Saturday, March 21, 2015


24 - Nozarashi


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NOZARASHI
(INTEMPERIE)

* capítulo 24 *




Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte, 
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos)


CAPÍTULO 24

No es habitual. Contar tamaña historia como la del proyecto Tanaka, y que el que te escucha sólo se ocupe de un sesgo en ese mar de palabras: "bueno, ¿y cuál es tu problema con esto?". Psicoanalizarse, definitivamente, es contra natura. Sobre todo si uno toma por natural que nuestros oyentes suelen atender el contenido de las historias y no el detalle. Por ejemplo, ¿qué hacemos contando lo que contamos?.   


Para cuando pude volver a las palabras, respondí a borbotones:

- Es que me fascina la idea de participar de una movida así. ¡Va a ser la aparición inesperada de un...!. No sé vos, pero yo no tenía idea de que hubiese semejante trama detrás de "El imperio de los sentidos". 


Sentí la presión de su silencio. No le había respondido a la cosa, pero estaba tan liviano que no me costó seguir hablando

- Lo que temo, estoy casi seguro de que va a ser así, es que cuando pasen los días me voy a estar agarrando la cabeza por haber puesto todos mis ahorros en este delirio.

También estoy casi seguro de que suspiró antes de cortar la sesión. Mientras bajaba las escaleras detrás de él, hice lo que nunca. Le hablé durante ese breve recorrido, lento recorrido, que tenemos cada vez hasta llegar a la puerta de calle:

- A veces tengo la impresión de que a vos las palabras no te importan gran cosa. ¿No?.


Siguió bajando sin alterar el ritmo. Cuatro o cinco escalones después me respondió:  

- Decí mejor: "mis palabras" 

Ahora, al escribirla, me doy cuenta de que la frase es ambigüa. Podría no tener ni dos puntos ni comillas. Por cierto, dijo algo más, casi de inmediato:

- "¿Cómo hago para que me quieras?"  


Definitivamente, ¡esas palabras llevaban comillas!. Al abrir la puerta remató: 

- ... Y eso no se responde con la diferencia que hay entre palabras y pensamiento en la lengua japonesa.  

A la mierda. De algo de eso hablaba Lacan en aquella clase que...  

Me fui caminando lento. Traté de entender, de hacer empalmar sus palabras. Pero lo único que volvía una y otra vez era la suave marea de un sonido: "eso no se responde con".  



Algunas cuadras después me di cuenta de que sentía el cuerpo distinto.  Me sobrevino una imagen nítida, limpia: la instalación artística planeada por Utagawa. Y con ella el sentimiento de lo que es ajeno y no me toca. La orilla de enfrente de un cansado litoral. 

Y acá,  
más o menos por acá,  
(un poquito aquí, pero como si estuviera allá) 
un deseo nítido:  
dar con Celina.  

Los obstáculos que me lo venían impidiendo habían desaparecido. Magia contra natura. Estoy por agregar: "litoral que vira a literal", pero siento náuseas. Y desisto. 












(Para leer el último capítulo, el nro 25, clic aquí)

Guillermo Cabado




La imagen inicial, así como el video final, pertenecen a la película "Cerezos en flor" de la alemana Doris Dörrie, en la que hallarán una breve aparición del bailarín de danza butoh Tadashi Endo, discípulo de Kazuo Ohno (a quien citáramos en en el capítulo anterior).

En "Aviso al lector japonés" Lacan apunta a la distancia entre palabas y pensamiento inconciente que se evidencia en la escritura de los dialectos del chino, como es el caso de la lengua japonesa. 
Se trata del prefacio del 27/1/72 escrito por Lacan para la edición de sus "Escritos" traducidos al japonés. Hay versión traducida por Ricardo Rodríguez Ponte.


