a través del
Seminario IX de Lacan
"LA IDENTIFICACIÓN"
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(o "Falo y publicidad en Italia y más allá")
Afino el lápiz. Si a esta imagen de una campaña argentina publicitaria de prendas para teen agers le quitamos las marcas de la contemporaneidad nos queda "El nacimiento de Venus":

haciendo pie en una medida: "falo".
Medida que se propone como respuesta a la pregunta más desequilibrante para el Yo y su sed de consistencia: "¿qué desea el que aquí habla?".
De estas cuestiones se ocupa Lacan cuando, tras referir a la pintura en cuestión, traza este esquema:
Ese campo aquí, desde el que sale la flecha hacia las aguas de allá, las que rodean a esa suerte de isla emergente (ese blanco central de nuestra esplendorosa Venus o Lolita (7)) da cuenta de una relación aquí, de este lado del espejo. La relación que hay entre "el objeto de deseo y su obturación fundamental" (8). Esa relación que resulta ser el núcleo de nuestro narcisismo y que aquí voy a nombrar, jugando con el regungen freudiano, como "eso que en el decir se agita" y del que ninguna objetivación da cuenta. Eso que a la altura del seminario VIII podemos llamar el falo real en el cuerpo propio (9).
Esa Venus/Afrodita es investida no sin algo que aquí se agita y no logro más que mal enmarcar allá, gracias al falo, en alguna articulación simbólico /imaginaria. Investida allá con un valor fálico, de cuyo espejismo se sirve también la publicidad.
Hacia ellos trataré de dirigirme la próxima. Por eso los dejo con esta publicidad italiana en la que Julia Roberts es la Venus de Botticelli. Vale como puente que nos pone en la pista, si es que resulta válida mi hipótesis:
el hilo de esos criptogramas estaría en una frase ubicable en el seminario VIII, pero que enraiza en el seminario V (el de "Las formaciones del inconciente"): "el amor es un sentimiento cómico". Acaso los publicistas italianos estén bien advertidos de lo que en ella se entredice...
Guillermo Cabado
(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi.Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA.
(3) Energía luchadora que podría tener otro destino si los que emprenden el combate le pegaran un vistazo al mapa que Lacan dibujó mientras leía la "Introducción del narcisismo" de Freud; es decir: el esquema óptico. Cabe apuntar algo que excede a las posibilidades de este espacio: un modo de poner a jugar ese "mapa" es cruzarlo con dos películas puestas en serie: "Vértigo" de Hitchcock y "El tiempo" de Kim Ki-duk. La explicación detallada del esquema óptico puede ubicarse en "Observación sobre el informe de Daniel Lagache: 'Psicoanálisis y estructura de la personalidad'" en Escritos II, pág 627, de Jacques Lacan.
(4) "Lolita" de Nabokov. Capítulo 5 de la primera parte
(5 ) Curiosa particularidad si se la pone a jugar, por ejemplo, en el campo de la publicidad, donde lo que se busca es definir atributos del objeto exhibido que sean compartibles por la masa de consumidores. Sean cientos o millones los que conforman dicha masa, la empresa está dispuesta a invertir en publicidad si lo que se presenta al que está sentado aquí frente al televisor puede hacerlo formar parte de una comunidad, unificarlo con todos los otros consumidores: "viste, yo también soy re-personal". Podrán escuchar los ecos de un diálogo con la obra de Freud, "Psicología de las masas y análisis del yo". Referencia que está puesta a jugar desde el inicio de la clase del seminario VIII de la que hablamos: sucede al principio "silenciosamente", mientras Lacan realiza un interesante comentario sobre el modo en que él encara el problema de hablar en su seminario a un público en el que se encuentran varios de sus pacientes. Después, con el avance de dicha clase, las referencias al tercer tipo de identificación que Freud precisa en el capítulo 7 de "Psicología de las masas"
(6) Porque si algo enseña el triángulo Alcibíades-Sócrates-Agatón en El banquete de Platón a la luz de la lectura que nos propone Lacan durante su seminario sobre la transferencia, es que perejil puede ser un buen término para estos que nos sentamos enfrente, o detrás, del paciente. Aclaración para los amigos de otros países: "perejil" es un término que solemos usar en Argentina para aludir a personas que suponemos algo lelas, o decididamente tontas.
(8) Quien tengan ocasión de leer la versión establecida por Rodríguez Ponte podrá hallar respecto de este punto la referencia a una de las discusiones que un grupo de psicoanalistas franceses estableciera oportunamente con la versión establecida por Jacques A. Miller del mismo seminario, habida cuenta de que en la versión de éste la relación que subraya Lacan era planteada como siendo la que habría entre objeto de deseo y núcleo central del narcisismo: "este contrasentido es el primer signo de un contrasentido global del texto establecido por Miller para esta sesión", cita Ponte que decía aquel grupo de analistas en el libro que publicaran en 1991: "Para una transcripción crítica de los seminarios de Jacques Lacan".
(10) Agradezco la ayuda de la profesora de italiano Lidia Pasini para destrabar la traducción de algunos pasajes de la propaganda










