas. Lacan le preguntó si la lingüística podría prestar leyes universales para todas las equivocaciones y juegos de palabras. Chomsky le contestó que ésos ni siquiera eran problemas de interés en la ciencia lingüística. Le da el ejemplo de la oreja: la lingüística científica debe estudiar las semejanzas en el lenguaje, no las diferencias. La función del lenguaje como la del órgano del cuerpo, el oído. Cuando miramos atentamente las orejas, vemos diferentes circunvalaciones, advertimos diferencias. Pero si nos concentramos en las diferencias nos distraemos de nuestro verdadero trabajo que es comprender que todas las orejas tienen en común su función, que para el lenguaje sería la comunicación. Si nos concentramos en los equívocos perdemos de vista lo importante que para la lingüística sería la comunicación. No es un problema que la lingüística pueda tomar en cuenta, sino quien se ocupe de eso... ¡Qué se ocupen de eso los poetas!",

Lacan responde visiblemente conmovido, según se cuenta: “Pues entonces yo soy un poeta”. ¿Qué dice Lacan y qué no dice? No dice “soy un poeta”, dice “si a entonces b”. Si para Chomsky los poetas se ocupan de eso que Lacan le dice se ocupa el psicoanálisis, es decir de lalangue que es la materia prima del psicoanálisis y éste le responde que de eso se ocupan los poetas, entonces Lacan es un poeta. Es una respuesta que responde a una lógica impecable. Sería así:
Si es verdadero que el psicoanálisis está entre matema y poesía,
Y si es verdadero que lalangue es la materia prima del psicoanálisis
Entonces Lalangue está entre matema y poesía
Pero es verdadero solamente en la contingencia de esa conversación. No dice “yo soy un poeta”, no dice “el psicoanálisis es poesía”, está en la contingencia de esa implicación. La afirmación pertenece a esa implicación contingente.



Es simplemente un ejemplo para mostrar que, en psicoanálisis, se trata de verdades paradojales, puntuales, locales. Los matemas de Lacan no son las grandes fórmulas universales que se transmiten a sí mismas. Las fórmulas de los teoremas se transmiten a sí mismas en forma completa, les diría, parafraseando a Lacan, que no necesitan de ustedes. No sucede así con los pequeños matemas de Lacan. No se puede poner, por ejemplo, la formulita de la división del sujeto del seminario de La Angustia en la computadora para que realice la operación. Si pongo A dividido S seguramente no me va a dar como resultado una tachadura sobre cada uno y una “a” minúscula como resto. Esas fórmulas de Lacan esos pequeños matemas, parece que no se transmiten enteramente. 

Se trata de investigar entonces: ¿cuál es el estatuto teórico de la escritura de Lacan?. ¿Los llamados matemas son realmente operadores? Si lo fueran tenderían a la universalidad, al concepto y no pasarían de moda. En Stephen, el héroe, Joyce nos dice por boca de Stephen que “estaba decidido a luchar con todas las fuerzas del alma y del cuerpo contra todo lo que se pareciera a lo que ahora consideraba el infierno de los infiernos, la región, (…) en la que todo resulta obvio.” Lacan no se queda con lo obvio y propone el término lalangue para decir que, entre otras cosas de las que hoy se habla aquí, lo que se dice está más al servicio del goce que de la comunicación. Los matemas son pequeños matemas, y no fórmulas universales, porque tratan de dar cuenta de una práctica que no es universal, que no es sin resto, es decir, que no es una ciencia. De manera que los matemas de Lacan están hechos con la misma estofa con la que se moldea nuestra práctica, con la misma pasta blanda. Lacan se ocupa de Joyce porque éste trabajó con esa misma estofa, como a la plastilina, la estiró, la destruyó, la equivocó, construyó su lalangue a partir de equívocos y los empastamientos de distintas lenguas, sin dejar de lado los gustos y los olores. Aunque a veces se lea como un vademécum sobre la locura o la psicosis. El psicoanálisis no es poesía y el psicoanalista no es un poeta, como no es un matemático o un lógico o un topólogo. “Estar eventualmente inspirados por algo del orden de la poesía para intervenir en tanto que psicoanalista. Esto es precisamente hacia lo cual es necesario orientarlos, porque la lingüística es una ciencia muy mal orientada”, dice Lacan después de este encuentro.

Jean Louis Sous en su libro Los pequeños matemas de Lacan, parte de un olvido de Lacan, un olvido distinto al de Freud con Signorelli. Es una palabra que Lacan no encuentra, no hay asociación que lo haga encontrar esa palabra perdida y nadie del público se la aporta (es en El saber del psicoanalista en 1972) . Quiere acordarse del nombre que se le dan en francés a esas palabras híbridas entre el griego y el latín. Sous se propone apostar, a partir de esa bevue, de esos puntos de falta en el discurso, con el fin de escapar de los estereotipos lacanianos, a tomar ese nombre olvidado que según él es “alógeno”. Aporta ese significante perdido, forcluido, fuera de la asociación, caído de la cadena. Propone el término "alógeno" (individuo extraño, no autóctono) que mezcla más de una cosa en su constitución, es un híbrido que, según él, caracteriza la obra y las escrituras lacanianas. Marca de fábrica alógena en la que el avance lento, paciente, progresivo de la formalización se acompaña de retomas y retornos sucesivos que no pueden aprehenderse bajo la modalidad del concepto. Y que exige de nosotros ese mismo avance lento, paciente y progresivo para preservar el soplo, la letra de la enunciación del discurso de Lacan. Sous dice: “me di cuenta que esta marca de fábrica alógena, sobrepasa el marco estricto de los cuadrípodos y caracteriza la forma misma de la obra lacaniana” (…) “Hay alteraciones, movimiento y luego gritos, susurros, silencios, el movimiento va de desilusión en desilusión. Es un collage pero con un método serial”.

Ese olvido sin retorno de Lacan, que no tiene la misma estructura de los olvidos de Psicopatología de la vida cotidiana, es un agujero. Los matemas son también patéticos, participan del pathos, se modifican y necesitan de nuestras palabras. Creo que hay un anhelo de formalización en Lacan. Él lo expresa en varias ocasiones, a veces de manera velada y otras abiertamente. Expresa su anhelo de alguna vez poder escribir el teorema de nombre Lacan, así como está el de Thales o el de Goedel, que le gusta tanto. ¿Por qué recurriría tanto a ese teorema que habla de la incompletud si no estuviera buscando algo parecido para el psicoanálisis? Habló de la aspiración científica del psicoanálisis en L´ínsu, seminario en el que Lacan comienza con la topología, sigue con los matemas y termina con la poesía, y se queja de no ser lo bastante poâte (3) . Parecería que en algún momento, con sus nudos, inaugura un nuevo paradigma, y cree por un segundo haber logrado algo más universal, pero luego tiene que recurrir a un cuarto nudo y todo vuelve a empezar. 