El resto de las imágenes son un diálogo casero (hecho con hilos de mi abuela),
con el siguiente pasaje de la reunión del 18/12/73 del seminario XXI de Lacan, "Los no incautos yerran"

"Les habrá parecido que he cantado loas al amor, sí... hay un anverso y verán cómo, si el amor realmente se convierte en el medio por el cual la muerte se une al goce, el hombre a la mujer, el ser al saber, si realmente se convierte en el medio, el amor ya no se define más que como fracaso. Porque sólo el medio verdaderamente puede desanudarlos uno del otro".
Donde el fracaso no es el del amor sino el de la borromeización, digamos: la subjetivización. Todo a causa del momento del trenzado de hilos en el que se decide el cierre, el empalme de los extremos. Si se lo hace al llegar sólo a tres cruces el sujeto "cae en el medio", cae enamorado. Hay nudo, pero no borromeo. Para el que esté interesado en seguir esta idea rumbo a otro modo de pensar el amor, sugiero visitar el excelente libro de Jean Allouch de reciente publicación:"El amor Lacan"



25 - Nozarashi

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NOZARASHI
(INTEMPERIE)

* capítulo 25 / el final *


Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte, 
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos)

CAPÍTULO 25

Llamé a la casa. Reconocí la voz de la madre y corté. Pero me sentí un imbécil. Volví a llamar, volvió a atender, le dije "¿está Celina?" e hizo un silencio. 

Supe que reconoció mi voz:  

- Espere un momento

Y fue interminable

- Hola, ¿quién habla? 

Al fin Celina estaba del otro lado de la línea.

- Hola Ce


Ella también reconoció mi voz. Me preguntó si era yo, le dije que sí y nos quedamos callados. 

Retomé la iniciativa con la inquietud que provoca verificar lo inevitable: lo que fuera, no estaba siendo como antes. Le dije que quería verla. Calló. Al fin me preguntó, cuidándose de no resultar brusca, "¿para qué?".

- Es breve, pero necesito hablar un par de cosas que... me permitan cerrar 

Eché mano a esa fórmula con tal de convencerla. Dudó, al fin dijo "supongo que está bien... ya pasó bastante tiempo". 



Me preguntó dónde. Me sorprendí al decirle "en la casa de té del jardín japonés". No lo preví. Es que no imaginé que iba a resultar tan sencillo dar con ella. Demoró en responder...

- ... ¿En el jardín japonés?

- Dale

La escuché vacilar pero terminó diciéndome que sí. 



Fueron dos días hasta llegar a esta cita. Y los comencé asustado. Le pedí a mi analista si podía darme una sesión. Necesitaba aclarar mi mente. Quería verla. Sabía que detrás de todo esto estaba mi deseo de reconquistarla. Fui a análisis y hablé. Mucho. De ella. De mí. De nosotros cuando era ayer. De mis errores. Me reproché amargamente no haber hecho lo suficiente, ahora estaría con ella y no penando. Pero él me interrumpió:

- Nada de lo que entonces no hiciste la traerá de regreso ahora

Escuchar eso me destrozó. Rompí en un llanto desesperado. En un momento logré preguntarle entre ahogo y ahogo:

- ¿Por qué estás tan seguro?

- Porque nada de lo que hiciste en el pasado va a explicarnos cómo fue que te empezó a querer

No sé qué sucedió pero me calmé. Había algo en eso, aunque no terminaba de entenderlo. Le hice algunas preguntas que, ante su silencio, intenté responder yo mismo. De repente dijo:

- Para seguir con tu imagen del jardín zen: la causa del amor y del desamor es... digamos... esa roca que el rastrillo de tu voluntad no va a dominar jamás 

Hizo una pausa, supongo que esperó a ver qué decía yo; al final agregó:

- Lo cual no quita que juegues tu apuesta.


***
Elegí la misma mesa cuyo ventanal da a la roca a la que me aferré el día en que Alcides me contó todo el proyecto Tanaka. Estuve una hora antes de lo convenido para decirme que después de tantos meses el jardín japonés ya es mi casa. Eso podría serenarme

La vi entrar. 

