Sunday, May 15, 2011


Apuntes de viaje
a través del
Seminario IX de Lacan
"LA IDENTIFICACIÓN"

- 2 -





ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)



I, b - De UMA THURMAN a JULIA ROBERTS: el falito fanfarone.
(o "Falo y publicidad en Italia y más allá")


Retorno al cuadro de Botticelli que citara en el envío anterior (2). Al hacerlo ya me encuentro en el terreno donde algunas asociaciones especializadas en bulimia y anorexia me parece que pierden la brújula, ingresando en batallas contra la publicidad (3) . Quizás en estas apostillas de viaje pueda esbozar algo al respecto. Por lo pronto, necesitaría volver a montar la escena que Lacan despliega implícitamente en el final del seminario VIII con aquella pintura del renacimiento italiano:



("strike a pose": "ponete en pose")


Afino el lápiz. Si a esta imagen de una campaña argentina publicitaria de prendas para teen agers le quitamos las marcas de la contemporaneidad nos queda "El nacimiento de Venus":




¿Cuál es la escena implícita que monta Lacan al hablar de este cuadro en la clase en cuestión?. Formulémosla en términos de una relación entre lugares: allá, enfrente, esa imagen del otro investida de cierto no qué que nos agita ("Venus, o también Lolita") y aquí, de este lado, el Yo de turno (ya sea la joven que quiere ser como esa Venus que tiene enfrente; o bien el señor o la dama que no quiere ser... sino poseer a la Lolita que tiene enfrente)


Como sea, tanto la joven que se identifica a la imagen del otro/a cargada de cierto no qué, de valor agalmático...


(recordarán a Uma Thurman identificada a la Venus de Botticelli)



.... como también Humbert Humbert en su deseo de poseer a Lolita, esa nínfula "rodeada de un mar vasto y brumoso" (4)



... ambos, la joven y el señor, invisten la imagen del otro,
haciendo pie en una medida: "falo".


Medida que se propone como respuesta a la pregunta más desequilibrante para el Yo y su sed de consistencia: "¿qué desea el que aquí habla?".


De estas cuestiones se ocupa Lacan cuando, tras referir a la pintura en cuestión, traza este esquema:


A ver si le puedo seguir los pasos:


"Nosotros supimos identificarla en la ecuación simbólica, para emplear el término de Fenichel, Girl=Phallus (niña=falo). Pues el falo, ¿qué nos enseña?, sino que se articula aquí, no de otra manera, sino, ha­blan­do con propiedad, de la misma; que el falo, ahí donde lo vemos sim­bó­licamente, es justamente ahí donde no está, ahí donde lo suponemos bajo el velo".



(manos y cabellos llevados allí por Botticeli como velo; su función, acaso no premeditada: hacernos ver detrás lo que no hay)



Pasando por escenas donde se trata de partenaires, Lacan va introduciendo un instrumento, la topología (es decir: una relación entre lugares) para poder atravesar esas historias que una y otra vez escuchamos en el consultorio sin quedar enredados en un asunto de personajes. Así las cosas, nuestro eje es que lo que sucede allá en esa imagen del otro/a (no importa que tal imagen sea la que proviene de un vidrio espejado o la que proviene de una persona de carne y hueso) no es sin lo que sucede aquí. Agrega:

"Si se ha manifestado en la erección del deseo, es de este lado del espejo; ahí donde está, es ahí donde no está. Si está ahí ante nosotros, en ese cuerpo deslumbrante de Venus, es que jus­ta­men­te, en tanto que no está ahí y que esta forma está investida, en el sen­ti­do en que lo hemos dicho recién, por todos los atractivos de todos los Triebregungen (mociones pulsionales) que la rodean por fuera; el falo, él, con su carga, está de este lado del espejo, en el interior del recinto narcisista" (el subrayado es intromisión mía).

Si bien este pasaje todavía no se desprende del problema del interior/exterior (habrá que esperar a la utilización de la topología de superficies en el seminario "La identificación") ya permite establecer una relación entre lugares que nos permita, en el abordaje del deseo, no reducirnos a un planteo de relación entre individuos. Es porque aquí sucede algo, que allá esa imagen del otro puede estar investida. Y dice Lacan que investir en alemán (besetzt) tanto implica cargar de (de libido en este caso) como también rodear un blanco central en el objeto investido. Un blanco central en la imagen del otro que implica que hay algo en nuestro objeto que se sustrae a lo visible. Hay algo, cierto no qué en ese cuerpo emergente ("en estado de forma fascinante"), más precisamente detrás de él, en tanto velo, que no es atrapable con ninguna enumeración de atributos (5).