Quizás entonces, volviendo al principio, la culpa sea de lalangue. La culpa es de la materia prima -como la llama Lacan ante Chomsky- de la particularidad de cada lalangue , que es con lo que operamos. Porque hay operación, pero una operación que no permite ser escrita más que con pequeños matemas. Haciendo de cada declaración algo movible, revisable, no eterno, sujeto al devenir. No hay última palabra en la doctrina psicoanalítica, no hay último matema, Así como no hay un matema del fin del análisis. Lacan hubiera estado feliz si hubiera podido escribir, crear un solo teorema, lo proclamaba sin pudor. Tampoco para él fue fácil esta práctica sin universales de los que agarrarse, donde todo el tiempo explota el referente. Hay fin del análisis, pero no hay completud universal del análisis como teoría. Y con eso nos la tenemos que arreglar, entre matema y poesía, entre significante y objeto. Una práctica que produce en cada ocasión su objeto, y si el objeto se recorta en el devenir de la transferencia, ¿cómo podría encontrar leyes universales?. El objeto se produce cada vez en cada cura y en cada lalangue. Es por lo que la tarea del psicoanalista transcurre por un fino desfiladero. Lacan dice, en un seminario del año 1976, cuando ya era un viejo analista, más sabio por la experiencia, “El psicoanálisis no es un progreso, es un rodeo práctico que Freud ha inventado para que la gente se sienta mejor”.

Artículo de Graciela Graham que yo originariamente había leído en Psyche Navegante N° 103 – www.psyche-navegante.com – Octubre 2012 Psicoanálisis - Sección: Fatigando conceptos 


Los subrayados, imágenes y llamadas a pie de página son injerencias de mi parte

Guillermo Cabado

(1) El 4/11/71 en el marco de una serie de charlas en Saint Anne, bajo el título de "El saber del psicoanalista" Lacan cometía un lapsus que lo lleva a asociarlo con el diccionario de filosofía Pierre-André Lalande:

"a los dos tipos que mejor habrían podido trabajar en esa linea, hilar este hilo, les habíamos dado un muy lindo trabajo: Vocabulario de la Filosofía... ¿Qué digo?... "Vocabulario del Psicoanálisis". Ustedes ven el lapsus, ¿eh? En fin, eso vale por el Lalande. 

"Lalengua" (lalangue), como lo escribo ahora —no tengo pizarrón.. .bueno, escriban lalengua en una palabra; es así como lo escribiré de ahora en más ¡Miren qué cultivados son! Entonces no se oye nada! Es la acústica? Querrían hacer la corrección? No es una d, es una g. Yo no dije el inconsciente está estructurado como lalengua, sino que está estructurado como un lenguaje, y volveré sobre esto más tarde. 

Pero cuando, se les encargó a los responsivos de los que hablé hace un rato, el Vocabulario del Psicoanálisis, es evidentemente porque había puesto a la orden del día este término saussuriano: "lalengua", que, lo repito, escribiré desde ahora en una sola palabra. Y justificaré por qué. Y bien, lalengua no tiene nada que ver con el dicciónario, cualquiera sea. El dicciónario tiene que ver con la dicción, es decir, con la poesía y con la retórica por ejemplo. No es poca cosa ¿eh? Va de la invención a la persuasión, en fin, es muy importante.

Sólo que no es justamente este aspecto, el que tiene que ver con lo inconsciente. Contrariamente a lo que pienso, la masa de los oyentes piensa, pero que de todos modos una parte importante ya sabe, ya sabe si escuchó esos pocos términos en los cuales intenté hacer pasaje a lo que digo del inconsciente: el inconsciente tiene que ver ante todo con la gramática, tiene también un poco que ver, mucho que ver, todo que ver, con la repetición, es decir la vertiente totalmente contraria a lo que o para lo que sirve un dicciónario. De modo que era una manera bastante buena de hacer como aquellos que habrían podido ayudarme en ese momento a hacer mi camino, el derivarlos. La gramática y la repetición, son una vertiente totalmente distinta de la que señalaba hace un rato, de la invención, que no es poca cosa, sin duda, la persuasión tampoco. Contrariamente a lo que está, no sé por qué, todavía muy difundido, la vertiente útil en la función de lalengua, la vertiente útil para nosotros, psicoanalistas, para los que tienen que vérselas con el inconsciente, es la lógica." (FUENTE DEL TEXTO: http://www.psicoanalisis.org/)

(2) "Dos, de ellos, Dios"

(3) remite a la reunión del 17/5/77, neologismo que pareciera condensar "poete" (poeta) y el âte de la tragedia griega, la fatalidad, de la que hablara durante el final de su seminario VII a partir de "Antígona".

Saturday, July 16, 2016



"EL EROS PLATÓNICO Y LO QUE LOS HOMBRES LLAMAN AMOR"
(de David Halperin)


En el anuncio de su próxima presentación de julio de 2016 en Córdoba, Jean Allouch introduce en la bibliografía sugerida para el evento este texto de David Halperin. Hasta donde pude buscar se encuentra en inglés. Ofrezco aquí la traducción de la primera parte del trabajo. Si el tiempo me lo permite avanzaré con el resto del material e incluso con el pulido del estado actual de esta traducción.




Aún puedo recordar el sentimiento de desconcierto que tuve a mis diecisiete, durante mi primer trimestre en la universidad, cuando me encontré con este diálogo entre Sócrates y Agatón en la traducción de W H Rouse de "El banquete" de Platón:

—Ahora, pues, replicó Sócrates, (...) dime si el Amor desea la cosa que él ama.

—Sí, ciertamente.

— ¿Esto es cuando él es poseedor de la cosa que desea y que ama, o cuando no la posee?

—Es probable, replicó Agatón, que sea cuando no la posee

(...).

—Resumamos, añadió Sócrates, en lo que acabamos de coincidir. ¿Primeramente, el Amor es el amor de alguna cosa; en segundo lugar, de una cosa que le falta?.

—Sí, dijo Agatòn.

(...)

— Bien, ahora... ¿hemos convenido en que él (Amor) ama aquello de lo que carece y no posee?

—Sí.

Lo que a mí por entonces me parecía evidente era exactamente lo contrario. Ser capaz de amar sólo lo que te falta y no tienes era una flaqueza característica de los neuróticos, o masoquistas, o los románticos en extremo, que por otra parte indicaba algún tipo de disfunción psicológica que impediría acceder a una relación íntima y estable. El exitoso, saludable amor (como se ejemplificaba en el paradigma emocional y erótico propuesto por la sociedad por entonces, llamado matrimonio) consistía precisamente en el amor de lo que uno tenía. Mi modo de pensar no era muy diferente del de los antiguos griegos. Como Aquiles dice en la Ilìada (c 341-342): "todo hombre que sea bueno y sensible ama y se ocupa de aquélla que es parte de lo propio"