Estaba tan linda. El diálogo fue breve. Supe enseguida que no se movería un milímetro de su posición de responder lo mínimo y necesario. No me hizo preguntas. A los cinco minutos estaba desarmado. Me contuve de llorar. Entonces fui al único punto en el que me podía instalar sin pedirle permiso:

- ¿Qué hiciste con Roberto?. ¿Lo trajiste acá?

- ¿Acá??? - su sorpresa me pareció genuina

- ... Me dejaste una cantidad de pistas. Todas apuntaban hacia aquí

- ¿Qué pistas?


Le enumeré los signos que yo había encontrado en su carta y en los libros escritos, cortados. Meneó la cabeza:

- Te debo una disculpa... A Roberto me lo llevé por un impulso. La verdad es que en ese momento no sabía qué iba a hacer con él. Así es que  se fue quedando en una pecera en casa... pero una mañana, pobrecito, lo encontré flotando en la superficie. Te juro que lo cuidé como siempre pero...

- ¿Qué hiciste con el cuerpo? - la interrumpí sobresaltado

Se desconcertó. Yo también, pero reaccioné rápido:

- No. No importa. Olvidate de eso... 

- Disculpame. Dada la situación no me dio para avisarte nada

- La situación... 

Nos quedamos en silencio. Ya sin fuerzas le pregunté: 

- ¿Pero entonces vos no me quisiste dejar ninguna pista, ningún mensaje?

Me miró con tristeza mientras negaba con la cabeza. En los minutos siguientes la vi alejarse cada vez más aunque permanecía allí conmigo. 

Estiré el puño: "morra" le dije. Ella estiró el suyo como en otros tiempos, o más o menos. Al abrir el mío extendí dos dedos y mi jugada fue "cinco". Pero ella no pudo. O no quiso. Bajó el brazo. Me dio un beso en la mejilla. Tenía sus ojos llenos de lágrimas. "Ya está bien", murmuró. Y la vi irse sin voltear siquiera una vez en todo el camino que lleva a la salida del jardín.


Pasaron algunas horas y aún sigo sin poder levantarme de la mesa. Sólo atiné a sacar mi portátil, abrir un post y empezar a escribir. Pero cada intento ha sido un fracaso. Lo único que sigue en pie es una frase que no es mía y que alguien me hizo llegar en algún momento de estos meses interminables:

"La mujer es más recóndita
que el camino por donde 
en el agua
pasa el pez"

Es de Oscar Masotta. No es un haiku por cierto, pero está escrita desde la misma intemperie.


Guillermo Cabado



FIN

Las primeras cinco imágenes son de la obra "Pileta de natación" que el artista argentino Leandro Erlich expuso en este 2012 en el museo "Siglo XXI" de arte contemporáneo en Kunazawa, Japón. El mismo artista expuso hace tiempo atrás en la Fundación Proa de Buenos Aires una instalación llamada "El consultorio del psicoanalista".

La sexta imagen pertenece a una obra del artista japonés Fujiko Nakaya, definida por el mismo como una escultura de niebla. 

La última es una fotografía de André Kertesz titulada "Día lluvioso en Tokyo".

La frase es el epígrafe con el que Oscar Masotta abría su libro "El modelo pulsional" y me fue enviada oportunamente por el Lic David Berman, a quien agradezco la delicadeza de su lectura. Al no estar entrecomillada y no haber ubicado otra referencia a la misma, presumo que es de su autoría. Para quien quiera acceder al libro, hacer clic aquí

Por último, el juego de manos en cuestión, la morra, traerá a algunos los ecos de uno de los últimos seminarios de Lacan, su endiablado título, su causación en el oyente de una sed de escribir para poder leer.





Monday, January 19, 2015


"HIROSHIMA MON AMOUR",
ENTRE LACAN Y ARTEBA

(a partir del capítulo 6 de "NOZARASHI")


Una de las obras finalistas del premio Petrobras de ARTEBA 2013 fue la instalación de la artista chino-argentina Aili Chen, "Habitación 118", inspirada en "Hiroshima mon amour".