¿Pero qué es lo que sucede aquí, que lleva a investir del modo en que lo hacemos a esa chica allá? (a esa chica, o a ese chico... o también, llegado el caso, a la imagen de ese perejil (6) que hace las veces de analista...). Lacan lo grafica así:




Ese campo aquí, desde el que sale la flecha hacia las aguas de allá, las que rodean a esa suerte de isla emergente (ese blanco central de nuestra esplendorosa Venus o Lolita
(7)) da cuenta de una relación aquí, de este lado del espejo. La relación que hay entre "el objeto de deseo y su obturación fundamental" (8). Esa relación que resulta ser el núcleo de nuestro narcisismo y que aquí voy a nombrar, jugando con el regungen freudiano, como "eso que en el decir se agita" y del que ninguna objetivación da cuenta. Eso que a la altura del seminario VIII podemos llamar el falo real en el cuerpo propio (9).

Esa
Venus/Afrodita es investida no sin algo que aquí se agita y no logro más que mal enmarcar allá, gracias al falo, en alguna articulación simbólico /imaginaria. Investida allá con un valor fálico, de cuyo espejismo se sirve también la publicidad.


Falo, significante e identificación, una relación a desplegar y problematizar. Esa posta es la que el seminario VIII le pasa al seminario IX. Mientras la efectúa en la clase inicial de este último (sirviéndose de entrada no más de la imagen de una "falsa isla" que va a la "deriva", verbo sensible a la noción de pulsión), Lacan desliza una enigmática referencia a ciertas pistas que desperdigara en el seminario VIII bajo la forma de "criptogramas".

Hacia ellos trataré de dirigirme la próxima. Por eso los dejo con esta publicidad italiana en la que Julia Roberts es la Venus de Botticelli. Vale como puente que nos pone en la pista, si es que resulta válida mi hipótesis:

el hilo de esos criptogramas estaría en una frase ubicable en el seminario VIII, pero que enraiza en el seminario V (el de "Las formaciones del inconciente"):
"el amor es un sentimiento cómico". Acaso los publicistas italianos estén bien advertidos de lo que en ella se entredice...


(tras el buen acople del café y el brillo de la sonrisa de Julia, el señor de anteojos le explica a nuestra Venus que en Italia saben hacer tres cosas: hacer el amor, hacer reír y hacer el café; luego, ante el reclamo de su compañero por el reparto de saberes, le responde con una pregunta: "¿es que vos sabés hacer bien el amor?") (10)


Guillermo Cabado



(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)



(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi.Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA.

(2) Recuerdo que en el inicio del seminario IX, Lacan indica que cerró su seminario anterior, "La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas", hablando de la identificación bajo una forma mítica. Se refería a la clase final de aquel seminario, el 28/6/61, donde citara el cuadro de Botticelli, "El nacimiento de Venus".

(3) Energía luchadora que podría tener otro destino si los que emprenden el combate le pegaran un vistazo al mapa que Lacan dibujó mientras leía la "Introducción del narcisismo" de Freud; es decir: el esquema óptico. Cabe apuntar algo que excede a las posibilidades de este espacio: un modo de poner a jugar ese "mapa" es cruzarlo con dos películas puestas en serie: "Vértigo" de Hitchcock y "El tiempo" de Kim Ki-duk. La explicación detallada del esquema óptico puede ubicarse en "Observación sobre el informe de Daniel Lagache: 'Psicoanálisis y estructura de la personalidad'" en Escritos II, pág 627, de Jacques Lacan.


