Monday, April 02, 2012


4 - Otra vez Cronenberg y Vigo Mortensen...


LAS PROMESAS SIEMPRE VIENEN DE ÉSTE
(Freud+Spielrein+Jung ≠ triángulo)


Avances del taller
sobre "Un método peligroso"



* apostilla 4 *


On line y completa, la película que abordó desde un ángulo diferente al de Cronenberg la relación Jung-Sabina Spielrein - estrenada en 2002 y dirigida por Ricardo Faenza

(Y a su continuación:
un detalle, extraído del libro "Las mujeres de Freud",
que no aparece en ninguna de las dos películas)


"TE DOY MI ALMA"
("PRENDIMI L'ANIMA")
(1)

PARA VER LA PELÍCULA
CLIC EN LA IMAGEN DEL JUNG Y SPIELREIN DE ESTA VERSIÓN



"PODRÍA TENER UN HIJO, SABE, SI LO DESEARA; PERO QUÉ DESPERDICIO DE SUS TALENTOS" 
(en el recuerdo de Sabina ésta era la respuesta que había recibido de Freud: su efecto será una línea de trabajo para el taller sobre "Un método peligroso")


El guionista de "Te doy mi alma" fue Aldo Carotenuto, un psicoanalista italiano que veinte años antes había publicado el libro "Una secreta simetría" donde volcaba su investigación en relación a algunos documentos pertenecientes a Sabina Spielrein que habían sido encontrados a fines de los 70' en Ginebra.


Ni la película de Faenza ni la más reciente de Cronenberg ponen su foco en las resonancias que "Freud" podía tener en el decir de Sabina Spielrein. Aquí, dos pequeños pasajes de la documentación de Spielrein citados en el libro "Las mujeres de Freud" de Lisa Appignanesi y John Forrester, en relación a una idea persistente en Sabina, la de tener un bebé con Jung que se llamara Sigfrido:

"Spielrein le mostró a Freud el análisis de uno de sus sueños sobre Sigfrido y él manifestó su aprobación. El comentario que añadió, que produjo un efecto impresionante en Spielrein y repercutió en ella durante años, no fue del todo característico de la reacción de Freud a las mujeres que le preguntaban si debían o no tener un hijo; dice Spielrein en uno de sus diarios: "'Podría tener un hijo, sabe, si lo deseara, pero qué desperdicio de sus talentos, etc.'. Estas simples palabras ejercieron una influencia tremenda en mí".


(el Jung de la versión de Faenza frente a un cuadro de Klimt, contemporáneo de ambos y cuyo taller Sabina Spielrein visitó en más de una ocasión)


Unos años después escribió a Jung: "suena extraño decirlo, pero ya no sueño con Sigfrido y creo que esto ha sido así desde que mostré al profesor Frued mi análiss del sueño sobre Sigrifido"


Lic Guillermo Cabado

(apostilla publicada originalmente el 17/3/12)

Apostillas previas, clic aquí
Nro 1 Nro 2 Nro 3

Enlace

(1)
En esta copia de "Prendimi l'anima" el audio está en inglés, pero el original estuvo hablado en italiano. El director, Ricardo Faenza, es el mismo que filmara "Sostiene Pereira".


5 - Otra vez Cronenberg y Vigo Mortensen...

LAS PROMESAS SIEMPRE VIENEN DE ÉSTE
(Freud+Spielrein+Jung ≠ triángulo)


* apostilla 5 *



Avances del taller
sobre "Un método peligroso"



"Entonces ha comprendido usted lo principal..." (Jung recuerda aquel primer encuentro con Freud)


Aunque en la película de Cronenberg aparece fechado el 3 de marzo de 1906, aquel encuentro sucedió casi un año después, el 2 de febrero de 1907. Recuerda Jung en su libro "La psicología de la transferencia" (1):"Pude apreciar claramente, durante nuestro primer encuentro personal, en el año 1907, la alta significación que Freud atribuía a los fenómenos de la transferencia. Después de una conversación de muchas horas, se produjo una pausa. De pronto Freud preguntó inopinadamente: '¿Y qué piensa usted de la transferencia?', respondí con la más honda convicción que era el alfa y omega del método analítico. A lo cual él repuso: 'entonces ha comprendido usted lo principal'".