Sobre ese mismo film hacía una mención Lacan el 3 de julio de 1963, en el marco de su seminario X ("La angustia"): 

"Es este vínculo que se trata de restaurar con el objeto fundamental, el objeto enmascarado, el objeto a, verdadero objeto de la relación al que, en lo que sigue, podrá darse un sustituto, que no tendrá, al fin de cuentas, más alcance que el que, primero, ocupó su lugar.

Como me decía uno de nosotros, humorista, en el curso de una de nuestras Jornadas Provinciales, es la historia bien hecha para mostrarnos en el cine que cualquier “alemán irremplazable” ― él aludía a la aventura que nos es descripta en el film "Hiroshima mon amour" ― puede encontrar un sustituto inmediato y perfectamente válido, ese alemán irremplazable, en el primer japonés encontrado a la vuelta de la esquina" 

(fragmento de la versión establecida por Ricardo Rodríguez Ponte)

PARA VER PARTE DEL FILM (1) DE ALAIN RESNAIS, 
CLIC EN ESTA OTRA IMAGEN DE LA INSTALACIÓN "HABITACIÓN 118"


Este próximo miércoles 21/1, llegará el 7mo capítulo de "Nozarashi"
(una blog-novela, entre el consultorio y el jardín japonés)


Las fotos fueron tomadas por Carolina Colmenero

Para leer "Nozarashi": CLIC AQUÍ

(1) Anteriormente había aquí un link que permitía ver el film completo subtitulado. Al haber sido bloqueado elegí esta versión, en la que prioricé la mayor cantidad de minutos de película sacrificando el sonido original (doblada al castellano, no subtitulada; en fin...)

Tuesday, December 30, 2014


¡YA ESTÁ MUY CERCA!



Este primero de enero de 2015
retorna aquí...

"NOZARASHI (intemperie)"
un juego de verano en el jardín japonés

Una historia por entregas
en breve capítulos, aquí en la web.

(quienes gusten podrán descubrir en ella
 pistas desperdigadas sobre Lacan y la cosa japonesa)



..


Finales de diciembre

Un deseo, una película

.
El deseo (dos):
tiempo
(y toparse)

.
Tiempo, el que no está en el reloj.
Ése que nace de la nada 
cada vez que alguien se dispone a escuchar a otro.

Toparse, ,,
con lo nuevo,,,,,
en el siempre lo mismo.,,,
. .

La película (*):

Termina el día.
Auggie está cerrando su tienda.
Justo entonces llega Paul a comprar cigarros.
El tendero vuelve a levantar la persiana
por ese asiduo cliente

con el que no ha cruzado más que algún que otro montoncito de palabras a lo largo de estos años.
Es poco lo que Auggie sabe de él:
apenas que es un escritor de cierto nombre;
y que no ha vuelto a encontrar inspiración desde la muerte de su joven esposa.


Paul le paga y Auggie busca el cambio.


Entonces sucede el inicio de ese bello pasamanos que resulta ser toda la historia de "Cigarros",
aquí:
,


Guillermo Cabado.


(*) Se trata de "Cigarros" ("Smoke"), filmada por Wayne Wang con guión de Paul Auster.



.

Monday, December 22, 2014



EL MURO (de Facebook)

(un cuento pagano de navidad)


"Entre el hombre y la mujer,
está el amor.
Entre el hombre y el amor
hay un mundo,
Entre el hombre y el mundo 
hay un muro”

(6/1/72, seminario “…o peor”
Lacan cita con un lapsus 
el fragmento del poema de Tudal 
que había inserto en “Función y campo de la palabra y del lenguaje”) (1)



¿Qué hubiese pasado si no entraba a Facebook?. Acababa de arreglar una cena a solas y al fin. Había disfrutado de la insólita paz que me llega de este rito de armar cada año el árbol de navidad. Pero.
Pero tuve que entrar a la red social. ¿Era necesario?. No es seguro. Contingente, en cambio, resultó  toparme con estas palabras de Marcela Alluz en su muro:

“Yo no quería cogérmelo. No. Tan sólo charlar un rato. Tomar un café en esta siesta así, de lluvia y neblina. Hablar de mí, claro, de qué más puedo hablar yo. Contarle algunas cosas y que él piense, oh, cómo me gusta esta mujer. Quería reírme mucho y que me viera los dientes y los hombros y las clavículas, que son lo más lindo que tengo. Por eso lo busqué y lo llamé y lo mensajee y le dejé guijarros redonditos y blancos hasta mi escritorio.
Sólo eso quería. Nada de este cuarto con olor a poett, ni estas sábanas estiradas, ni esta angustia que me nace ahora en el medio de la panza. Nada de este cuerpo que ahora vuelve a tomarme y se ríe y me pregunta, esto buscabas. No. No. No buscaba esto, te juro. Pero. A las mujeres como yo que las tardes nubladas les quedan grandes y tienen una boca inconveniente y palabras soltadas al azar, a las mujeres como yo no las entienden. 
Entonces. Me pongo las sandalias con este gesto cansado y confundido, y estas manos, estas manos que siguen buscando la taza de café y esos oídos, esos oídos que tenían que escucharme un rato nada más en una confitería de barrio, escondidos los dos, como si fuéramos amantes, pero sin llegar a serlo.
Boca inconveniente.”

Cerré la aplicación. Tomé el teléfono y llamé a Lucía. Después de un balbuceo cancelé la cena recién acordada. Al cortar me alivié: no soportaría enamorarme de ella y un día enterarme de que empezó a necesitar de un café con otro que le desee el ser y la clavícula. Dejé la mente en blanco y sobrevino un pensamiento idiota: un árbol de navidad no necesita la alquimia del agua y la luz.

Ahora mismo sigo sin saber qué decir de mi paz.



Guillermo Cabado
navidad de 2014

Para visitar la página WEB de la escritora Marcela Alluz, cuyo texto inserté en este relato, clic aquí 

(1) El texto no errado era: “Entre el hombre y el amor/está la mujer/ Entre el hombre y la mujer/hay un mundo/Entre el hombre y el mundo/hay un muro”



Cuento de navidad

."OCRE"


Dedicado a Harvey Keitel y William Hurt,
a su lenta conversación
envuelta en la bruma de “Cigarros”.






Un mes y diecisiete días es lo que demora en suceder una casualidad. Estuve en los jardines del museo un primero de noviembre por la mañana. El sol cosía verde con verde y las esculturas de la exposición tendían a la sombra. Entre todas ellas un hombre y una mujer permanecían sentados en un banco. Eran de plástico transparente y quien los diera a luz les había imaginado carne de hojas secas en todo el considerable cuerpo y cáscaras de mandarina en el músculo del corazón.


Un mes y diecisiete días es lo que demora en suceder una casualidad. El 17 de diciembre por la casi noche volví a encontrar a la pareja en la calle, lejos del museo y de Belgrano. Estaban como muertos, abandonados sobre un cesto para bolsas de residuos entre los árboles de la calle El Salvador. Cómo no reconocerlos. El con su cabeza como una gran nariz, ella con el mismo gesto insólito de ensueño. Dudé qué hacer. Quise llevármelos a casa, a pocas cuadras de allí, pero apenas levanté al hombre me di cuenta de cuánto pesaban esos desangelados. Fui a cambiarme de ropas, estaban sin bañarse seguramente desde hacía días, siglos. Regresé con ayuda casual: Daniela, de visita, aceptó colaborar sin hacer preguntas sobre esos seres.



Caben demasiados imprevistos en dos cuadras y media. Estábamos por llegar hasta la pareja sobre cesto de residuos cuando vi dos cartoneros avanzando en dirección contraria hacia el mismo objetivo. Empecé a correr desesperado por llegar primero. La calle es así: no abundan los encuentros ni los hallazgos, acaso sean lo mismo, y los codos son un buen recurso de las malas artes. Llegué a ellos. Para protegerlos tracé con mi torso un arco convexo sobre la perpendicular del cesto. Los hombres pasaron de largo con sus carros. Acaso el plástico no cotice como el cartón. O tal vez intuyeran las dificultades por venir. Yo no.