(4)
"Lolita" de Nabokov. Capítulo 5 de la primera parte

(5 ) Curiosa particularidad si se la pone a jugar, por ejemplo, en el campo de la publicidad, donde lo que se busca es definir atributos del objeto exhibido que sean compartibles por la masa de consumidores. Sean cientos o millones los que conforman dicha masa, la empresa está dispuesta a invertir en publicidad si lo que se presenta al que está sentado aquí frente al televisor puede hacerlo formar parte de una comunidad, unificarlo con todos los otros consumidores
: "viste, yo también soy re-personal". Podrán escuchar los ecos de un diálogo con la obra de Freud, "Psicología de las masas y análisis del yo". Referencia que está puesta a jugar desde el inicio de la clase del seminario VIII de la que hablamos: sucede al principio "silenciosamente", mientras Lacan realiza un interesante comentario sobre el modo en que él encara el problema de hablar en su seminario a un público en el que se encuentran varios de sus pacientes. Después, con el avance de dicha clase, las referencias al tercer tipo de identificación que Freud precisa en el capítulo 7 de "Psicología de las masas"

(6) Porque si algo enseña el triángulo Alcibíades-Sócrates-Agatón en El banquete de Platón a la luz de la lectura que nos propone Lacan durante su seminario sobre la transferencia, es que perejil puede ser un buen término para estos que nos sentamos enfrente, o detrás, del paciente. Aclaración para los amigos de otros países: "perejil" es un término que solemos usar en Argentina para aludir a personas que suponemos algo lelas, o decididamente tontas.


(7) Lo que aquí está en juego es cómo diferenciar a la imagen del otro de ese objeto parcial que participa de la imagen sólo en tanto que está "velado". Recordar por lo demás la red de términos que están presentes en la clase final del seminario VIII y que toman su valor sólo por su relación oposicional: mar, madre, amor húmedo, y luego fuego (red que en el envío anterior apenas si esbocé como invitación a recorrer la clase completa).

(8) Quien tengan ocasión de leer la versión establecida por Rodríguez Ponte podrá hallar respecto de este punto la referencia a una de las discusiones que un grupo de psicoanalistas franceses estableciera oportunamente con la versión establecida por Jacques A. Miller del mismo seminario, habida cuenta de que en la versión de éste la relación que subraya Lacan era planteada como siendo la que habría entre objeto de deseo y núcleo central del narcisismo: "este contrasentido es el primer signo de un contrasentido global del texto establecido por Miller para esta sesión", cita Ponte que decía aquel grupo de analistas en el libro que publicaran en 1991: "Para una transcripción crítica de los seminarios de Jacques Lacan".


(9) Equívocos como los que podrían producir términos como "propio" cu ando se habla del cuerpo que está en juego en el deseo y el goce, o "interior del recinto narcisista" como desliza Lacan en el párrafo citado más arriba, son los que llevaron, entre otras cosas, a que Lacan apelara a la topología en el seminario IX.

(10) Agradezco la ayuda de la profesora de italiano Lidia Pasini para destrabar la traducción de algunos pasajes de la propaganda



Tuesday, April 19, 2011



Apuntes de viaje
a través del
Seminario IX de Lacan
"LA IDENTIFICACIÓN"


- 1 -


Zozobra es un buen término para arrancar esta serie.
Me propuse organizar una serie de ideas, imágenes, dudas, preguntas que se me van disparando a medida de que vuelvo a pasar por un seminario al que hace varios años ingresara por primera vez con la guía de Mirta Balma.
Desde el 2010 nos venimos reuniendo con mis colegas
Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi alrededor de la lectura de este seminario IX.
Entre clínica y arte, estos apuntes
deudores de los intercambios semanales con mis colegas,
buscan un puerto.
Acaso él sea ellos.
Uno nunca sabe
.



ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)



I, a - UMA THURMAN. O el falo y el mar


Como tantas veces sucediera, al empezar su seminario Lacan nos remite al anterior. Así sucedió aquel 15 de novimebre de 1961 en donde arrancara su seminario IX: "conviene que hablemos de la identificación de otro modo que bajo la forma, podemos decir mítica, bajo la cual la dejé el año pasado" (1). Alude allí a la clase final del seminario sobre la transferencia, sucedida el 28 de junio.

¿Cuál era esa forma mítica?...




(Uma con apenas cuatro años más que la Lolita de Nabokov; escena de "Las aventuras del Baron Muchausen")



Por cierto, a principios de la década del 60' Thurman no había entrado en competencia con su referencia, el clásico de Botticelli, "El nacimiento de Venus", que Lacan citara en aquel cierre de su seminario VIII: "el nacimiento de Venus Afrodita, hija de la espuma. Venus saliendo de la onda, cuerpo erigido por encima del oleaje del amor amargo. Venus - o también Lolita (...) Nosotros supimos identificarla en la ecuación simbólica, para emplear el término de Fenichel, Girl= Phallus". Tampoco Stanley Kubrick había estrenado su versión cinematográfica de la novela a la que alude Lacan (2).