Mi confusión desapareció, por supuesto, tan pronto como pude leer "El banquete" en su original y por lo tanto pude entender el punto de las cuestiones que Rouse había traducido de un modo tan confuso: {NT: aquí una cita escrita en griego, remitiendo a 200a, 201b de "El banquete"}. Platón, descubrí, no estaba discutiendo el amor en su totalidad sino más bien el erôs, o el deseo pasional, sexual, un aspecto de lo que normalmente consideramos como amor. La pasión erótica para el marido y la esposa es por cierto un componente importante de cualquier buen matrimonio, tanto para los griegos como para nosotros (2), pero ninguna cultura está dispuesta a tratar al erôs como la base afectiva o el componente más preciado de una relación en la vida (3). Como la afirmación de Aquiles lo implica, lo que predomina en un matrimonio exitoso, o incluso en una relación erótica de la duración que fuese, no es el deseo sino el amor, no el erôs sino la philia (4). La relación entre erôs philia en un matrimonio y las prioridades que comandan la operación de cada uno de ellos son presentadas de una manera inusualmente explícita por Fedro en "El banquete" (179b-c); la trascendencia de la alusión mitológica de Fedro ha sido sintetizada de modo acertado así: "Alcestis tenía philia por su marido, Admeto, los padres de él también; sin embargo "a causa de su erôs por él, ella fue más allá que ellos con su philia", tanto que estuvo dispuesta a morir en su lugar, cosa que ellos no (5).  En otras palabras, su amor por Admeto (la fundamental fuerza impulsora que estaba detrás de su autosacrificio) fue un amor fuerte y militante porque resultó acompañado del ingrediente adicional de la pasión erótica. De manera similar, el extranjero ateniense en "Las leyes" de Platón, afirma que uno de los resultados beneficiosos del hecho de restringir para los hombres su partenaire sexual a las mujeres de las que podrían esperar una prole legítima, los hará oikeioi y philoi, afectivamente apegados a sus esposas, y eso, después de todo, es la señal de un matrimonio exitoso. En El Banquete, sin embargo, tal como la versión de Rouse enfatiza apropiadamente, fue interrogando a  Agatón respecto de epitimia {NT: deseo caprichoso, antojo} y erôs  - entonces: respecto del deseo sexual  y no del amor o philia - que Sócrates concluye que es obvio que uno no puede desear y ansiar el goce de un objeto que ya posee y goza (excepto, claro, en el sentido del deseo de continuar gozándolo, tal como explica Sócrates (200d)).

Los esfuerzos modernos por obtener una comprensión histórica ajustada del amor platónico se han visto frecuentemente traicionados por la aplicación del término "amor" a la teoría de Platón tanto como por la modificación de la significación "platónica". Para estar seguros: el significado vulgar de "amor platónico" ha caído largamente en desgracia entre los estudiantes de literatura griega clásica, acostumbrados éstos a recelar de sus colegas de otras ramas del conocimiento, en tanto que difìcilmente haya algo "platónico" en la doctrina erótica articulada por Diotima en El banquete o en la relación ideal entre amante y amado imaginada por Sócrates en el Fedro de Platón. Los franceses, nos anoticia Thomas Gould, han llegado hasta trazar una terminología que distingue entre la popular y la auténtica concepción de la teoría de Platón, diferenciando "amour platonique" de "amour platonicien" (10). Del mismo modo, cada profesor de griego sabe que no es legítimo considerar a la palabra erôs, en el uso dado en general en Àtica o en los escritos de Platón, como específicamente equivalente de "amor" en  el inglés moderno {NT: cabe lo mismo para el castellano}, aunque los especialistas demoraron en enfrentarse con todas las implicancias y consecuencias de tal hecho.  Por cierto, aún los estudiantes familiarizados con los textos filosóficos en su original tienen todavía el hábito de reflexionar y escribir sobre El banquete y Fedro como si el tópico central de esos diálogos fuera el amor en el sentido en el que habitualmente entendemos nosotros esa palabra. Thomas Gould (por tomar sólo el ejemplo más a mano) remarca que Platón "intentará extender el amor hasta incluir todo deseo en él" (11), mientras que probablemente lo cierto sea lo contrario: Platón extiende la visión sobre el deseo (respecto de lo que erôs significa primeramente) hasta convertirlo, si no en la fundación de una teoría respecto de todo el amor, como Gould proclama, al menos en un sustituto y reemplazo de otras vías más convencionales con las que suele formularse la base afectiva de las motivaciones y elecciones del hombre. Más recientemente Irving Singer y Gregory Vlastos declararon deficiente, en tanto filosofía del amor, a la teoría platónica, provocando una sucesión de fervorosas defensas de los partisanos de Platón (13). Postulo que si no le reclamamos a éste soportar la carga, innecesaria, de satisfacer nuestro propio criterio respecto de lo que sería una filosofía coherente del amor (en el sentido pleno de la palabra), seremos no solamente más justos en nuestras críticas hacia él sino que podremos también  eliminar un número de obstáculos a la hora de apreciar la relevancia, originalidad y sutileza de su pensamiento.

1

En función de distinguir entre la significación de erôs en griego y "amor" en inglés no podemos seguir apelando al facilismo histórico de aquellos que consideran al amor una invención del siglo XX o aquellos que niegan la existencia de la palabra "amor" en el griego antiguo (14). Como Vlastos y K.J.Dover han demostrado cada uno con diferentes articulaciones, el verbo philein y sus derivaciones se acercan en buena medida, en su significación en el griego clásico, a lo que hoy significa "amor" (15). Si bien philia no significa exactamente la misma cosa que "amor" al menos refiere en mucho a la misma cosa que la palabra en inglés. Platón con philia se refiere a sí mismo en "La república", allí donde sus interlocutores imaginan una sociedad ideal consolidada por el amor fraternal entre sus ciudadanos (16), y en el "Lisis" se entrega a explorar la debilidad de las vías tradicionales con las que en la cultura griega se concibe a la philia (17); también parece compartir la tendencia convencional de su época de atribuirle a la operación de philia constituir un lazo emocional tanto con la naturaleza como con la sociedad. Es para tener muy en cuenta, entonces, que en sus investigaciones más detalladas sobre los fenómenos de atracción o vinculación afectiva entre seres humanos, Platón debió optar por el enfatizar el rol no de la philia sino del erôs.

Según Vlastos, erôs difiere de philia en al menos tres importantes puntos: 1) es más intenso, más apasionado...; 2) su peso se inclina mucho más del lado del deseo que del cariño (deseo, anhelo, son la connotación primaria de erôs, cariño de philia)...; 3) está más ligado a la pulsión sexual (aunque philein también puede referir al amor sexual...): así es que para un amor familiar no incestuoso deberíamos virar hacia la philia en vez de hacia el erôs... (19).



Dover define erôs suscintamente como el "deseo intenso por un individuo en particular en tanto partenaire sexual" y luego continúa: "la palabra no es usada, excepto de un modo retórico o humorístico, para referir a las relaciones entre padres e hijos, hermanos y hermanas, amos y sirvientes o gobernantes y sujetos" (20). Porque, tal como lo remarca Dover, erôs es concebido por sobre todo como "una respuesta al estímulo visual de lo bello", y no es provocado necesariamente por el complejo entero de cualidades admirables o amables que posee la persona que está allí como objeto (21). En resumen, erôs convencionalmente refiere en griego al anhelo apasionado que despierta en nosotros la atracción de la belleza física. La pregunta de Platón respecto de la naturaleza de lo "erótico" (en cualquier caso, su meta última) es referida en primera instancia no hacia la emoción o sensación de amor, sin embargo definida, sino al fenómeno de atracción entre personas, el que nosotros ahora llamaríamos deseo sexual. Decir eso por supuesto, no implica que la teoría de Platón sobre el erôs apunte a los factores positivos, psicológicos y de comportamiento de la sexualidad humana tal como habitualmente los entendemos; el deseo sexual representa un asunto de estudio apropiado para un filósofo de la erótica no tanto porque pueda ser descripto como algo específicamente sexual (o sea: un proceso biofísico) sino porque puede ser descripo como una expresión de intencionalidad (es decir: en tanto manifestación de la capacidad que tienen los sucesos mentales de ser dirigidos a objetos y situaciones del mundo) (22). Aunque frecuentemente elegimos utilizar una delicada perífrasis a la hora de hablar de deseo sexual, y en concordancia con eso lo llamamos "amor" (23), debemos darnos cuenta de que por erôs Platón refiere no al amor en el sentido global en el cual frecuentemente entendemos esa palabra, sino a cierto aspecto del amor (o más bien al intenso deseo que a menudo se desliza por debajo del nombre "amor"). Que no haya en inglés un modo totalmente satisfactorio de expresar el sentido exacto de erôs (después de todo no podemos sustituir "amante" por alguna otra palabra como "deseante") solamente incrementa nuestra obligación de ser claros conceptualmente en nuestros esfuerzos por elucidar la teoría erótica de Platón.