Descolgué al hombre de plástico y hojas. Tenía un olor espeso, como de muerto. En ese momento no me di cuenta de que ya lo había decidido: solamente lo llevaría a él. Dos hubiesen sido demasiado tamaño y demasiado olor para una casa. Lo cargamos tomándolo de las axilas y de las piernas. Ya nos íbamos cuando vi que el corazón estaba tirado en el piso. Se lo puse y emprendimos el regreso.



Caben demasiados imprevistos en dos cuadras y media. Por sobre la cabeza de Daniela vi de repente la luz azul y nerviosa de un patrullero detenido en la esquina. Presentí lo que iba a suceder: no pudimos pasar con el cuerpo sin evitar las sospechas policiales. 

“Buenas noches”. Buenas noches. “¿Qué le pasó?”. Miré al oficial. Era un modo discreto de preguntarle ¿qué le pasó a quién?. Entendió: “al hombre que está cargando”, me dijo. El aspecto de la víctima volvía agua entre los dedos cualquier respuesta que yo intentara.

Demorados, sin antecedentes pero sospechosos. Para peor un inesperado descubrimiento de los federales: el corazón aquel no pertenecía al hombre sino a ella. “¿Con qué fin le habíamos quitado el órgano cardíaco?”. Juro que sólo entonces vino a mi memoria la imagen de la pareja sentada en el jardín del museo Larreta: él apoyaba el brazo en el respaldo, la mujer inclinaba su cabeza hacia el hombro del varón. Y el corazón, naranja de mandarinas, como florecido, latía sobre su pecho, el suyo de ella. “¿Qué hace este tipo con ese corazón?”, insistió el hombre azul en la comisaría. Deseché el atajo de la pregunta como repuesta (“en las condiciones en que la encontré, ¿para qué podía necesitarlo ella?”)..
.

Abandono de persona. Robo de órganos. Imputaciones que no me dejaban pensar. Tampoco aún ahora logro argumentar. Este pesar no cede y no puedo saber si esa luz azul y nerviosa que no cesa de latir es la del patrullero que persiste o acaso sea la luz única con que decidí alumbrar este año el árbol navideño. Como sea, el hombre de carne de hojas ocre está sentado junto a mí. Y en el silencio de esta noche su imagen me mantiene despierto: ¿qué hace un hombre con el corazón de una mujer?.



diciembre de una navidad
Guillermo Cabado


(la escultura en cuestión fue presentada en el Museo Larreta en la muestra “Esculturas en el jardín XII”, se tituló “Corazón de mandarinas” y su autora Carlota Petrolini; fue la única obra plástica de las muchas que vi durante el año de esa navidad, que reencontré en la calle. “Cigarros" es esa encantadora película basada en un guión de Paul Auster y que recomiendo mirar para calentar el alma)

Thursday, October 30, 2014


SÓCRATES

(Lacan con Rossellini,
o "¿qué tendrá el petiso?")

- 2da parte -



En la primera parte citamos un pasaje del seminario 8
donde Lacan se cuestiona la incidencia de la presencia de los cuerpos en la interrogación analítica.
Para ello evocaba lo que se ponía en juego cuando Sócrates interrogaba a su interlocutor.
Ya hace tiempo que estaba adquirido, desde su seminario 2, que de su interés por lo que operaba en la mayéutica socrática no debe desprenderse la creencia de que Lacan plantease alguna continuidad entre esa praxis y la del psicoanálisis.