(Sabina Spielrein viviendo aquello que Freud en su 27ma conferencia figuró con la imagen del encuentro ¿posible? del oso polar y la ballena. 
Es decir: cuando Sabina recuerda cierta representación asociada con su curioso modo de atajarse del contacto con el doctor Jung)


Pero apenas un punto aparte y Jung agrega en el mismo libro (el subrayado es mío):

"La gran importancia de la transferencia suele llevar al error de creerla absolutamente indispensable para la curación".


Unos renglones después dirá (otra vez, el subrayado es mío):

"Por mi parte, siempre me siento feliz cuando la transferencia transcurre sosegada o pasa prácticamente inadvertida. Entonces uno mismo está menos envuelto en el cabo y puede ocuparse de otros factores terapéuticos eficaces. Entre ellos desempeña un papel importante la comprensión del paciente, así como su buena voluntad, la autoridad del médico, la sugestión, el buen consejo, el entendimiento, la participación, el estímulo, etc.. Desde luego cuando no se trata de casos difíciles".



A continuación el programa de 1995, "Holograma", con un interesante video sobre el Carl Jung "real" (con las disculpas de la presentadora, sugiero llevar el cursor al minuto 1.30 para arrancar la reproducción):




Lic Guillermo Cabado


(apostilla publicada originalmente el 27/3/12)

Apostillas previas, clic aquí
Nro 1 Nro 2 Nro 3 Nro 4

(1) La fecha es la planteada por Ernest Jones en su biografía sobre Freud. El libro de Jung puede leerse on line haciendo clic aquíEnlace


El retorno de Freud al cine


HOY SE ESTRENA EN ARGENTINA
"UN MÉTODO PELIGROSO"



Aquí les comparto una curiosidad...

Viendo el afiche con el que se promociona la película de Cronenberg, tenía la sensación de algo extrañamente familiar.

(afiche que hoy se ve en las calles de Buenos Aires)

Busqué en los archivos y... oh, sorpresa...



En 1962 John Huston estrenó su película "Freud, pasión secreta". El de arriba es uno de los afiches con el que se promocionó el film.

Este sorpresivo "retorno", verán, se conecta con otro estreno,
en este caso sucedido ayer en la TV por cable,
y que me dará pie para proponerles
un pequeño juego:


(afiche que también hoy se ve en las calles de Buenos Aires)

¿Qué relación hay entre "SMASH" 
(la serie vinculada con la comedia musical que se pudo ver ayer por la señal  Universal Channel)
y la película "FREUD, PASIÓN SECRETA" de John Huston?.


Una pista:
no busquen por el lado de Angelica Huston,
sino por el lado de Jean Paul Sartre...

(su respuesta nos dará la posibilidad de cerrar esta serie con el envío de una última apostilla)



Lic Guillermo Cabado

(publicada originalmente el 29/3/12)






6 - Otra vez Cronenberg y Vigo Mortensen...


A partir de 
"UN MÉTODO PELIGROSO"
(la película sobre la relación FREUD-SPIELREIN-JUNG)


EL FACTOR SIG
(el detalle que Cronenberg no pudo filmar)



* apostilla 6 *
LO IMPOSIBLE DE FILMAR


Decíamos la última vez que en el afiche de "Un método peligroso" hay un retorno insospechado...


El de la película que 50 años antes hiciera John Huston: "Freud, pasión secreta"...

(1911, Sigmund Freud con su familia)

En ella, a causa de la negativa de la familia de Freud, a principios de los 60' Huston no pudo filmar personajes que evocaran a familiares vivos. Así, Sigmund y su esposa Martha aparecían sin los hijos que, más crecidos, sí pudo filmar Cronenberg en "Un método..."

Enlace(2011, los hijos de Freud en la mesa familiar, en "Un método peligroso")

En aquella película, y a causa de lo extenso de su escrito (además del desacople constante entre Huston y él) tampoco se pudo filmar el guión escrito por Sartre para la película...

(Jean Paul Sartre, quien abandonara el proyecto de "Freud, pasión secreta")

En ella y a causa de la negativa de su terapeuta (y según dicen, de la supervisora de éste, Anna Freud) Huston no pudo volver a dirigir a Marilyn Monroe, para quien Sartre había imaginado el papel de Cecily, el personaje que claramente evocaba a la Anna O de Freud y Breuer (1).

(1960, rodaje de "Los inadaptados", donde Marilyn y Montgomery Clift, futuro Freud en 1962,
trabajaran juntos, bajo la dirección de John Huston y con guión de Arthur Miller)



Pero lo que David Cronenberg no pudo filmar en "Un método peligroso" es de un orden diferente que todas estas enumeraciones de lo que John Huston no pudo.

