Saturday, June 15, 2013



HACER EL BIEN
(una escena de la película "LAS HORAS")



Silencio
Sí.

Virginia Woolf ha tenido dos intentos de suicidio. Su marido apostó a que una mudanza desde Londres a un pueblo tranquilo cambiaría las cosas. Pero no parece ser el caso para Virginia, quien ha decidido volverse a la ciudad. 

Ella está esperando el tren. Entonces llega el esposo, corriendo

VIRGINIA:  Sr Woolf… qué placer tan inesperado
                  
MR.WOOLF: Quizás puedas decirme qué creés que estás haciendo

VIRGINIA: ¿Qué hago?
                  
MR.WOOLF: Salí a buscarte y no estabas ahí

VIRGINIA: Estabas trabajando en el jardín. No quise molestarte
                  
MR.WOOLF: Me molestás cuando desaparecés

VIRGINIA: No desaparecí … Fui a caminar
                  
MR.WOOLF: ¡¿A caminar?!. ¿Sólo eso, “a caminar”? (…) Debemos regresar a casa, ahora. Nelly está preparando la cena. Tuvo un día complicado. Es nuestra obligación comer lo que ella preparó.

VIRGINIA: No tenemos esa obligación... No existe esa obligación.
                  
MR.WOOLF: Tenés una obligación para con tu cordura

VIRGINIA: Toleré esta custodia. Toleré este encarcelamiento. Los doctores se ocupan de mí. En todos lados se ocupan de mí doctores que me informan sobre mis propios intereses.
                  
MR.WOOLF: Conocen tus intereses

VIRGINIA: No los conocen. No hablan en nombre de mis intereses.
                  
MR.WOOLF: Debe ser muy difícil para una mujer de tu…

VIRGINIA: ¿De qué?. ¿De mi qué?
                  
MR.WOOLF: … talento, ver que quizás no es el mejor juez de su propio estado

VIRGINIA: ¿Entonces quién es el mejor juez?
                  
MR.WOOLF: ¡Tenés una historia! (pausa) Tenés una historia de reclusión. Te trajimos a Richmond por los ataques, el humor, los desmayos, las voces que escuchás. Te trajimos para salvarte del daño irrevocable que intentabas hacerte. Trataste de matarte dos veces (pausa) Vivo a diario con esa amenaza… Instalé la imprenta… la instalamos no por instalarla sino para que tengas una fuente de concentración y un remedio.

VIRGINIA: … ¿Como una labor?
                  
MR.WOOLF: ¡Lo hicimos para vos!. ¡Para que te mejoraras!. ¡Lo hicimos por amor!. (pausa) Si no te conociera diría que esto es ingratitud

VIRGINIA: ¿Yo soy ingrata?. ¿Decís que soy ingrata?... Me han robado la vida… Vivo en un pueblo en el que no quiero vivir. Tengo una vida que no me gusta (pausa). ¿Cómo fue que ocurrió todo esto? (se asoma el guarda de la estación). 

(doble clic en el video y se ve en pantalla completa)


VIRGINIA:  Es hora de que regresemos a Londres. Extraño Londres. Extraño la vida de Londres.
                  
MR.WOOLF: No sos vos la que habla, Virginia. Es un rasgo de tu enfermedad

VIRGINIA: Soy yo
                  
MR.WOOLF: No sos vos.

VIRGINIA: Es mi voz
                  
MR.WOOLF: No es tu voz

VIRGINIA: Es la mía solamente
                  
MR.WOOLF: Es una voz que oís

VIRGINIA: No. ¡¡Es mi voz!!. ¡¡Me estoy muriendo en este pueblo!!

Pausa
                  
MR.WOOLF: Si lo pensaras claramente recordarías que Londres te hundió

VIRGINIA: Si lo pensara claramente… Si lo pensara claramente…
                  
MR.WOOLF: Te traje a Richmond para darte paz

VIRGINIA (se sienta): Si lo pensara claramente te diría que lucho sola en la oscuridad. En la oscuridad profunda. Y que sólo yo puedo conocer, sólo yo puedo comprender mi estado. Me decís que vivís con la amenaza de mi extinción. Yo también. Es mi derecho. Es el derecho de todo ser humano. No elijo el anestésico sofocante de los suburbios sino el movimiento violento de la ciudad. Ésa es mi elección. Hasta al paciente más bajo, hasta al más malo se le permite opinar sobre su propia receta. Así es como ella define su humanidad (pausa) Por tu bien, quisiera ser feliz en esta tranquilidad. Pero si debo elegir entre Richmond y la muerte, elijo morir…

Pausa
                  
MR.WOOLF: Entonces vayámonos a Londres. Volveremos a Londres.