Evocar ese cuadro implicaba hacer resonar, sin explicitarlas, al menos dos cuestiones: la referencia a la Afrodita Urania que menciona Pausanias en su discurso en "El banquete" (3), aquella nacida del encuentro entre el mar y el pene de Urano, seccionado por su hijo Cronos y arrojado a las aguas; y la referencia a que, según muchos historiadores del arte, Botticelli produjo su obra en diálogo con "Las metamorfosis" de Ovidio. Respecto de este último punto acaso no resulte trivial recordar esta definición del Lacan de 1949 en "El estadio del espejo...": "...una identificación, en el sentido pleno que el análisis da a este término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen" (4). Justamente será la relación entre identificación e imago una de las cuestiones que Lacan problematizará durante su valioso seminario IX.

Que Lacan evocara ese cuadro del pintor renacentista no es sin esto que dice en aquella misma clase final de su seminario sobre la transferencia: "¿no sería mucho más simple que este sujeto diga 'Yo deseo'?. Pero decirlo no es tan simple. Es mucho menos simple (...) que decir 'Yo amo', oceánicamente, como se expresa Freud...". Esta observación trae ecos de lo que Lacan apuntara varias clases antes en ese mismo seminario, en la cuarta reunión, cuando ubica un movimiento clave que hace Sócrates respecto del amor, interrogarlo: "¿amor?, ¿amor de qué?. Del amor pasamos así al deseo".

Estamos en el campo del amor húmedo. Amor húmedo que es tributario del "sentimiento oceánico" del que Freud se ocupara en "El malestar en la cultura", expresión que toma de un amigo suyo que le hiciera llegar cierta objeción sobre su modo de abordar la cuestión religiosa. Tomo una pequeña frase que dice Freud respecto de tal sentimiento, la dice al final del apartado I de "El malestar...": "ese ser-uno-con-el-todo, implícito en su contenido ideativo".

Ser-uno-con-el-todo...

Amor húmedo
(madre y mar, revolotean sonoramente en francés allí: mère y mer ) (5).

Amor húmedo que durante toda esa clase de cierre del seminario VIII hace contrapunto con el fuego que viene desde el principio del seminario cuando nos contara un enigmático relato para hablar del "milagro" del amor. Ahora, ya en el final del seminario, el fuego rodea cierto objeto sonoro (6) que Lacan señala en el centro de la zarza ardiente con la que Moisés se encontrara en el antiguo testamento (Éxodo, 3). Eso que resuena en el "Yo soy lo que soy" (7).

En el próximo contacto retomaré a esa Venus Afrodita erigida en medio del amargo amor húmedo. Mientras tanto los dejo con este pequeño hallazgo en la WEB. Importan poco mis gustos; siglos de humanidad se agitan cuando alguien se pregunta como Sócrates ante Alcibíades, "¿por qué me elegís?":





Hasta la próxima


Guillermo Cabado


(todos los posteos de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)



(1) Todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA.

(2) Eso sucedería en 1962, en París más exactamente en noviembre de aquel año, ya finalizado incluso el seminario IX. Cito un pasaje de Nabokov en relación a la asociación que hace Lacan entre Lolita y Venus: "entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana sino nínfica (o sea demoníaca). (...) Se advertirá que reemplazo términos espaciales por temporales. En realidad querría que el lector considerara los "nueve" y los "catorce" como los límites -playas espejeantes, rocas rosadas- de una isla encantada, habitada por esas nínfulas mías y rodeada de un mar vasto y brumoso" (primera parte de "Lolita", de Nabokov: http://libros.literaturalibre.com/wp-content/uploads/2008/12/l-vn-librosliteraturalibrecom.pdf )

(3) Es durante la cuarta clase, 7/12/60, en que Lacan se ocupa de Pausanias en "El banquete" de Platón. Según Carlos Bembibre, versado psicoanalista en cuestiones griegas, es recomendable la traducción que de "El banquete" hiciera Victoria Juliá, de la cual no hay versión libre de descarga en internet. Consultar en tal caso Editorial Losada: http://www.editoriallosada.com.ar/masinfo.php?id=655&coleccion=24

(4) "El estadio del espejo como formador de la función del Je, tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica". Escritos I, pag 87. Su vinculación además con "el término antiguo imago".