El barón de Charlus de Proust bien podía estar en lo correcto cuando mostraba las afinidades esenciales que hay entre las diversas formas del amor pasional, independientemente del objeto (si la amante, si la hija) (24), pero la mayor precisión de la terminología griega vuelve absurdo el esperar que el erôs platónico dé cuenta de todo tipo de amor, especialmente aquél entre padres e hijos o entre hermanos en el más mínimo contexto incestuoso. Cualquier que se acerca a Platón con una concepción diferente está destinado a desilusionarse, tal como descubriera Singer: "uno se dirige hacia Platón con la expectativa de aprender sobre las relaciones humanas, específicamente en lo relacionado al fenómeno que conocemos como amor... (pero) el amor platónico (no) explica realmente la naturaleza del amor en sí mismo, reduciendo así al amor matrimonial, al amor parental, al amor filial, al amor a la humanidad a meras aproximaciones, imperfectas, al amor abordado por el filósofo". La verdadera cuestión, por supuesto, no es si Platón trata a esos otros modos de amor como, en cierto sentido, subproductos del erôs (lo cual es una posibilidad que las concepciones contemporáneas del erôs dejan abierta), sino que aquél se las arregla para incluirlos, trabajándolos dentro de su doctrina erótica. Tan extraña como el cuestionamiento de Singer resulta la defensa de L.A.Kosman del erôs platónico en tanto llamamiento del objeto amado a su naturaleza verdadera: Kosman cita, como un ejemplo paradigmático del amor que nos convoca a nosotros mismos, a las relaciones, "no con personas por las que necesariamente podríamos sentirnos atraídos o elegidos", sino más bien las relaciones con "padres, o familia, o hijos, o, tal vez detrás de todos ellos, con nosotros mismos" (27). Por cierto, éstas son las personas a las que los griegos, obviamente, estarían menos proclives a considerar como objetos permitidos (o siquiera, posibles) para el erôs (28).
En verdad Platón admite este punto de un modo bien explícito: en la oración supuestamente lisiánica de Fedro, en el diálogo que lleva este nombre, el relator intenta rebajar al sentido común el noble sentimiento experimentado por los amantes a causa de la atracción. "si acaso se te ha ocurrido pensar que no es posible que exista una profunda amistad (philia, o "amor") a menos que fuese con un amante (eròn, o "aquel que te desea apasionadamente"), es necesario que reflexiones que en ese supuesto no estimaríamos tanto ni a nuestros hijos, ni a nuestros padres, ni madres, ni tendríamos ninguna amistad (philoi) verdadera: no, no es pasión erótica (epithymia toiaute, o "deseo sexual") lo que le debemos a ellos" (233d) (29). Y en "El banquete" Sócrates es todavía más enfático: "sería ridícula la pregunta de si Eros es erôs de madre o de padre"(199d). Si no insistimos en forzar el erôs platónico en función de una teoría sobre el amor en general, tendremos más posibilidades de evitar malentendidos tan elementales.

El erôs platónico refiere entonces en primera instancia no al amor sino a la atracción sexual. Pero sin embargo hay muchos modos de interpretar la intencionalidad de ese deseo sexual y aquí es evidente que la concepción de Platón era radicalmente diferente de la mayoría de sus contemporáneos. El erôs griego significaba cualquier anhelo pasible de satisfacción, y para los atenienses contemporáneos a Platón ése era aún el sentido que se sostenía, así como entre sus ancestros, atravesados por la tradicional frase homérica: "cuando ellos ya habían saciado su erôs de comer y beber" . En otras palabras, a la vez que los griegos habían transferido la operación del erôs al campo más específico de las relaciones humanas, continuaban entendiéndolo con la analogía del hambre y la sed: a través de los períodos clásicos erôs (y el deseo sexual en general) es tratado por las vías de las necesidades, o las compulsiones innatas, o la naturaleza humana (y contra la necesidad, como dijera Simonides, ni los dioses pelean). Así como el hambre o la sed, el deseo que en nosotros es causado por la visión de las bellas formas humanas resulta ser un anhelo pasible de satisfacción, de acuerdo a la concepción griega ordinaria, en tanto apunta a la posesión física de un objeto real y alcanzable en el mundo; una vez que ese objeto ha sido alcanzado poseído y consumido en el acto sexual, las ganas de él desaparecen. Tal como el objeto anhelado por el hambre, para valer como fuente de gratificación posible, debe resultarle placentero al estómago, así también al objeto anhelado por erôs se le exige que resulte placentero para el ojo: "las derivas del ver en las ganas del hombre", escribiera el poeta trágico Agatón, empleando un juego de palabras entre sinuoso e intraducible en su etimología, y que siguió teniendo ecos a través de los siglos. En su "Ética a Nicómaco" Aristóteles construye, como suele hacer, una formulación más bien sistematizada de aquella concepción popular: traza la fuente o el origen de erôs en el placer que procura la visión, agregando que nadie experimentará erôs si primero no se ha sentido atraído por la forma visual de la persona, aunque tal atracción, Aristoteles se cuida de apuntarlo, si bien es necesaria no resulta suficiente condición para la pasión erótica. Una aproximación a la mirada griega sobre el erôs puede hallarse más cercana a nuestros días en las Canciones y sonetos de John Donne, quien describe su actividad amorosa previa como la búsqueda de "cierta belleza que vi. Que deseé y alcancé" {NT: "any beauty I did see. Which I desir'd, and got"} . En nuestro más diversificado y categórico vocabulario hambre, sed y erôs así concebidos se nombrarían apetitos, y en lo que sigue usaré "apetito" (al menos provisioriamente) para significar un anhelo de gratificaciones físicas para una necesidad, un anhelo cuyo rumbo inmediato {"aim". NT: lo apunto porque es un término en el que se detiene Lacan en aquel desmontaje de la pulsión que realizara durante su seminario XI, y que propusiera traducir como "trayecto" para distinguirlo de la "meta", el "goal"] es la posesión y consumición de un objeto del mundo.