Dolido silencio de Mr Woolf. Al fin se recompone

MR.WOOLF: ¿Tenés hambre?... Yo estoy teniendo un poco de hambre.

Virginia asiente. En su mirada se advierte un desencuentro que no se ha resuelto con la aceptación del regreso a Londres. Caminan por el andén, regresando a casa.

VIRGINIA: No se encuentra paz evitando la vida

(doble clic en el video y se ve en pantalla completa)
               

(a estos cortes de escena, los únicos que encontré en la WEB, les faltan las primeras y las últimas líneas del diálogo que transcribí aquí del original de la película)


Guillermo Cabado



(esta escena bien se puede combinar con la reunión decimocuarta del seminario VII o la decimosegunda del seminario XI de Lacan, en este último caso cuando habla del film de Buñuel "Viridiana")


Thursday, June 06, 2013



EL SOPLO DE LAS COSAS

"El personal del aeropuerto de Bristol, al suroeste de Inglaterra, ha lanzado una campaña de búsqueda internacional para encontrar al dueño de un antiguo oso de peluche de principios del siglo pasado, que se extravió en una sala de espera del área de salidas."
(noticia publicada en el diario ABC de España)

Esperaron catorce meses. Recién empezaba el 2012 cuando encontraron al oso, perdido en la sala de aeropuerto. A juzgar por su piel de mohair un fabricante de peluches especula con que su origen podría ser alemán. Pero quién sabe. 
Tal vez porque junto a él estaba la foto que se había sacado con ellas en marzo de 1918, supusieron que alguien vinculado con las chicas vendría pronto a buscarlo.

Sin embargo han pasado catorce meses y nada.

Todo lo que se sabe, gracias a la borrosa escritura del dorso de la foto, es que ellas se llaman Dora y Sonia. Y él, Glyn. Pero él, Glyn, insiste en callar igual que las cosas que a veces nos toman de las solapas sin aviso previo.

El aeropuerto de Bristol decidió dejar de esperar y ha comenzado a llamar al mundo a través de las redes sociales.

Entre llamado y llamado se escucha el silencio del oso.

Y en él, el soplo de las cosas que causan el deseo.

(video no disponible en la versión por mail)


Si alguien sabe algo (aunque más no sea hacia dónde miraba Glyn en la foto), por favor avisar aquí: 





Wednesday, June 05, 2013


LO QUE EL PROPIO ANÁLISIS "NON DA"
LA TEORÍA "NON PRESTA"

O DE CÓMO La JEFA DE CÁTEDRA LACANIANA
NO QUEDA EXENTA DE UNA VERDAD QUE A TODOS NOS TOCA...




NO ME DIGAS CUÁNTO SABÉS. 
DECIME EN QUÉ MODIFICÓ TU PRÁCTICA



No importa su nombre, porque se trata de un problema que a todos nos toca.

Importa sí su posición en el ámbito psicoanalítico, porque este comentario, lejos de invitar a pensamientos como el que le escuché a un interlocutor hace unos días ("uy, si le pasa a ella, que tanto sabe, ¿qué puede esperarse de mí que estoy a años luz de su saber?"), apunta a preguntarse si el "saber hacer" del analista bebe del "saber académico" y de "la inteligencia".

Leo en un reportaje hecho a una de las profesoras de teoría lacaniana con más y bien ganado prestigio de nuestro medio: los psicoanalistas debieran tener ciertos conocimientos de medicina, ¡no puede ser que no sepan diferenciar un ataque epiléptico de un ataque histérico!.


Ella es jefa de cátedra. Enseña, entre tantas otras cuestiones, los asuntos que en la teoría de Lacan tendrían como consecuencia un cambio en el modo de pensar lo que es el corazón del psicoanálisis, la transferencia: el significante, la letra, el objeto, el sujeto supuesto saber.

Pero a ella le sucede lo que a todo mortal: mucho antes de abrir el primer libro de Freud o de Lacan, cada quien ya tiene una "teoría silvestre previa" respecto de lo que es el malestar psíquico y de qué sería curarlo. Teoría, conjunto de pre-juicios, llámese como se guste, solemos no estar advertidos de su presencia.

Como sea, no será sin ella que cada quien se acerque a la doctrina psicoanalítica hasta acaso ser capaz de absorver las obras completas de todos los maestros. Pero...

...si no hubo logrado detectar y poner en cuestión su teoría silvestre previa, 
no hay dudas de que "a la hora de los bifes", 
a la hora de intervenir en un tratamiento, 
lo hará comandado por esa teoría 
y no con la lógica de lo que ha leído, e incluso enseñado. 
Doy fe.


LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA
(una de cuadros) 

Obsérvese:

si algo se extrae como consecuencia de la doctrina de la transferencia en Lacan es que para pensar en una posición subjetiva, histeria por ejemplo, es necesario leer esa posición en el lazo transferencial y no en fenómenos de comportamiento. Eso que algunos nombran de un modo tajante, que diferencia la práctica analítica de otras (sin por ello caer en la torpeza de postular a una mejor que otra): el diagnóstico se hace en transferencia. 

Y eso va de la mano de que el sujeto y el saber de los que habla Lacan en el algoritmo de la transferencia son sub-puestos al significante (1)

Y sólo hay significante gracias a un acontecimiento que nada tiene que ver con la lectura de signos provenientes de alguien que "es" ("es histérico", "es obsesivo"...). La transferencia no es un "reproducir ahora con el analista lo que de antemano ya se es", analista que aprovecha y entonces lee sus signos y diagnostica. 

El psicoanálisis sucede gracias al análisis de la transferencia y no al análisis de "los modos de comportarse en la vida, descubiertos gracias a que ahora suceden en el presente del consultorio" (lo que suele conocerse como análisis de cuadros).


Luego, sea que el paciente nos hable de un ataque padecido o que el ataque le suceda en el instante en que está con nosotros, ante la disyuntiva de "histeria o epilepsia", una de dos:

#) o creemos que hay algo para leer en un "ataque" 
(y no en lo que dice sobre el ataque + lo que le causa lo que dice + lo que hace con lo que nos dice sobre el ataque) (2),
y por tanto como lector, de hecho y de derecho, 
no nos posicionamos como psicoanalista por más doctorados que tengamos 
(en tanto nos proponemos una lectura de signos y no una lectura de la letra)

#) o le preguntamos si consultó a un médico por lo sucedido. Y, si acaso sucediera el ataque en el instante mismo en que está con nosotros, ¡nos dejamos de joder y llamamos a una ambulancia!.


"El psicoanálisis no tiene sino un medium: la palabra del paciente. La evidencia del hecho no excusa que se le desatienda". Lo decía Lacan al comienzo de todo, en "Función y campo..." en 1953. Y eso nunca cambió. Tamaña limitación es lo que le da al psicoanálisis su humilde posibilidad.

Nadie está exento de la persistencia de su propia "teoría silvestre previa" sobre lo que es psicoanalizar. Lo que está claro es que ante ella, Salamanca no tiene chances si el propio análisis no la ha llegado a interrogar. Interrogar con el peso que tienen las únicas preguntas que cuentan: las que vienen de las tripas, no las retóricas.

Lic Guillermo Cabado


(1) Es interesante que en uno de sus valiosísimos libros esta jefa de cátedra haya escrito "sujeto supuesto al saber". Sobre estas cuestiones de la sub posición de sujeto y saber al significante, con todas las consecuencias que eso tiene, sugiero el capítulo 14 del libro de Jean Allouch "Marguerite o la Aimée de Lacan": "La transferencia psicótica". Así como el seminario sobre la transferencia que dictara en 1998 Ricardo Rodríguez Ponte (supongo que debe haber copia en la biblioteca de la EFBA).

(2) Ese "lo que hace con lo que nos dice" conviene ponerlo a dialogar con estas dos precisiones extraídas de un viejo libro que vengo recomendando calurosamente, al punto de proponer grupo de estudio para abordarlo, "Letra por letra" de Allouch: "el agieren es lo que, del campo del hacer (die Tat) se encuentra determinado por el fracaso de la rememoración" y un poco después en relación a esto mismo: "yo nombro a esto el poner de relieve de la transferencia, que dicho en francés, le monter en épingle du transfert, connota además lo que tiene de engarzamiento, como el de una piedra preciosa en un alfiler de corbata (no perder de vista en esto la cuestión del agalma, me permito agregar yo) (...) una retoma de esta necesidad muchas veces destacada por Freud con la afirmación de que "nadie puede ser tué, matado (que se debe escribir igualmente tu es, tú eres) in absentia aut in effigie". (pag 233 y 238 respectivamente del citado libro)

.

Tuesday, June 04, 2013


UN GUSTO.

HABER TENIDO UNA PEQUEÑA PARTICIPACIÓN EN

"iluSORIAS"

homenaje a "Los sorias"
de ALBERTO LAISECA

EDITADO POR

EDITORIAL MUERDE MUERTOS


ESTE SÁBADO 8 de JUNIO a las 17hs 
LA PRESENTACIÓN EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

CLIC AQUÍ:


Friday, March 08, 2013


ALMODOVAR EN "LACAN CON CINE"

UNA DE MADRES

O de por qué LA DEMANDA 
no es UN PEDIDO A SECAS



La madre vive con una de sus hijas, Rosi.
La otra hija, Leo, las va a visitar.
Y sucede el laberinto una vez...