Eso que no alcanzó Cronenberg, y tampoco
Huston,
no se vincula con vaya a saber qué falta de información de los cineastas,
sino con una
imposibilidad inherente a la experiencia analítica.
La misma con la que lidiaba, sin saberlo,
el dr Greenson cuando atendía a su famosa paciente Marilyn Monroe,
a pesar de que algunos libros posteriores, como el de Michel Schneider, "Últimas sesiones con Marilyn", pretendan poder acceder a la pretendida situación (2) de un tratamiento por el simple hecho de acceder a una grabación realizada por Marilyn a su psicoanalista.

(Marilyn fue atendida por Greenson y previamente había sido entrevistada y "diagnosticada" por la mismísima Anna Freud en 1956 durante su estadía en Inglaterra, cuando filmaba con Laurence Olivier)

Esa imposibilidad es la que,
llegado el final de esta serie de apostillas,
les propongo indagar
mientras vemos en los cines la disfrutable película de Cronenberg, ya estrenada en Buenos Aires.

Para esa indagación,
aquí aporto unas líneas que escribí para "Psicoanálisis en Argentina",
y que no es más que un sesgo posible
por donde mirar "Un método peligroso"
con interés clínico, más allá de lo histórico:

Si gustan, clic en en el logo del periódico...



Lic Guillermo Cabado

Cerramos con esto los avances del taller

sobre "Un método peligroso"

Apostillas previas, clic aquí
Nro 1 Nro 2 Nro 3 Nro 4 Nro 5 Nro 5bis



(1) Ésta es entonces la respuesta al juego que propusiera en el post anterior (http://rumorosa.blogspot.com.ar/2012/03/el-retorno-de-freud-al-cine-hoy-se.html)

(2) Hallarán la expresión "pretendida situación" en el título original del seminario en el que Lacan se ocupara de la transferencia, justamente para la misma época en que estos hechos sucedían del otro lado del océano.Enlace

Sunday, April 01, 2012



EL FACTOR SIG
El detalle que Cronenberg no pudo filmar

Artículo escrito para "Psicoanálisis en Argentina"

clic en la foto de Sabina Spielrein 
(en la versión de la película italiana filmada por Faenza)




Tuesday, January 31, 2012




CON FERNANDO PEÑA en "EL PARKIMETRO"
(reportaje radial a propósito de mi obra "Dedos en el espejo")



Fernando Peña:

Estamos hablando con Guillermo Cabado, autor y director de "Dedos en el espejo". Me gusta mucho el nombre de la obra, me sugiere imágenes. .. Te daré, como hace Grondona, tu espacio para que te descargues, así como hicimos con la oyente que llamó el otro día para hablar de tu obra. Te resumo lo que comentó ella. Hay una sección en nuestro programa que se llama "Usted Pregunta". Entonces ella dijo: "¿les puedo hacer una pregunta yo a ustedes?: quiero saber quién califica el teatro. Porque fue una amiga mía con los chicos a ver una obra, que está anunciada como teatro infantil y putean y es un policial y es muy cruel…"

Guillermo Cabado:

Bueno, mirá, lo de la crueldad no llego a imaginar por qué lo dijo. Pero te cuento: éste es un trabajo que nos ha llevado un año de armado e investigación con el grupo Namancha Reflejo, que está conformado por una cantidad de actores que realmente son, además de talentosos, sensibles. A lo largo de ese tiempo de búsqueda una pregunta estuvo presente: ¿estamos seguros de qué es lo que pueden y lo que no pueden apreciar los chicos?.

FP:

Es lo que yo le decía...

GC:

Y por otra parte, nos hemos preguntado si las cosas que les interesan a los pibes son solamente aquellas que después de verlas ellos pueden explicarlas con palabras. Eso por un lado. Nosotros la anunciamos como una obra para "chicos de 8 a 800 años".

FP:

Bueno cuando ella me dijo eso, yo le dije "ahora entiendo un poco. A lo mejor, es un poco irónico y sarcástico, y ellos ya están abriendo la cancha, como diciendo: ‘aténgase a las consecuencias’ ".