SEGUNDO PASAJE COMENTADO (en la era de las terapias por Skype, algo sobre la presencia de los cuerpos)

(Han pasado 7 reuniones desde aquel pasaje citado en la primera parte)
"Con la interrogación socrática, con lo que se articula como sien­do pro­pia­men­te el método de Sócrates, por el cual, si ustedes me per­mi­ten este juego de pa­la­bras en griego, el erómenos, el amado, va a con­vertirse en el erotómenos, el in­te­rro­ga­do(ya fue dicho: en este seminario Lacan utiliza el término "erómenos" (amado) para, entre otras cosas, ubicar la posición con la que suele llegar un consultante a ver a un/a psicoanalista: "digame qué tengo, doc". Una posición que conlleva una demanda -"demanda"
es tanto "pedir" como "preguntar"-: "¿soy digno de tu interés?". Una de las cosas que Lacan va a buscar en el modo en que Sócrates trata a la palabra del otro es cómo sucedía que alguien que estaba en esa posición de "erómenos" podía pasar a otra posición: "erastés", cómo podía pasar del "¿qué tengo?" a un hablarle motorizado por una falta que empuja a decir sin pretender gobernar la verdad que puede surgir de ello. Este juego de palabras en griego que torsiona "amado" en "interrogado"... pone en el tapete algo crucial para el pasaje de posición antes mencionado: ¿cómo pensar la instalación de una auténtica pregunta en el que viene a consultarnos?. Una auténtica pregunta y no una pregunta retórica, ésas que se verifican cuando se cree que porque alguien enuncia una pregunta sobre sí mismo ha entrado en análisis y luego constatamos que sigue estando en posición de "decime vos, ahorrame el vértigo de lo incierto"). Sócrates no hace más que hacer surgir un tema que desde el co­mien­zo de mi comentario he anunciado varias veces, a saber, la función de la fal­ta,

(Roberto Rossellini)

(se empieza a esbozar una respuesta: introduciendo el tema de la función de la falta. No es obvio qué quiere decir eso. Pero por lo pronto digamos que en estas posiciones se advierte que lo que está en juego es una posición respecto del saber, pero a su vez, habida cuenta los nombres que utiliza para nombrarlas, esa relación al saber no es sin el Eros que se pone en juego allí, y eso ya nos da pistas de cómo ubicar la especificidad de la transferencia en psicoanálisis: algo que se diferencia de lo que podría ser un fenómeno, ése que bien puede darse con mi tía -"cuando hablo con ella, ocupa un lugar que la trasciende, es como si la tomara por otro que ella misma, no importa quién, pero la misma boludés me la dice un amigo muy inteligente y no le doy ni pelota, en cambio con ella..."-.. La articulación entre saber y Eros será cada vez más crucial entonces para pensar la cuestión. Y ESTO AUTORIZA A REINTRODUCIR LO QUE LACAN ESBOZARA EN EL PASAJE CITADO LA VEZ ANTERIOR: ¿CÓMO INCIDE LA PRESENCIA DE LOS CUERPOS ALLÍ?. Y agrego lo que bien puede ser un programa de un recorrido a realizar con posteriores desarrollos de Lacan: ¿CÓMO PENSAR ESE "CUERPO" SI SABEMOS QUE EL PSICOANÁLISIS NO SE JUEGA EN EL ESPACIO TRIDIMENSIONAL SINO EN EL TOPOLÓGICO?. SI SABEMOS QUE NO SE TRATA DE "LA SUSTANCIA EXTENSA" CARTESIANA, ¿PODEMOS CONCLUIR QUE LOS CUERPOS DE LA TRIDIMENSIÓN, ÉSOS QUE PUEDEN SALUDARSE ESTRECHANDO LA MANO O CON UN BESO, ÉSOS QUE EN UN MOMENTO DE ENOJO TENDRÍAN LA POSIBILIDAD MATERIAL DE DAR UN CACHETAZO AL OTRO, ¿TIENEN ALGUNA INCIDENCIA EN LA TRANSFERENCIA?... Lo cierto es que en lo que sigue Lacan da un ejemplo de cómo Sócrates hace emerger "el tema de la función de la falta"...) Todo lo que Agatón dice por ejemplo sobre lo bello, que per­te­ne­ce al a­mor, que es uno de sus atributos, sucumbe ante la in­te­rro­ga­ción de Sócrates ― Es­te amor del que hablas, ¿es o no amor de al­go?. Amar y desear algo, ¿es tenerlo o no te­ner­lo?. ¿Se puede desear lo que ya se tiene?" (18/1/61) (1)

En una tercera y última parte tomaremos lo que sigue de este pasaje del seminario. Mientras tanto, aquí la segunda parte de la película de Rossellini, "Sócrates":

SEGUNDA PARTE DE "SÓCRATES" (1971)





(1) Texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte 


Guillermo Cabado

Para leer la primera parte, CLIC AQUÍ

Sunday, October 26, 2014



SÓCRATES

(Lacan con Rossellini,
o "¿qué tendrá el petiso?")