Y aún otra vez...









"LACAN CON CINE"
Coordina
Lic Guillermo Cabado

Monday, March 04, 2013



LA REPETICIÓN
una escena de película (*)

“En los mismos ríos nos bañamos
 y no nos bañamos en los mismos;
y parecidamente somos
y no somos”
(Heráclito)

Termina el día.
Auggie está cerrando su tienda.
Justo entonces llega Paul a comprar cigarros.
El tendero vuelve a levantar la persiana
sólo por ese cliente con el que no ha cruzado más que algunas palabras a lo largo de estos años.

Es poco lo que Auggie sabe de él:
apenas que es un escritor de cierto nombre
y que es un tipo que no volvió a encontrar inspiración desde la muerte de su joven esposa.


Paul le paga y Auggie busca el cambio.

Entonces sucede el inicio de ese bello pasamanos que resulta ser

toda la historia de "Cigarros"...
,


Guillermo Cabado


(*) Se trata de "Cigarros" ("Smoke"), filmada por Wayne Wang con guión de Paul Auster. En la tarea de subtitular la escena me encontré con la decisión de traducir la cita que de un modo aproximado hace Auggie de las palabras de Shakespeare en la escena.

La cita original, en "Macbeth":

"Mañana y mañana y mañana. Se desliza con esta cadencia de nada, día tras día"

(acaso en mi traducción esté atenuando en algo el tono de Macbeth, pero me parece que conecta con el modo en que suena en la boca de Auggie:

"Tomorrow and tomorrow and tomorrow. Creeps in this petty pace from day to day"

"Macbeth", Acto V, escena 5, William Shakespeare).

PD para el lector con espíritu de juego: 
¿es ésta una cita oculta en la escena que imaginó Paul Auster?:


Saturday, October 27, 2012



COMBO CARAVAGGIO

Muestra "CARAVAGGIO Y SUS SEGUIDORES",
en el M.N.B.A
(clic en la imagen)


+

"CARAVAGGIO" de Derek Jarman,
aquí



"He de avanzar bastante para que vuelvan a encontrar lo que he anunciado sobre la metáfora paterna. Hay un hijo, la cabeza apretada contra el pequeño altar de piedra (Caravaggio), hace una mueca de sufrimiento, el cuchillo de Abraham levantado sobre él, el ángel que es allí la presencia de aquél cuyo nombre no es pronunciable. El ángel, un ángel, ¿qué es un ángel?. Estos ángeles, ¿cómo los suprimirían ustedes de la Biblia?, le decía a un padre eminente, lo volví loco. En mi último diálogo con el padre Telhard de Chardin, creí que lo haría llorar:

- ¿Me está hablando en serio?
- ¿Sí, padre, está en los textos. Con su nominador del planeta, ¿qué haría con los ángeles?"

(Lacan, seminario "Los nombres del padre", única reunión, 20/11/63)


AQUÍ LA PELÍCULA COMPLETA 
DE DEREK JARMAN:

Versión en inglés (no subtitulada):




Versión en italiano (no subtitulada):



"Les digo todo esto porque justamente vuelvo de los museos, y porque en suma la Contra-Reforma, ¡ah! la Contra-Reforma, era regresar a las fuentes, y porque el barroco es su vidriera, es la regulación del alma por la escopía corporal. Será preciso que alguna vez, en fin, no sé si alguna vez tendré el tiempo para ello, hablar de la música en los márgenes. Pero yo hablo solamente de lo que se ve en todas las iglesias de Roma, todo lo que se cuelga en los muros, todo lo que se derrumba, todo lo que delicia, todo lo que delira, ¿no?, en fin, lo que he llamado hace un momento la obscenidad, pero exaltada.

Me pregunto ante todo por alguien que llegara así, del último
rincón de la China, qué efecto debe poder producirle eso, ese aluvión de representaciones de mártires, y yo diría que eso se invierte, esas representaciones que son ellas mismas mártires, ustedes saben que mártir quiere decir testigo, mártires de un sufrimiento más o menos puro,
es nuestra pintura hasta que se hizo el vacío al comenzar seriamente a ocuparse de cuadraditos"

(Lacan, Seminario XX, "Otra vez/Encore", reunión del 8/5/73, versión establecida por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA)


Guillermo Cabado


Nota: donde Lacan dice "cuadraditos" escúchese "cubismo" .