GC:

En verdad pusimos esa edad de 8 aún a sabiendas de lo arbitrario que es ese tipo de límites. De hecho la han visto chicos de cuatro años que se han ido muy enganchados con la cuestión sensorial y estética que circula en el espectáculo. Hay cuestiones que no van a pescar, pero en fin... hay tantas que yo mismo no pesco cada vez que me enfrento a la realidad y no por eso me quedo afuera. Si pusimos esa edad es más que nada porque en un par de pasajes se apaga la luz por unos instantes y eso…

FP:

Pero a los chicos les gusta tener miedo…

GC:

Es cierto. Mirá, a nosotros nos parece que ésta es una obra que no se queda quieta: de a ratos parece comedia, de a ratos no. Por otra parte: a medida que se fue terminando de armar intuimos que se iba a dar un fenómeno con los espectadores: los chicos mirando la obra y los adultos mirando a los chicos ver la obra. A veces pasa que uno, adulto, supone que a un pibe enfrentado a determinado hecho le va a pasar tal o cual cosa. Y lo único que terminamos haciendo es mal predisponerlos con nuestros prejuicios.
Además debo decir que a mí me encantaría que los que puedan ir a verla, saquen sus propias conclusiones. No sé dónde escuchó puteadas...

FP:

No, y si hubiese tampoco yo le veo ningún tipo de ... Además hay una cosa como que el chico en su casa puede escuchar puteadas pero oficializadas en un teatro, o en la televisión o en una radio, no. Eso es una cosa tan absurda. Yo no lo puedo entender. Pienso que sucede con padres que no razonan y lo único que hacen es captar un mandato.

GC:

Y, me parece que sí.

FP:

"No, la televisión". ¿Cómo un señor de smoking y moño va a decir "andá a la puta que te parió"?. Pero en la casa el padre vive puteando y está todo bien.

GC:

Mirá, nosotros creemos que esta obra tiene distintas puertas de entrada. El cuentito es un policial al estilo de Sherlock Holmes, que por momentos vira hacia el policial negro: se trata de saber quién se robó el espejo de un jardín de infantes, que se llama "Cristal Palace".

FP:

¡La próxima tira de Cris Morena!. "El jardín de infantes Cristal Palace". Registralo.

GC:

...Y después tiene, creo yo, otro caso a investigar que se filtra entre las grietas del cuentito de detectives. A mí me gustaría que cada espectador pueda descubrir ese caso y después de ver la obra, en una de ésas, tener ganas de investigarlo.

FP:

Ahora me diste ganas de ir a verla, che.

GC:

Uy, sería buenísimo.

FP:

¿Qué horarios tienen? ¿Los lunes y martes tienen función?

GC:

No, lamentablemente, no. Está los sábados y domingos a las cinco de la tarde.

FP:

Ah, puedo ir el domingo. Sí. Los sábados no salgo yo. Sólo salgo para trabajar y vuelvo a mi casa. Pero el domingo, sí. Puedo ir.

GC:

Hablando de los sábados, te cuento que hay una partecita de la obra que fue escrita el año pasado los sábados escuchando a Milagros López de fondo. Esas coincidencias muy raras...

FP (como Milagros López):

Ay, mira qué feliz que me pongo. ¿En serio me lo dices? Otra vez me estoy emocionando. Una nunca sabe quién te está escuchando del otro lado del receptor.Ya vamos a volver. El año que viene por Radio Ciudad…

GC:

¡Se te extraña, Milagros! (...) Bueno, te decía: el otro caso, el que se filtra por entre las grietas de la historia detectivesca tiene que ver con un episodio histórico que, a mi juicio, es clave en la formación de nuestra dichosa argentinidad: la Guerra del Paraguay. Esta guerra sucedió en la misma época en la que del otro lado del océano se estaba creando la novela policial inglesa en cabezas victorianas como la de Connan Doyle. Como sea, a mí me parece que la obra de lo que trata es de la identidad. Y, para nosotros, toda la obra está armada como un collage. Eso lo fuimos descubriendo con el tiempo. Un collage hecho inclusive con cosas que encontramos en la calle. La escenografía está construida así, por ejemplo. Y a nosotros nos parece que la identidad, por decirlo de algún modo, es un collage que nunca se queda quieto, sostenido por un hilo invisible: un día pensamos que somos una cosa; al día siguiente afirmamos que somos otra cosa. La vida misma. Y todos los personajes en "Dedos..." tienen la característica de no ser una sola cosa. Sobre este punto una persona que vio la obra me hizo un comentario que me pareció muy interesante: me decía que lo que podía inquietar a algún adulto, más que algún "culo" u otra palabra suelta por ahí o si en algún momento la historia de detectives se ponía medio dark, es que los adultos que se ven en escena no son monolíticos, tienen grietas. Por ejemplo: una maestra que de repente gira y parece que apura un trago medio a escondidas ...