(pag 161 a 165 del artículo "Platonic Erôs and what men call Love" que se extiende hasta la página 189, fuente: CLIC AQUÍ)

Traducción provisoria: 
Guillermo Cabado

(las llamadas a pie de página que aquí figuran no remiten a las mismas, las dejé sólo como una marca del texto original y es parte del carácter provisorio de esta propuesta)

Friday, July 08, 2016

Un día como hoy



HACE 63 AÑOS...

EL PUNTAPIÉ INICIAL


Si el 9 de enero de este año, "le festejamos" los 53 años al objeto a, hoy cabe entonces subir esta otra referencia sobre la enseñanza de Lacan. 


El 8 de julio de 1953,
en el anfiteatro del hospital psiquiátrico de Sainte-Anne, Lacan iniciaba su enseñanza (1).

Los invito a leer o releer aquella conferencia. 

En ella no solamente está la "presentación en sociedad" de su famoso ternario sino también su propuesta de "cómo un análisis podría, muy esquemáticamente, inscribirse desde un comienzo hasta el final"
(incluye un anexo con un grafo del recorrido de la primera a la décima etapa que por entonces Lacan pensaba que debía cumplimentar un psicoanálisis)

CLIC EN ESTA FOTO:
a

(Lacan en su época de guardias de psiquiatría en el mismo hospital en donde 25 años después dictaría la conferencia en cuestión)


Posdata de color: por esas casualidades, también un 8 de julio, pero de 1923, nacía el hijo de "Aimée", la famosa paciente que Lacan atendiera en este mismo hospital. Alrededor del nombre de ese hijo se tejería el carácter centrífugo del delirio y el padecimiento de ella. Mucho menos casual fue que ese hijo se encontrara presente en el auditorio durante esta conferencia que hoy evocamos.. 
Es quien le hará a Lacan una pregunta que le repetirá apenas dos meses después en el Congreso de Roma, por entonces bajo esta pequeña variante: "¿el señor Lacan cree, como una lectura un poco rápida de su informe lo sugiere, que está haciendo algo más que proponernos un modelo y que piensa alcanzar la esencia misma de las cosas?". Ese hijo era Didier Anzieu.


Guillermo Cabado

(1) "Lacan mismo marca ese hito que se corresponde con el dictado de la conferencia Lo simbólico, lo imaginario y lo real con la que deja inaugurada la Societé Francaise de Psychanalyse. Conferencia con la que, en una doble operación, inaugura tanto la SFP como también una enseñanza que aún habiendo comenzado un par de años antes debía contar a partir de la fundación con otras consecuencias que hacen a la transmisión del psicoanálisis. Lacan había renuncaido a la SPP el 16 de junio de 1953" ("Lacan día por día", Diana Estrin)  


Monday, June 27, 2016


Inicia en junio de 2016

(podés realizarlo presencial o a través de Skype)



"No estudiamos para tener la teoría en la cabeza mientras atendemos... 
Estudiamos para tener, a la hora de escuchar a un paciente, la cabeza cambiada por la teoría" 
(Ricardo Rodríguez Ponte)


Del seminario VIII al seminario X de Lacan, pasando por el IX.

De una concepción libidinal de la transferencia a la que se desprende del "síntoma dicho".

Del esquema de los vasos comunicantes al "lugar del inter-dicto, que es lo intra-dicho de un entre-dos-sujetos" ("Subversión del sujeto..."). 

De Freud a Lacan.

Las consecuencias en la clínica de cada quién.

Coordina: Guillermo Cabado

INFORMES:
cabado@hotmail.com



A3 ES A PTOLOMEO, LO QUE B4 ES A CLEOPATRA: LA RAZÓN SEGÚN FREUD EN UNA "VIÑETA CLÍNICA"



“...ese giro del laberinto en que el fuego de un encuentro ha impreso su blasón. Sin duda el sello de ese encuentro no es solamente una impronta, sino un hieroglifo y puede ser transferido de un texto a otros” (“Juventud de Gide, o la letra y el deseo”, pag 736 de Escritos II, Lacan)



(el blasón de los Shakespeare incluye una lanza, "spear". No he leído que algún especialista en heráldica postule que la presencia del halcón bien podría no estar allí al servicio de la simbología clásica, sino para hacer presente un agitar, "shake", de alas... Sin embargo bien podría haber sido el caso tratándose de la escritura de blasones conocida como "armas parlantes")


Que en el pasaje de “Juventud de Gide...” citado Lacan vincule el blasón con los hieroglifos (ἱερός (hierós ) "sagrado" + γλύφειν (glýphein) "escritura") es un indicio de lo que desarrollaría en el seminario de 1961/2, “La identificación”, respecto del origen de la escritura. En su conjetura queda descartada en la letra toda supuesta relación evolutiva entre un “primer tiempo” pictográfico (el “búho” que supuestamente aparece en los jeroglíficos representando vaya a saber qué idea de la que tal ave sería una representación) y un “segundo tiempo” fonético, en el que se habría “reprimido” aquel origen y la letra aparecería entonces desligada de su supuesto pasado pictórico-representativo.

¿Qué aporta eso a la hora de escuchar a un paciente?. Que rechazamos todo tipo de razonamiento como el siguiente: el hipotético paciente que descubre junto con su analista que el “fuego del encuentro” durante su niñez con cierta frase del padre (por ejemplo: “este niño será un gran hombre o un gran criminal”) vendría a explicar por qué desde hace tiempo viene teniendo ciertas conductas en su adultez. Según esta concepción el "sello" de ese "fuego" le habría dejado "una impronta". Una de ésas que permiten en un animal deducir, por la letra que lleva sellada, cuál fue el hierro caliente con el que se topó en la yerra (cierta concepción de lo “escrito en el cuerpo” va en esta línea).

En esa lógica entre huella y objeto hay continuidad. Sólo que la letra en cuestión, al modo en que supuestamente sucedería con el “búho” del jeroglífico, se habría desligado de su “verdadero origen”. El origen en este ejemplo sería eso que pasó con el padre (o fantasea que pasó, para el caso aquí no cambiá la cuestión).

(otro blasón de familia de escritor: los Racine. En este caso habría que habitar la lengua francesa para no caer en la trampa de la pictografía. Es un ejemplo citado por Jean Allouch en un libro muy conveniente para pensar en estas cuestiones: "Letra por letra")



EL FUEGO DE UN ENCUENTRO

Muy por el contrario, la escritura por imágenes de la que hablara Freud respecto de los sueños (donde la imagen, en tanto escribe, a pesar de las apariencias no es imagen sino letra...) bien puede apelar a “papá me dijo tal cosa” del mismo modo en que la familia Shakespeare apelara a “lanza”: se trata de una letra (con apariencia de imagen) que por sí misma, por lo tanto, no tiene otro valor que el de ser lo que tuvieron a mano para escribir... Para escribir lo que necesitaron hacer resonar: "spear"

La misma suerte que "lanza" tiene ese "este niño será un gran hombre o un gran criminal".  No esperemos que nos permita acceder a algún referente (por ejemplo: "ah, caramba qué mandato tan pesado de parte del padre"). Pero sí valdrá por letra. Es decir: podremos leer que está allí para localizar lo que conmueve al paciente. 

¿Y qué lo conmueve?, ¿lo que le dijo el padre?...