Sunday, October 14, 2012

.
.
"TE AMO, AUNQUE NO LO QUIERAS"...
"TE DESEO, AUNQUE NO LO SEPA"


(un grupo de estudio)


"Te amo, aunque no lo quieras",
fórmula que Lacan dice leer en Hegel. 

"Te deseo, aunque no lo sepa",
contrapone Lacan, y agrega:
ésta es "una receta" para que a la hora del amor
"el otro caiga en nuestras redes".

Para llegar a esa "receta" recorrió un camino
alrededor de la cuestión del amor y el deseo
hasta producir una concepción de la transferencia diferente a la de Freud. 

Los invito a seguir ese hilo con consecuencias en el consultorio:

Grupo de estudio sobre
el SEMINARIO VIII de Lacan

("La transferencia, en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas")

y su después.


Informes:
cpn_centro@yahoo.com.ar 


Mientras tanto, 
para quienes hayan recibido la invitación en power point,
aquí la receta (de cocina) completa:

 "SALMÓN EN SÁBANAS NARANJAS"
(clic en el mar de los griegos)



Lic Guillermo Cabado


                  

Monday, August 13, 2012



"NECESITAMOS HABLAR DE ESE HIJO DE PUTA"

(a partir de la película "Tenemos que hablar de Kevin")




Una de Chiche y Mauro (1)

"Tenemos que hablar de Kevin" en su título original es "Necesitamos hablar de Kevin". Las resonancias de esa necesidad se pierden en la traducción, pero son las que se escuchan en el deslizamiento de recuerdos de la mamá de este hijo de puta.

Cuando yo era niño esa expresión se atenuaba sustituyéndola por un "hijo de mala madre". Pero en este llamar las cosas por su nombre (supongamos que esto a veces resulte un poco menos imposible), no hay ninguna apreciación moral en juego sino la puntuación del lugar de Kevin, el hijo de Eva, en este discurso que resulta ser la película que filmó Lynne Ramsay, basándose en una novela que fuera escrita también por una mujer. Ese discurso tejido entre lo que la madre recuerda y lo que de eso le retorna en situaciones como la de la trompada de otra madre: "me lo tengo merecido".

Un quesito para tentar ratones

La película puede resultar, entre otras cosas, una buena trampa para psico-especialistas. Planteada como una sucesión de recuerdos de Eva alrededor de su relación con su hijo durante los primeros dieciséis años de éste (todo lo previo al momento en que Kevin realizara la peor de sus acciones), enhebra un rosario de episodios contados desde la perspectiva materna.



El recuerdo de Eva respecto del estado de ánimo en el que estaba durante el embarazo. O el del día en que naciera Kevin...



... o el de la impotencia en la que la sumergía aquel llanto incontrolable del recién nacido (al punto de arrastrala a llevar el cochecito con el bebé berreando justo al lado de una perforadora de pavimento para, al menos por un instante, poder proteger ese órgano, que a diferencia de la boca o de los ojos, no cuenta con recursos para cerrarse por sí mismo: su oído)...



 ...son todos una invitación a que un oyente alimentado por cierto modo de entender el psicoanálisis termine por descerrajar el tan fatigado "Kevin no fue un niño deseado por la madre". El mismo con el que se concluyen tantas veces las perseverantes anamnesis en las entrevistas con padres, por ejemplo.
 
Así también el llamado que da título a la película (2), dirigido por Eva a su marido, y la respuesta que de éste obtiene, podrían precipitar a tal "oyente psi" a decir: "la función paterna opera de modo fallido, reduplicando la impotencia materna". Uf.



Impotencia materna que acaso, como siempre sucede con la impotencia, resulte en definitiva un poder no poder. En este caso: poder no poder matar a ese hijoDe allí lo beneficioso que es para un psicoanálisis tratar la impotencia sin poner el norte de la intervención en destrabarla, en habilitar lo que se quiere poder y no se logra... sino apuntando a conmover el estatuto de dilema que suele tener ese deseo inconciente. En otros términos: problematizar el dilema disolviendo la falsa opción que se cristaliza en "o lo mato o me sigo esforzando en ser una madre civilizada"



Juguemos a que sí

Estoy convencido de que un psicoanalista no puede decir nada, que no sea "orinar fuera del tarro", respecto de casos como los de Eva y Kevin. Sencillamente porque ninguno de ellos le está dirigiendo la palabra... y el psicoanálisis sólo existe gracias a la transferencia, y ésta no tiene chance alguna sin ese elemento básico. Pero relatos como el protagonizado por la gran Tilda Swinton (3) resultan un buen disparador para proponer juegos como éste: imaginemos que Eva fuera a ver a un psicoanalista y planteara que se siente culpable de las conductas de su hijo. 