(5) En esta línea, en determinado momento de la clase Lacan usará esta expresión: "barrera contra el Pacífico del amor maternal". Apunta Ricardo Rodríguez Ponte que Diana Estrin recuerda que esa expresión juega con la referencia a la novela de Marguerite Duras, "Un dique contra el Pacífico". La referencia a las inundaciones (en Indochina) y un modo de avance materno sobre su hija resuenan en la mención. Lamento no haber hallado la novela subida a la WEB, como para compartirla (sí está "El amante"). Mientras tanto me topé con que en el 2008 se filmó una versión de "Un dique...": http://www.imdb.com/title/tt0931285/ .

(6) Convendría apuntar que también es sonoro ese no sé qué que Alcibíades identifica en su deseado Sócrates.

(7) En el medio de todo ese desarrollo Lacan desliza una referencia a la enuresis que me parece que resulta de mucho interés, en particular para aquéllos que atienden niños.


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Wednesday, March 23, 2011


A propósito de un encuentro que tuviera hace unos días,
volví a visitar la mención que hace Lacan en su seminario VII
sobre "La dolce vita" de Fellini.

Me pareció interesante cruzar su comentario con la escena y el cuadro de Ucello...


"LA DOLCE VITA"

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de Federico Fellini

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25 de mayo de 1960. Lacan está encarando el tramo final de su seminario sobre la ética del psicoanálisis (seminario VII), iniciado en noviembre del año previo.
Es entonces que se refiere a “La dolce vita” de Fellini, que había sido estrenada 15 días antes en Francia (según la fuente de IMDB):
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“hay que ser verdaderamente un alumno de mi seminario, quiero decir ser especialmente despierto, para llegar a encontrarle algo al espectáculo de La dolce vita”.
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La reacción espontánea de su auditorio lo lleva a agregar:
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“me maravillo del susurro de placer que este nombre parece haber provocado en un número importante de miembros de esta asamblea. Quiero creer que este efecto se debe al momento de ilusión producido por el hecho de que las cosas que digo son adecuadas para destacar cierto espejismo que es, efectivamente, casi lo único a lo que se apunta en esa sucesión de imágenes. Pero no se lo alcanza en ningún lado salvo, debo decirlo, en un único momento. El momento en el que, a la mañanita, los ividores, en medio de los troncos de pinos, al borde de la playa, después de haber queado inmóviles y como desapareciendo de la vibración de la luz, se ponen en marcha de golpe hacia no sé qué meta, que es lo que tanto le gustó a muchos, que creyeron encontrar en ella mi famosa Cosa, es decir, no sé qué de repugnante que se extrae del mar con una red. A Dios gracias, aún no se ha visto esto en el momento al que me refiero..."
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Continúa Lacan diciendo:
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"Los vividores tan sólo se ponen a caminar y serán casi siempre tan invisibles; se asemejan totalmente a estatuas que se desplazaran en medio de árboles de Uccello. Allí hay, en efecto, un momento privilegiado y único. Es necesario que quienes todavía no hayan ido a reconocer ahí mi enseñanza, lo hagan. Es justo al final, lo cual les permitirá ocupar sus puestos, si aún quedan, en el momento adecuado".
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..
Muy cada tanto Lacan hacía alguna referencia al cine. En este seminario en particular hay un hilo, acaso secundario respecto de las cuestiones centrales que aborda, en el que dialoga con cierto hacer del artista en relación con el hacer del hablar en análisis (a condición de que entendamos ese "hablar" como algo que no se reduce a palabras proferidas, sino a algo que se produce en un entre dos lugares).
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Por otra parte, es de imaginar que ni Lacan supiera en qué andaba Fellini en los meses previos a esta clase, ni éste supiera de qué hablaba Lacan durante el seminario. Pero es llamativo las resonancias que se pueden ubicar entre el carozo del seminario VII y "La dolce vita".



Para ver un comentario sobre este pasaje del seminario VII más otro del XI,
ambos cruzados con la obra de la artista Ananké Assef,
clic en esta foto de Steiner,
ese personaje en cuyo discurso
(¿en qué otro lugar podría ser, sin hacer de Freud una psicología?)
bien puede hipotetizarse la Cosa,
el das Ding freudiano:





Monday, January 24, 2011



Lo saludable, según el psicoanálisis



Para año nuevo escribí un breve relato, "Traumatología", acerca de una médica que se convirtiera en "carterista" (1).