No: lo conmueve EsoEso que esa letra, a pesar de su apariencia de darnos una imagen, escribe en un blasón, en un jeroglífico.

Tal vez a esa frase del padre (a pesar de su apariencia, sin significado... y por eso esa insistencia que pareciera invitar a un más allá de ella... en fin: esa localización en lo que hay acá en la frase que llamamos "letra") la podamos hacer resonar. Con otra letra. Eso será transferir un texto a otro texto.

Vislumbramos cómo este modo de escucha dista notoriamente de un enfoque psicológico.
(una fórmula algebraica clásica en los tiempos escolares, donde la escritura se precipitaba justamente al leer lo que se escabulle del sexo. Se observará también que el concepto del 3.1416... corre aquí la misma suerte que la "lanza" con los Shakespeare o el "mirá lo que me hizo mi padre" en el ejemplo de recién)


COMERSE LAS LETRAS

Evoco de un modo suficientemente deformado para esta instancia pública, un pasaje de un psicoanálisis con un niño:

Él es llevado a la consulta por su madre porque “se come las palabras”. Poco después se escuchará: “se come las letras”. Cuando el niño tiene la primera entrevista, su oyente le pregunta por qué piensa que lo han traído a hablarle. Y él responde: “porque me como las letras. Por ejemplo: yo quiero escribir ‘mato’ pero me como la ‘m’ ”. A poco de esto el niño dirá que la letra que más se come es la “p”.

Pasan las entrevistas y el analista le escucha hablar de un problema: “él es mi mejor amigo pero me llama ‘Pata’, y eso me enoja muchísimo. Él lo sabe y lo hace todavía más”. Aclara: el amigo lo carga porque tiene olor en los pies, cosa que a él lo avergüenza. Pero justo entonces al psicoanalista le parece escuchar algo, no sabe qué quiere decir, pero encuentra cierta relación entre elementos y juega su carta:

- Entonces a ‘mato’ le tacho la ‘m’. A ‘Pata’ le tacho la ‘p’... A ver, escribámoslo, dale... - toma un papel, y ejecuta la escritura; entonces de repente el analista se sorprende leyendo lo que no imaginaba - ¡Ah, mirá!... ¡¿tendremos que hablar de atar?!

Poco después empezarán a sucederse algunos juegos donde un personaje es atado. El niño empieza a hablar de eso y no, precisamente, de su problema escolar.


LA INSTANCIA DE LA LETRA, O LA RAZÓN SEGÚN FREUD

El conocido título del escrito vuelca la presentación de Lacan, un año antes de su trabajo sobre el escritor Gide, ante un auditorio de estudiantes de Letras. La misma fue contemporánea a los desarrollos que estaba haciendo en su seminario alrededor de una lectura del caso Hans que se apoyaba en la transliteración. Tal título incluye una palabra clave: “razón”. La misma que en dicho seminario Lacan se ocupara de especificar como “razón matemática”.



Pues bien, el título del escrito nos dice claramente que lo que Lacan ubica como la instancia de la letra (y por tanto, la insistencia de la letra que insta en el instante al que está hablando/oyendo, y por eso mismo lo lleva a leer aunque no entienda el significado psicológico de lo que se está contando)... es lo que llamamos la razón, según Freud. La razón matemática y no la de la racionalidad (ésa que sí estaría en juego cuando conducimos al niño a entender y explicarse por qué le pasa lo que le pasa...). La ratio matemática que podemos ubicar en el desciframiento de los jeroglíficos de la piedra de Rosetta por parte de Champollion, ahí donde podemos hacer el siguiente procedimiento:


...Si podemos afirmar que el cartucho “A”, encontrado no sólo en la famosa piedra de Rosetta sino también en el obelisco de Philae, escribe el nombre de “Ptolomeo”, y además presumimos que el cartucho “B”, hallado también en la famosa piedra escribe el nombre de “Cleopatra”, pues entonces A3 debería ser a “Ptolomeo” lo que B4 es a “Cleopatra”... Y efectivamente: se evidencia que el jeroglífico en A3 transliteró la letra “omicron” del griego (nuestra “o”) y el jeroglìfico B4 a su vez transliteró otra “omicron”.

Y es esa misma operación, transliteración, la que hiciera el analista y que lo llevara a sorprenderse leyendo. Veamos:

1) A la primera parte de lo que escuchó (“me como las letras:por ejemplo cuando quiero escribir ‘mato’...”) el analista le dio el valor de una letra. O sea que prescindió de lo que psicológicamente eso podría querer decir, simplemente lo escribió a la manera en que en una ecuación una letra escribe un valor que no conocemos. En esta caso hagamos la convención de escribirlo “x”.

2) A lo que escuchó en términos de “siempre me como la letra ‘p’” + “mi mejor amigo me dice...” + “tengo olor en los pies”, a todo eso le dio la condición de otra letra. En este caso les propongo escribirla “j”

3) Luego transliteró la “x”. Lo cual quiere decir que la hizo resonar con otra letra, digamos: “z”, prescindiendo de lo que esta pudiera representar en términos de significado (y en esto vemos ya operando a la razón matemática: “z” es a “x”...). Aquí “z” es la escritura de la siguiente intervención del analista: “voy a escribir ‘mato’ y tachar la ‘m’ ”

4) Luego transliteró la “j”, o sea que la hizo resonar con otra letra, digamos “y”. Donde “y” será: “voy a escribir ‘Pata’ y tachar la ‘p’ ”.

5) Y es entonces que la razón matemática se realiza: “z es a x, lo que y es a j”. Realizarla no es explicarla, es producir en acto esa puesta en relación. Para luego, tal vez, enterarse de a dónde nos conduce. En este caso a una sorpresa que lo lleva al analista a decir: “¡Ah, mirá!... ¡¿tendremos que hablar de atar?!”


Guillermo Cabado

Saturday, June 04, 2016



R S I
(alrededor del seminario 22 de Lacan)

("Respecto de su gato, señor Schrödinger... Tengo buenas y malas noticias"


PRIMER APUNTE

El 10/12/74, en lo que se considera la primer clase del seminario "RSI" (1), Lacan se refiere socarronamente a la conferencia a la que fuera convocado en Niza: "El fenómeno lacaniano" (dictada el 30/11/74). Extraeré de ella un pasaje (2) aún cuando aquel 10 de diciembre Lacan dijera de dicha conferencia: "en fin, dije tonterías durante una buena hora y cuarto. No puedo decir que esté en absoluto contento de lo que les he contado porque... ¡qué es lo que ustedes quieren que cuente en una hora y cuarto!"...

PERO ANTES... UN RECORTE "CLÍNICO"

Supongamos que un analista hace 6 meses atrás recibió a un consultante que llegó a verlo porque en el último año no lograba durar en un empleo más de una semana; "ya sea por el patrón o ya sea por mí, termino sin trabajo en menos de 7 días".

Ahora, 6 meses después, el analista se pregunta: "¿en qué anda este tratamiento?". Y para responderse cae en la tentación: "¿cómo anda del problema que lo aquejaba con el empleo?".