Como cuestión básica, al escucharla necesitaremos saber que ninguna acción de los padres es suficiente para explicar el por qué de la conducta de un hijo. Si quieren podríamos decir: "pero influyen". Está bien, concedamos ese margen. Pero eso y decir nada... es lo mismo. Porque no sabemos en qué influyen ni cómo (ni el analista, ni los padres... ¡ni el mismísimo "influido"!). No sabemos qué de lo dicho/hecho por un padre o pariente es tomado por el niño ni tampoco el cómo. 

Una vez corridos del lugar de querer entender con la mamá por qué Kevin "salió como salió", lo que necesitaremos es aceptar que Eva es culpable. Claro, como enseñaba Freud: una cosa es que sea culpable y otra cosa es que sepa de qué. Es culpable porque ella así se presenta. Puesto bajo signo de interrogación el objeto de su culpa, se posibilita el camino para una consulta psicoanalítica. Eliminado de nuestra escucha el tentador "ella es culpable de lo que hizo Kevin", necesitaremos alojar su culpa. No rechazarla ni trivializarla. Permitir que se despliegue, que se dialectice. 

Es que sólo así podrá perder la culpa su función primordial: la de taponar lo que no cesa de no inscribirse. Es que mucho más desgarrador que decir "yo fui la culpable" es encontrarse con que "nada de lo que encuentre en la historia mía con Kevin terminará de explicar este horror".

¿Qué restará?. Un largo camino: el que acaso transforme la culpa en responsabilidad. Responsabilidad no respecto de los actos de su hijo, responsabilidad en relación al deseo y al goce que pueden cernirse leyendo lo que allí se diga. Responsabilidad que no implica la suposición de ninguna unidad decisoria en ella (ni conciente ni inconciente) (4). Lejos de juzgar el pasado, una apuesta a que aún en la tierra arrasada, Eva tenga la posibilidad de hacer sin que ninguna carta marcada decida por ella su próxima apuesta. Un largo camino. Pero en fin, ¿hay algo más importante en la vida que tomarse ese tiempo?.


Lic Guillermo Cabado


Si no viste la película de la que aquí hablo,
podrás hacerlo on lineaquí
  
(1) Señores que suelen sostener sus programas en la televisión argentina alrededor de historias como la de Kevin. En general con la colaboración de una tropa de "especialistas psi" que despliegan sus mapas de "la mente criminal".

(2) Aunque el efecto que produce en los espectadores, haga que en muchos casos también nosotros necesitemos hablar de Kevin.

(3) Sugiero esta nota sobre la excelente Tilda Swinton, Eva, que entre otras cosas, también en 2011,
protagonizó un personaje conocido por todos los que amamos a Pizarnik, la condesa Báthory:  

(4) Hay un planteo de Alfredo Eidelsztein, psicoanalista que viene planteando una serie de valiosas discusiones respecto del modo en el que se lee a Lacan (varios de estos debates habían sido planteados hace ya varios años atrás por Ricardo Rodríguez Ponte), que cuestiona la idea de "responsabilidad subjetiva" que se ha ido divulgando entre muchos psicoanalistas (https://elreyestadesnudo.com.ar/wp-content/uploads/2015/09/La-responsabilidad-subjetiva.pdf). La cita al seminario de Lacan "El reverso del psicoanálisis" (11/2/70) es uno de los mojones cuando respecto del saber inconciente dice: "hay un saber perfectamente articulado del que, hablando con propiedad, ningún sujeto es responsable. Cuando de pronto un sujeto tropieza con él, puede tocar ese saber inesperado, se queda, él, el que habla, bien desconcertado,"

Hasta allí acuerdo con su crítica, pero el problema es que en alguna presentación oral lo escuché deslizar a algo que es netamente diferente: no habría lugar en un psicoanálisis para la "responsabilidad" en tanto inevitablemente introduciría en la concepción de "sujeto" con la que nos manejamos la idea de que éste implica una unidad que podría "hacerse cargo" de sus actos inconcientes. Es respecto de este deslizamiento en donde planteo una diferencia.