FP:

Pero que es la realidad también, ¿no?.

GC:

Y, sí. Yo tengo un hijo de once años. Y a veces, estamos viendo la tele y aparecen algunas imágenes de noticiarios chorreantes de sangre y me inquieta que él esté viendo eso. La verdad es que mi primer impulso es cambiar el canal. Más: a veces lo hago. Como sea, con el tiempo aprendí que a veces me apresuro a suponer no sé qué cosa en la cabeza de mi hijo y dejo de escuchar qué le pasa a él con eso, qué mira de eso.

FP:

Además es una nueva generación. Son otras percepciones. El creció y mamó el SIDA, la guerra, un montón de cosas con las que vos te encontraste después. Vos de pronto te econtraste con la guerra a los quince años, dieciséis, empezaste a estudiar Vietnam sin nunca ver en la televisión un chorro de sangre, una mano. Se veía nada más que en las enciclopedias. Yo me compraba la enciclopedia Caxton, para ver las fotos de guerra y las cosas prohibidas que no se veían en la televisión... Y ahí veías la famosa foto en la que la nena vietnamita con las manos en alto como una paloma corriendo desnuda. Me acuerdo de que esa foto la vi por primera vez cuando tenía nueve años y fue muy impresionante para mí. Las impresiones y lo que uno mama y va consumiendo de los medios ahora son distintas.

GC:

Y pasamos además por una época tan... ¿cómo nombrarla?... acaso ningún nombre sea suficiente para nombrar lo que sucedió allá por el ’76... "Dedos en el espejo" trabaja con resonancias. Hay un momento en el que una de las maestras del jardín, Luz Ojeda, está haciendo un collage abstracto de una vaca, con algo picassiano. Llega el detective y le dice: "¿esto qué es?". Ella responde: "el collage de una vaca". Y él, con su visión racionalista: "ese colaye los chicos no lo van a entender". Entonces la maestra le empieza a contar una historia de una nena de 5 años, una tal señorita de Avignon. Le está contando la historia y en un momento el detective comenta: "Avignon, todos cantan. Tenemos métodos". Y sigue hablando. Habrá quien pueda escuchar las resonancias de esa asociación de ideas. Y quien siga viendo el cuento de detectives. De resonancias estamos hechos... Bueno, básicamente eso es lo que quería decir de la obra. Ojalá puedan venir a vernos, nos encantaría. La verdad es que le pusimos mucho esfuerzo. El vestuario está armado en base a imágenes de los pintores prerafaelistas. Hay una serie de detalles que cuidamos...

FP:

Mirá, yo la voy a ir a ver y te voy a decir si puedo llevar a mis nenes. Por las dudas, voy a llevar a todos mis amigos putitos de 17, 18 años y los voy a dejar en la puerta. Si se puede, después les digo "pasen, chicos".Te mando un abrazo, y el domingo nos vemos.

GC:

Bueno, mil gracias. 


 Bella Milagritos López





Saturday, December 24, 2011



Ahora que regresa el vinilo...


Lado "A"(los que no gustan del acento "psi" pueden ir directo al lado "B")

Cuento de año nuevo


"Traumatología"






El deseo no es anhelo.
Tan sencillo es decirlo,
como volverlos a empastar.



Lo venía anunciando, sin saberlo, cada vez que hablaba del aburrimiento de veinte años de hospital. Que no es aburrimiento sino sensación de no llegar. Que debería hacer más para crecer en su profesión. Que de nada le sirve conformarse con que ya-no-es-como-en-la-época-de-mi-viejo-ahora-la-medicina-la-practican-proletarios. Y en todo eso, dos veces, exactamente dos, como al pasar: "el otro día en mi franco ayudé a una amiga a vender carteras en unas reuniones que organiza con mujeres".