Del mismo modo en que si uno enciende unas brasas bajo una parrilla, pongas lo que pongas sobre ella (un trozo de carne o una hoja de lechuga) ya podemos anticipar que de allí no saldrá otra cosa que un... asado, de la misma manera, antes de decirles la respuesta que el analista se está por dar, ya podemos anticipar que ella no podrá escapar del condicionamiento de estos dos fundamentos que se llevan de patadas con la lógica que se desprende del pasaje de Lacan que citaré luego de este "enmarcamiento":

a) Desde el vamos el psicoanalista dio por sentado que "terminar sin trabajo en menos de 7 días" constituía para el consultante un problema

b) Apelará a ver "cómo se aparecen las cosas" (uso una expresión de Lacan que hallarán en el pasaje en cuestión) transcurridos estos meses de tratamiento. En este caso intentará ver qué sucede con el trabajo de este paciente.

Bien, su respuesta es: "como sigue pasándole lo mismo (no dura ni 7 días en los empleos), el tratamiento no está funcionando".

Pero miren qué interesante: vuelve a hacerse la pregunta 4 meses después. ¡Y resulta que ahora sí el tratamiento está funcionando!: hace 3 meses que el paciente permanece en el mismo trabajo.

De todos modos conviene moderar el entusiasmo, porque cuando vuelve a preguntarse lo mismo al cumplirse un año de tratamiento, resulta que el paciente otra vez perdió el empleo... Claro, hay una "esperanza" (¿?): se puede decir que al fin atravesó la barrera de los 7 días (el paciente consiguió mantener su trabajo durante casi 4 meses...).


UN POR QUÉ DE LA TOPOLOGÍA DE SUPERFICIES Y DE LOS NUDOS...

Hay otro modo de abordar la pregunta "¿qué está pasando con este tratamiento?". La vía es la de la formalización. Por ejemplo, con una lectura determinada por el trabajo con la topología de superficies (en particular el problema de la vecindad entre puntos y lo que conlleva un corte entre esos puntos infinitamente próximos) (3). Otra vía de formalización que Lacan aborda a la altura del seminario 22 es con los nudos. Pero vamos despacio. Por ahora centrémonos en algo que dice en aquella conferencia en Niza, en la previa al inicio del recorrido de "RSI":

"El noúmeno, tal corno lo entendieron en épocas muy antiguas (....) es algo donde se esboza una especie de presentimiento de lo que por mi parte llamo, de modo más simple, lo real (lo real es lo que acaso podamos leer en el decir del paciente en cuestión, cuando a pesar de "haber durado más en el trabajo", lo que dice al perder su empleo luego de casi cuatro meses de permanencia es "¡otra vez lo mismo!"; un real que si pudiéramos leer su decir de otro modo que no sea el de observar fenómenos se articularía como un imposible lógico, pero aún estamos lejos de eso) (...)
Dicen que el fenómeno es aquello en lo que las cosas, tal como se expresan, se nos aparecen. Sólo se nos aparecen a través de la debilidad de nuestros sentidos y no sospechamos lo que puede suceder con su real (aquí sugiero hacer resonar lo que están por ver, que es la experiencia del gato de Schrödinger y lo que la observación, el uso de nuestros sentidos, introduce en ella). Es un punto de vista modesto, pero del que precisamente se trata de dar cuenta.
(...)
El aparato científico es algo que convendría explicar — ¿por qué nos encontramos, por ejemplo, en posición de sustituir el noúmeno por la teoría de los quanta?— (aquí otra referencia cara en Lacan: ya en su seminario II (4) alude a la teoría cuántica en oposición a las concepciones de Newton y Einstein para abordar las cosas tal como se nos expresan).



La indeterminación entre la onda y el corpúsculo llega a responder a cierto nivel, a buen número de fenómenos. De modo que la cuestión del noúmeno (o sea: ahí donde Lacan ha dicho que se esboza lo real) no queda más simplificada por eso. La cuestión del noúmeno deja totalmente en falso de qué se trata con el fenómeno"

Los dejo aquí con un segundo video, todos claramente de "divulgación científica", que retoma la indeterminación onda y corpúsculo y el problema de la introducción de la "debilidad de nuestros sentidos" u observación, a partir del experimento de la doble rejilla propuesto en el siglo XIX por Young, del cual el esquema "L" de Lacan, y por ende la "indeterminación entre sujeto y Otro" (5), son deudores:




Lic Guillermo Cabado


(1) Previamente hubo una reunión el 19/11/74, interferida por una huelga. 

(2) Conferencia cuyo título no fue escogido por Lacan. Fue pronunciada en el Centro Universitario Mediterráneo (CUM) de Niza. Texto establecido por Jacques Allain Miller a partir de la transcripción de una grabación, y traducido al castellano por Miquel Bassols. Publicado en la Revista “Uno por Uno” Nro 46 en 1998. 

(3) Sólo digamos que para pensar en esos términos es necesario tomar el decir del paciente como una superficie topológica, en otros términos: que se tratará de significantes, y en tanto su estructura esencialmente localizada es la letra, ninguno de ellos tiene referente. Por lo que se tratará de tomarlos como puntos que, hasta no operar un corte, se comportan con la inercia de lo que está infinitamente próximo. Dejamos para un siguiente apunte un ejemplo de esto en el decir de este hipotético paciente

(4) Entre las páginas 360 y 361 de dicho seminario ("El Yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica") hallarán por ejemplo la referencia al principio de incertidumbre de Heisenberg. Nombre que se pasea en estos últimos años divulgado como efecto colateral de la serie "Breaking bad"

(5) Esto nos remite a aquella conferencia que Lacan dictara en Baltimore en 1966 en cuyo título introdujera el término "immixtion" para hablar de lo que suele traducirse como "la inmixión" (neologismo), para dar cuenta de la mezcla de Otredad" como condición del sujeto. Término que ya estaba en juego diez años antes en Lacan, precisamente en su seminario II, mientras desplegaba su análisis sobre el cuento de Poe, "La carta robada".






Saturday, May 28, 2016


LAS PUNTUACIONES SOBRE EL ÚLTIMO ENCUENTRO DEL TALLER "PERDER TU PÉRDIDA"

A PARTIR DE "CEREZOS EN FLOR" DE DORIS DÖRRIE

(haciendo clic en el botón que está abajo a la derecha en el documento de Word, "menú", podés bajarte una copia)

Wednesday, May 25, 2016


Algunas puntuaciones sobre el cuarto encuentro del taller "PERDER TU PÉRDIDA"

A PARTIR DE "ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS" de Michel Gondry


(haciendo clic en el botón que está abajo a la derecha en el documento de Word, "menú", podés bajarte una copia)

Sunday, May 08, 2016



Algunas puntuaciones sobre el tercer encuentro del taller "PERDER TU PÉRDIDA"

A PARTIR DE "VÉRTIGO" de Hitchcock


(haciendo clic en el botón que está abajo a la derecha en el documento de Word, "menú", podés bajarte una copia)

Sunday, April 03, 2016


Un nuevo ciclo de nuestro taller "LACAN CON CINE"

"PERDER TU PÉRDIDA"
(introducción a una lectura crítica de "Duelo y melancolía" de Freud, entre películas y un libro de Jean Allouch) 