Para ello remito al seminario sobre "La ética del psicoanálisis". Allí Lacan está interesado, entre otras cosas, en lo siguiente: ¿cómo hacer para apuntar a la responsabilidad sin convertirla en un asunto de mala o buena voluntad del sujeto?. Esa problemática que una y otra vez se pone en el tapete, por ejemplo, cuando un sanador de adicciones escucha al enfermo decir “no quiero vivir con esta dependencia” y al rato lo ve transgredir las pautas terapéuticas que le han fijado para su bien. Rápidamente la conclusión que aflora es “fulano no quiere curarse”. Lo que Lacan apunta, leyendo a Freud (no haciendo una continuidad entre lo que éste dijera y lo que Lacan dice) es que es necesario una precisa distinción topológica, de relación de lugares, para que el psicoanálisis no empantane en este callejón sin salida: “o es que realmente no quiere curarse o es que quiere pero fuerzas superiores lo someten sin que él tenga nada por hacer allí”.

He allí entonces el planteo de Lacan del ethos (en cuya etimología reside la idea de "punto de partida con inclinación hacia") del psicoanálisis. La ética de esta praxis: apuntar al nivel de la fixierbarkeit (fijación) y de la haftbarkeit (perseveración) de la aventura libidinal. Estos dos términos los extrae de “Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad” de Freud (el lector puede rastrearlos en la página 221 del volumen 7 de Amorrortu). Lacan los toma haciendo su clásica operación de lectura de Freud: dice en la clase del 13 de enero de 1960 que haftbarkeit “se traduce aproximativamente por perseveración (aclaro aquí que en la traducción de Amorrortu el término usado es "adhesividad"), pero tiene empero una curiosa resonancia en alemán, pues más bien quiere decir responsabilidad, compromiso”. Es a nivel de esa perseverancia pulsional donde radica la responsabilidad en juego en un psicoanálisis. No se contradice con la noción de sujeto que propone Lacan, sí con la unidad yoica

Por tanto es a ese nivel al que apunta la intervención del psicoanalista. A ese nivel del “nolens volens” (algunos lo traducen por un "quiérase o no", y que prefiero definirlo con un “no queriendo queriendo”), que aquella famosa frase del personaje mexicano “el Chavo”, parecía evocar: “¡lo hice sin querer queriendo!”. En la clase del 20 de enero dirá Lacan: “es un registro donde existe la buena voluntad y la mala voluntad, ese nolens volens que es el verdadero sentido de esa ambivalencia que se ciñe tan mal cuando se la toma a nivel del amor y del odio”. Mi destaque de la cópula de la conjunción, “y”, es crucial: no es mala o buena, son las dos juntas… ¡por tanto es ninguna de ellas per se!. Esta suerte de oxímoron las hace implotar. Léase: deja de ser un asunto de voluntad proveniente de una unidad, de una “cabeza”. No es un asunto donde el Yo gobierne, ya sea en su dimensión conciente o en su dimensión inconciente-vuelto-conciente gracias al análisis (“ah, entonces lo que Yo quería era esto, sólo que lo tenía reprimido y no me daba cuenta”). El oxímoron implota la idea de unidad (“el punto del inconciente” al que el psicoanálisis supuestamente debería acceder, en tanto causa de “las conductas locas y contradictorias”).

Sunday, August 12, 2012


Complemento al nro 4 de la serie "¿QUÉ ES UN NIÑO?"


ACUARELA SOBRE “ZZ”


La música, los estados de felicidad, la mitología,
las caras trabajadas por el tiempo,
 ciertos crepúsculos y ciertos lugares
    quieren decirnos algo,
 o algo dijeron que no hubiéramos debido perder,                                                                                                                                                    o están por decir algo;
                                                 esta inminencia de una revelación que no se produce
                                         es, quizá, el hecho estético.

 (“La muralla y los libros” en “Otras inquisiciones”, Jorge L. Borges) 







No me pegues, soy Cabado

Tic. Alguien enciende el reloj. Tac tic tac tic tac. Estamos en la prisa. Tic. Ahora “ZZ” con sus cinco años está sentada frente a mí. Tac. La mamá no puede esperar. Tic. “No la soporto”, me dijo en la primer entrevista. Tac. En ello un pedido: “haga que deje de ser la piel de Judas”. Tic tac. “¿Por qué ahora y no antes?”, dije. Tic. Mi pregunta pareció caer en el vacío. Tac. 

“ZZ” juega. Habla poquito (según vaya a saber qué medidor de cantidad). Y dibuja. Cada tanto algo se repite: personajes cubiertos con sábanas. Tic. “¿Qué son?”. Pregunta la mía poco ajustada a sus prisas. Se impacienta: “¿y qué van a ser?, ¡fantasmas!”. Toc. Y, sí. “¿Pero qué onda los fantasmas?”. Tac. “ZZ” me mira y mirándome ve cómo me ocupo de obviedades. Tic tac. 