Tiempo después lo que era detalle toma la escena por asalto: "me estoy dedicando a la venta de carteras en casi todos mis días libres...". Necesita confesarme, así dice, que parecerá un delirio pero que jamás sintió con la traumatología la adrenalina y el placer que le llegan de lo oscuro cuando tiene a todas esas mujeres frente a sí, fascinadas por ese pasamanos de carteras y palabras. Sus palabras. Ha descubierto una danza erótica entre el cuero y su decir asediando el oído de sus clientas. No las suelta hasta hacerles sentir las ganas de comprar. "El deseo de comprar", dice ella.

Lo que sigue es su debate entre el valor y el furor. El valor de ser médica y el furor de esas misas que le oficia a las mujeres hasta que resignan la muralla y el dinero. ¿Cómo decirle al padre doctor que ella está haciendo lo que hace?.

Y en eso pasan los meses. Hasta que un día define sus amarras y su espada: "se van a la puta que lo parió mi padre y su medicina". Renuncia al hospital. Avanza sobre las ventas y el triunfo de lo que ella llama deseo: la doctora de ayer es la vendedora de hoy. Ya no hay pudor ni qué dirán, sólo una espada asestando un tajo seco en las sogas de "papá". Y la nave va.

Hasta que un día se encrespa el cauce: "me cuesta confesar esto... no sé si podré decírtelo". Pero dice. Desde hace algunas semanas padece de un impulso irresistible. Cuando sus clientas están absolutamente entregadas al vaivén de carteras en oferta, se aprovecha de sus gulas para abrirle la billetera a alguna distraída y robarle.

Después de esto no es fácil seguir hablando, me aclara. Su silencio se prolonga hasta que empieza un reproche flagelante. Que persiste. Un día, dos, tres. La espero. Y en eso estoy cuando le escucho: "¿quién hubiera dicho?... ¡dejé la medicina para convertirme en carterista!". Repito "carterista" y corto la sesión de psicoanálisis.




Desde entonces han pasado semanas. Varias semanas. Hoy, en la última sesión del año, me cuenta que se siente menos triste. Por cierto, ya no roba. No por moral sino por falta de tiempo: "carterista" la ha tenido muy ocupada. Como un animal sonoro una y otra vez esa palabra ha venido desgarrando la superficie lustrosa de lo que se daba por ya escrito y entendido de su anhelo. El de la medicina de ayer, el de las carteras de hoy. Ya a esta altura "carterista" no es palabra sino tajo. Éste sí verdadero tajo.

Preocupada por los deseos que no se anima a pensar para el brindis de fin de año, de repente me dice:
"Estoy más loca que una cabra. Ahora que me quedé sin padre y medicina empecé a fantasear con volver a la profesión".

"¿A cuál?", le pregunto.

"A la medicina, obvio".

"Por eso: ¿a cuál?", vuelvo a preguntar.

Calla, asiente con la cabeza, suspira: "¿habrá otra?".

Su pregunta es el filo que corta la sesión. Cae y rueda por el piso el silencio que nos queda. Resuena, reverbera. Ni ante un brindis inminente el deseo se reduce a cuestiones del anhelo, sus historias con culpables, sus convidados de piedra.


Lic. Guillermo Cabado


(las obras pertenecen a la pakistaní Shahzia Sikander)




Un comentario psicoanalítico sobre este cuento en:
http://cabado.blogspot.com.ar/2011/01/lo-saludable-segun-el-psicoanalisis.html


*****
Lado "B"


Cuento de Navidad
."OCRE"

Dedicado a Harvey Keitel y William Hurt,
a su lenta conversación
envuelta en la bruma de “Cigarros”




Un mes y diecisiete días es lo que demora en suceder una casualidad. Estuve en los jardines del museo un primero de noviembre por la mañana. El sol cosía verde con verde y las esculturas de la exposición tendían a la sombra. Entre todas ellas un hombre y una mujer permanecían sentados en un banco. Eran de plástico transparente y quien los diera a luz les había imaginado carne de hojas secas en todo el considerable cuerpo y cáscaras de mandarina en el músculo del corazón.

Un mes y diecisiete días es lo que demora en suceder una casualidad. El 17 de diciembre por la casi noche volví a encontrar a la pareja en la calle, lejos del museo y de Belgrano. Estaban como muertos, abandonados sobre un cesto para bolsas de residuos entre los árboles de la calle El Salvador. Cómo no reconocerlos. El con su cabeza como una gran nariz, ella con el mismo gesto insólito de ensueño. Dudé qué hacer. Quise llevármelos a casa, a pocas cuadras de allí, pero apenas levanté al hombre me di cuenta de cuánto pesaban esos desangelados. Fui a cambiarme de ropas, estaban sin bañarse seguramente desde hacía días, siglos. Regresé con ayuda casual: Daniela, de visita, aceptó colaborar sin hacer preguntas sobre esos seres.