- 1ra parte -



Seminario 8. 
Lacan dice que le llevó 10 años de seminario poder ocuparse al fin del corazón de la experiencia psicoanalítica: la transferencia
En ese seminario le llevará 12 reuniones (sumémosle los 10 años previos) modificar la concepción que Freud tuvo sobre la cuestión transferencial. 
Durante esas 12 reuniones una y otra vez Lacan intentó extraer de Sócrates "el secreto" de los efectos que producía en aquellos que lo venían a ver...
Los dejo con el film de Rossellini y un pasaje del mencionado psicoanalista.




PRIMER PASAJE COMENTADO (en la era de las terapias por Skype, algo sobre la presencia de los cuerpos)

(Lacan está hablando de lo poco problematizado que estaba por entonces entre los psicoanalistas la presencia de los cuerpos en un análisis; cuestión de gran interés 50 años después, en la era de las terapias por Skype)
"Es curioso que tengamos que pasar por la referencia socrática pa­ra ver su al­­can­­ce. En Sócrates, quiero decir ahí donde se lo hace ha­blar (al asunto de la atracción de los cuerpos), la referencia a la be­­lle­za de los cuerpos es permanente. Ella es, si po­demos decir, animadora de ese mo­­men­to de interrogación en el cual no­sotros incluso no hemos entrado todavía (la belleza tiene su papel importante en la mayéutica socrática), y don­­de inclu­so no sa­be­mos todavía cómo se reparten la función del amante y la del a­ma­­do (erastés y erómenos, serán trabajados por Lacan como dos posiciones a leer en el decir del paciente: el consultante llega en posición de erómenos, de "dígame qué tengo, doc", y con ello se pone en juego una demanda: "¿soy objeto de tu interés/amor?"... Uno de los problemas cruciales del seminario será: ¿cómo favorecer el pasaje de esa posición a la de "erastés"?... es decir a una posición donde ya no juegue el "no sé qué, pero tengo... ahora te toca a vos decirme qué", y empiece a primar la falta, "hablo sin tener dominio y acaso jamás lo tenga"). Por lo me­nos, ahí las cosas son llamadas por su nombre, lo que nos permite ha­cer a este res­pecto algunas observaciones útiles.

         Si algo en la interrogación apasionada que anima el punto de par­­tida del pro­­ce­­so dialéctico (lo cual toca un punto sensible: cómo juega la pregunta de parte del que escucha, cuestión de gran interés cuando la práctica que nos convoca, la psicoanalítica, se reduce a un "hay que preguntar", sin importar cuándo ni por qué) tiene efectivamente relación con el cuer­po (otro detalle fundamental: ¿cómo juega el cuerpo en el preguntar del analista?, más: ¿cómo pensar a estos cuerpos que hace que no sea lo mismo decir algo al otro con la intermediación de Skype que decírselo en condiciones donde no está excluido que los cuerpos se puedan tocar?), hay que decir que en el aná­­lisis, esta relación se subraya por medio de trazos cuyo valor de acento toma su pe­so de su in­­cidencia par­ti­cu­lar­mente negativa (precisamente: en la "pretendida situación analítica", otro tema crucial en este seminario, la cuestión del cuerpo, si aparece, suele surgir como un asunto que complicaría, que jugaría en contra del tratamiento)". (16/11/60) (1)


PRIMERA PARTE DE "SÓCRATES" (1971)




(1) Primera reunión del seminario en cuestión. Texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte 


Guillermo Cabado