En este clima de prisas ajenas ella no tiene apuro. Tic, tac. Más: ser-la-piel-de-Judas para ella no representa un problema. Tic. Sí para la mamá. Tac. Acaso para la escuela, tic, por lo que en la convivencia en la sala produce. Tac. “ZZ” al fin responde: “son fantasmas”. Tic. “A ver si se parecen a los que imagino: ¿cómo son estos fantasmas?” (y en ello rompo el diccionario y sus significados-para-todos). Responde: “sábanas con algo escondido”. Tac. Y se calla. Tic, tac, tic, tac. 

Un día sucede aquel truco de magia del que hablé en un post anterior (1). Y su cachetazo. Tuc. Pasa el tiempo y los encuentros. “Mi mamá se aburre en casa”. Tac. “Por eso me reta”. Tic. “¿Por qué me lo contás?” . Tac. “Porque no me gusta que me grite”. “¿Por qué?”, otra obviedad de mi parte, pero ella se ha acostumbrado a este reino del revés que es el consultorio, donde las preguntas son sobre lo que todo-el-mundo-ya-se-lo-sabe-de-sobra. Y responde: “...el ruido que hace la voz”. No me apuro pero no cedo: “o sea...”. Se encoge de hombros: “eso”. Tic, tac. “¿Cómo es Eso?”. Tic, tac, tic. “¡No me sale el ruido ése!”. Tac. Espero. 




Tic. “¿Y qué te pasa cuando suena el ruido?”. Se tapa los oídos y dibuja otra vez fantasmas. Repaso mi lección, en voz alta: “algo esconden”. “Callate tonto”, me dice. Ups. Rompe el dibujo. Tic, tac, tic.

Así pasan nuestros encuentros. Con “ZZ” vamos “descubriendo” sobre ella: que del reto joroba el grito, que la mamá reta porque se aburre, que no es tan claro que reto y aburrirse vayan juntos pero bueh, no se le ocurre otra explicación... 

También descubrimos cómo “le jode” que le hablen los papás. Y que le jode “porque me dicen mentiras” (empieza a resonar aquel cachetazo en mi mejilla después de que le hiciera magia escondiendo la tapita en mi boca). Vamos haciendo equilibrio por un hilo de vacío. 




Y en ese fino camino van cayendo miguitas de verdad sobre “ZZ”: a, b, c, d, e... “ZZ” habla sobre ella y trata de explicarse sin proponérselo. Y si bien descubre cosas una y otra vez algo le queda más allá del espejo.

Se ha armado entonces a lo largo de este tiempo una extraña experiencia: las miguitas que van cayendo dicen cosas concretas sobre ella pero... (shh, detengamos nuestra pasión interpretativa de elefantes en el bazar...) una y otra vez las miguitas terminan diciendo otra cosa que lo que pretenden decir,

o parecen haber dicho algo que no hubiéramos debido perder, 

o lucen prontas a decir pero no aún...

Esa inminencia de una revelación que no se produce es, quizá, el lugar de encuentro con la verdad del sujeto. Esa extranjería en su propio cuerpo. 




Del resto que se nos escabulle en la grieta, de eso se trata. 

Porque lo he dicho lo vuelvo a decir: en ese fracaso (2), en ese vacío, algo se alcanza. Nada más. Nada menos.


 Guillermo Cabado


Nota sobre el cachetazo: con el tiempo ese "ocultamiento" en el que mi truco de magia se transformó a partir de entrar para ZZ en la serie de los padres, se empezó a jugar en el lazo entre éstos y el analista. Pero ésa ya es otra historia y otro discurso, aunque padres y niña vivieran bajo el mismo techo.


(Las imágenes pertenecen a la artista Loretta Lux)

(1) Ver: http://rumorosa.blogspot.com.ar/2012/07/4-desarrollos-para-el-grupo-de.html

(2) Hacia esto nos dirigiremos en el nro 5 de esta serie



Wednesday, August 08, 2012



¿POR QUÉ EL CONOCIMIENTO ES SIEMPRE PARANOICO?


A partir de "AMELIE" 
la película de Jean Pierre Jeunet



El próximo sábado 11/8
a las 16hs
en "LACAN CON CINE"


Nos serviremos de 
un personaje lateral en la trama de "Amelie",
interpretado por Dominique Pinon 
(ya dirigido por Jeunet en "Delikatessen")...
  

  ...para abordar el planteo lacaniano que lo mantuvo en contacto con Dalí en los años 30':

"el conocimiento es siempre paranoico" 


Mientras tanto, a quien guste ver la película
le propongo pasar previamente por este pequeño "juego pictórico"...

Clic en este cuadro de Renoir que aparece en "Amelie":


 
Lic Guillermo Cabado