Caben demasiados imprevistos en dos cuadras y media. Estábamos por llegar hasta la pareja sobre cesto de residuos cuando vi dos cartoneros avanzando en dirección contraria hacia el mismo objetivo. Empecé a correr desesperado por llegar primero. La calle es así: no abundan los encuentros ni los hallazgos, acaso sean lo mismo, y los codos son un buen recurso de las malas artes. Llegué a ellos. Para protegerlos tracé con mi torso un arco convexo sobre la perpendicular del cesto. Los hombres pasaron de largo con sus carros. Acaso el plástico no cotice como el cartón. O tal vez intuyeran las dificultades por venir. Yo no.

Descolgué al hombre de plástico y hojas. Tenía un olor espeso, como de muerto. En ese momento no me di cuenta de que ya lo había decidido: solamente lo llevaría a él. Dos hubiesen sido demasiado tamaño y demasiado olor para una casa. Lo cargamos tomándolo de las axilas y de las piernas. Ya nos íbamos cuando vi que el corazón estaba tirado en el piso. Se lo puse y emprendimos el regreso.

Caben demasiados imprevistos en dos cuadras y media. Por sobre la cabeza de Daniela vi de repente la luz azul y nerviosa de un patrullero detenido en la esquina. Presentí lo que iba a suceder: no pudimos pasar con el cuerpo sin evitar las sospechas policiales. “Buenas noches”. Buenas noches. “¿Qué le pasó?”. Miré al oficial. Era un modo discreto de preguntarle ¿qué le pasó a quién?. Entendió: “al hombre que está cargando”, me dijo. El aspecto de la víctima volvía agua entre los dedos cualquier respuesta que yo intentara.

Demorados, sin antecedentes pero sospechosos. Para peor un inesperado descubrimiento de los federales: el corazón aquel no pertenecía al hombre sino a ella. “¿Con qué fin le habíamos quitado el órgano cardíaco?”. Juro que sólo entonces vino a mi memoria la imagen de la pareja sentada en el jardín del museo Larreta: él apoyaba el brazo en el respaldo, la mujer inclinaba su cabeza hacia el hombro del varón. Y el corazón, naranja de mandarinas, como florecido, latía sobre su pecho, el suyo de ella. “¿Qué hace este tipo con ese corazón?”, insistió el hombre azul en la comisaría. Deseché el atajo de la pregunta como repuesta (“en las condiciones en que la encontré, ¿para qué podía necesitarlo ella?”).

.
.
Abandono de persona. Robo de órganos. Imputaciones que no me dejaban pensar. Tampoco aún ahora logro argumentar. Este pesar no cede y no puedo saber si esa luz azul y nerviosa que no cesa de latir es la del patrullero que persiste o acaso sea la luz única con que decidí alumbrar este año el árbol navideño. Como sea, el hombre de carne de hojas ocre está sentado junto a mí. Y en el silencio de esta noche su imagen me mantiene despierto: ¿qué hace un hombre con el corazón de una mujer?.
.


diciembre de una navidad
Guillermo Cabado


(la escultura en cuestión fue presentada en el Museo Larreta en la muestra “Esculturas en el jardín XII”, se tituló “Corazón de mandarinas” y su autora Carlota Petrolini; fue la única obra plástica de las muchas que vi durante el año de esa navidad, que reencontré en la calle. “Cigarros" es esa encantadora película basada en un guión de Paul Auster y que recomiendo mirar para calentar el alma)



Sunday, October 02, 2011


Presentación en el 39no CONGRESO DE MEDICINA RESPIRATORIA

Conferencia sobre aportes del psicoanálisis al neumonólogo en cesación


A veces la relación médico-paciente
comienza a girar en redondo,
es cuando algo se invierte de un modo imperceptible...


"¿QUÉ HACER A LA HORA DEL 'dejate curar'?"

(disertante: Lic Guillermo Cabado)



Martes 11 de octubre, 10 hs en el hotel Hilton


(si el subtitulado no se visualiza completo,
dar clic en la parte superior de la pantalla donde dice "Las horas")




(escena de "Las horas"; Nicole Kidman interpretando a Virginia Woolf)


Página oficial del Congreso (clic aquí)