EN DÍAS Y HORARIOS A CONSENSUAR CON LOS INTERESADOS

Utilizaremos en cada encuentro semanal una película (veremos sólo algunas escenas) como disparador para acercarnos a la cuestión del duelo y a las consecuencias que tiene en los tratamientos el modo en el que la concibamos

En este caso nos serviremos de una propuesta crítica de Jean Allouch, discípulo de Lacan, que en su libro "Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca" traza un programa de trabajo interesante para que cada quien, luego, pueda hacer su propia lectura y reflexión sobre el modo en el que Freud piensa el duelo en su clásico "Duelo y melancolía" y en "La transitoriedad" (o "La caducidad")

ÉSTE ES EL RECORRIDO PROPUESTO:

1) El ladrón, lo robado, el recurso y la muerte (... o de por qué lo cómico es el registro del duelo): a partir de "El séptimo sello" de Ingmar Bergmann y algunas gotas de "Muerte en un funeral" de Frank Oz

2) Ni de tí ni de mí: un trozo de sí: a partir de "Okuribito" de Yojiro Takita

3) Erizarse es una reacción clave en el duelo: a partir de "Vértigo" de Hitchcock y algunas gotas de "El encanto del erizo" de Mona Achache

4) La "catástrofe de la primera tópica", el día en que "Freud se pasó de largo de la historia": a partir de "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos" de Michel Gondry

5) Ningún "trabajo de duelo", es pérdida, a secas (o el duelo como acto): a partir de "Cerezos en flor" de Doris Dörrie

Informes: 
cabado@hotmail.com 

Coordina: 
Guillermo Cabado 
psicoanalista y coordinador del taller "Lacan con cine (historias para razonar a Lacan")



Saturday, March 19, 2016


"PERDER TU PÉRDIDA"
(una lectura crítica de "Duelo y melancolía" de Freud en "LACAN CON CINE", 
entre películas y un libro de Jean Allouch)


(cuando me pregunté cuál sería el ícono para la muerte, no la física, para la cual suele estar la calavera, sino la del amor, la colega María Lourdes Iannizzotto me sugirió la de "Dolls" de Kitano, articulada en la leyenda del hilo rojo)


Preparando algunas líneas del taller que iniciaremos en abril comparto aquí un poema de Estela Figueroa (le debo su conocimiento al poeta Patricio Foglia) y un pasaje del libro "Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca" de Jean Allouch del que nos serviremos para vertebrar los encuentros de "Lacan con cine" que en esta ocasión titularé "Perder tu pérdida":


Mirando una vieja fotografía

No estalló una bomba.
No hubo un incendio.

Estalló la vida.
La vida se agotó como un fósforo.

Todas esas personas jóvenes
que sonríen a cámara en una boda
en esa foto que amarillea
murieron a una edad razonable
y de dolencias comunes.

“Hay una puerta que se ha cerrado hasta el fin del mundo”
Y qué rápidamente.

(Estela Figueroa, "La forastera")


(fotograma de "La sociedad de los poetas muertos": la foto de aquellos otros estudiantes, en la vitrina y el reflejo de los estudiantes de ahora mirándola. La mesa estaba servida para que el tal profesor Keating lanzara su famoso "carpe diem")


"Y SE SORPRENDEN ENTRE LOS FREUDIANOS DE QUE LOS DUELOS SEAN INTERMINABLES... COMO SI NO SE HUBIERAN CONTRIBUIDO MUCHO PARA ESO"

Propongo ahora visitar este pasaje de "Erótica del duelo...":

"Si bien habla de la inexistencia del objeto, Freud sin embargo no identifica (salvo en la realidad... lo que muestra el carácter mal barajado de esta noción) la muerte del amado(a) con su inexistencia (que muera no implica que deje de existir...). Delimita también un sitio para el objeto perdido, tiene también su más allá, que es... psíquico. En quien está de duelo, escribe:

'la existencia del objeto perdido continúa en lo psíquico'

Excepto el término de existencia, la observación no puede ser más clásica: Freud no inventa el anhelo, occidental y ampliamente vano, de sobrevivir en el recuerdo de quienes quedan (...)

(...) Otra característica de esa sobrevida del muerto en el psiquismo de quien está de duelo no es tampoco advertida aún cuando es decisiva. Esa sobrevida en el recuerdo no tiene el mismo estatuto en todos los casos. Si en efecto el contexto es el de una familia cristiana, quien está de duelo puede creer que el ser que acaba de perder está en adelante en el paraíso o en el purgatorio, o incluso en el infierno: aquí nos importa poco lo que será el juicio de Dios ya que evocamos este caso para observar que existe entonces para ese enlutado, cierto más allá que no es de esencia psíquica (cf: el cuerpo glorioso, yacente en espera del juicio, o eternamente quemado), un más allá donde su muerto tiene su sitio. Además, en una amplia medida (y si el causante del duelo cree en la absoluta libertad de Dios a ese respecto, esa medida será absoluta), ese sitio no depende de quien está de duelo. 

Así se ve que reduciendo ese más allá sólo al psiquismo de quien está de duelo, y lo que es más, aislando a quien está de duelo en sus únicos vínculos con el desaparecido (entiendo que se refiere que aislarlo consiste en que ahí donde el sujeto en duelo se presenta hablando una y otra vez de ése/a que ha perdido, el oyente confirmaría que no hay otra cosa para él en el presente que ese vínculo), Freud de algún modo lo carga con una sagrada (¡ésa es la palabra!) responsabilidad

Ésta es además acrecentada por el hecho de que Freud no tiene en cuenta para nada (quedémonos en el vocabulario cristiano) las obra del muerto. Que el muerto haya realizado algo o que su vida haya sido un lamentable fiasco no interviene en su manera de plantear el problema del duelo (de esto se ocupará Allouch más adelante en el libro)

En resumen, Freud piensa el duelo como si fuera la única barrera, la única zona que separa al muerto de su aniquilamiento. Eso es un gran peso sobre las espaldas de quien está de duelo. Y se sorprenden entre los freudianos de que los duelos sean interminables... como si no se hubiera contribuido  mucho para eso"

("Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca", pag 132 y 133, Jean Allouch)


Para informes sobre el taller "PERDER TU PÉRDIDA", escribir a cabado@hotmail.com


Guillermo Cabado

Wednesday, March 16, 2016


"SOLAMENTE SI HAS PERDIDO TU PÉRDIDA" 
(vuelve "Lacan con cine")



"No estudiamos para tener la teoría en la cabeza cuando estamos con un paciente.
Estudiamos para que al estar con un paciente tengamos la cabeza cambiada por la teoría"
(Ricardo Rodríguez Ponte)

"Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo."
(Roberto Juarroz "Poesía vertical")


Un verso de Roberto Juarroz nos da el título para la próxima propuesta de "Lacan con cine".

Allí nos serviremos cada vez de escenas de una película ("Okurubito", "Cigarros", "El séptimo sello", "500 días con ella", "La flor de mi secreto", "Las invasiones bárbaras", "Cerezos en flor" entre otras) como disparadores para abordar la cuestión del duelo.

Como cada vez, el taller será una invitación a la lectura, en este caso del libro de Jean Allouch "Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca" y el clásico de Freud, "Duelo y melancolía"

Próximamente anunciaré las fechas de este taller de "Lacan con cine"

Guillermo Cabado
coordinador del taller