Tenía un detrás de escena que quisiera ahora compartirles...

(obra de Shazia Sikander, citada en el relato referido)


Por una parte un colega, Fabián Ortiz, que conduce junto a Daniel Cañero el programa radial "Hablamos" en Barcelona (2), cuestionó en el muro de Facebook de su programa el uso que esta publicidad española hiciera de la famosa idea freudiana vinculada con la cura psicoanalítica...



Por otra parte, eso a su vez me recordó este pasaje de la clase de apertura de Lacan de su seminario VIII. A la vez que lo cito me gustará intercalar algunas referencias al cuento "Traumatología" a fin de hacer resonar una lectura posible sobre el planteo con el que Lacan aborda, leyendo a Freud, qué es aquello saludable a lo que un psicoanálisis apunta (como siempre, el subrayado es mío) (3):


"Uno debe preguntarse por qué medios operar ho­nes­ta­men­te con el de­­seo. Es decir ― ¿cómo preservar el deseo en el acto, la re­la­ción del deseo con el ac­­­to? . El deseo encuentra ordinariamente en el ac­to más bien su colapso que su reali­za­ción, y, a lo mejor, el acto no pre­senta al deseo más que su hazaña, su gesta he­roica"

En el relato "Traumatología" podemos ubicar un acto colapsando al deseo: en el punto en el que la paciente deja la medicina para dedicarse a la venta de carteras, sostenida en la certeza de que "esto es mi deseo".

Por cierto ese acto, que incluía la ruptura tanto respecto de lo que esta paciente ficcionalizada ubicaba como el deseo de su padre ("que ella fuera médica") como con el qué dirán de su entorno social ("¡cómo una médica se va a rebajar a vendedora!"), presentaba, a su sentimiento deseante, una auténtica gesta heroica.

"Presentársela a su deseo" implica decir que esa paciente en todo ese tiempo de análisis intentó sin éxito nombrar su deseo (cosa que sí lograba con relación a su malestar) y que finalmente con esa gesta consiguió decirse "¿ves?, he aquí tu deseo". A este cese del deslizamiento metonímico que es propio no del deseo sino de la relación neurótica con el deseo, sumémosle cierta idea deformada de lo que se piensa que es un psicoanálisis (y que a esta paciente la acompañaba en su imposibilidad de detenerse a escuchar ciertas preguntas que el analista le venía haciendo): "romper con los mandatos paternos", "liberarse de la alienación al otro", "no seguir a la manada", etc... En fin, todas versiones de lo que Lacan en el seminario VII criticó como "la pastoral psicoanalítica". Ideas que, por otra parte, los psicoanalistas muchas veces abonamos.
Sigue Lacan:

"¿Cómo pre­ser­var, digo, del deseo con ese acto, lo que se puede llamar una re­la­­ción sim­ple, o saludable?.
No mastiquemos las palabras de lo que quiere decir saludable en el sentido de la experiencia freudiana. Eso quiere decir des­em­ba­ra­za­do, tan desembarazado co­­mo sea posible, de esa infección que es pa­ra nosotros ― pero no solamente para no­­so­­­tros, para todos desde siem­pre, desde que se abren a la reflexión ética ― el fon­do bu­­llente de todo establecimiento social como tal".

Precisamente: mantener al deseo desembarazado del fondo bullente de todo establecimiento social como tal no quiere decir "llevarle la contra a lo que se cocina en la espesa olla de la sociedad y sus mandatos". Porque llevarle la contra no sería más que la otra cara de la misma moneda: "ah, ¿vos querés que sea médica?... muy bien, entonces seré lo opuesto".

Allí, "vendedora de carteras" no es mejor ni peor que "médica". Ninguna tabla comparativa en términos del "para todos" tiene lugar en esto. Allí, "vendedora de carteras" resultaba ser, por vías de oponerse, un modo de seguir sujetada a la significación que para ella tenía "medicina". Significación que no tenía fuerza por vaya a saber qué responsabilidad del padre de carne y hueso, sino por el uso inconciente que de "medicina" hacía la propia paciente.

El relato "Traumatología" concluye en el punto en que ante la pregunta del analista, "¿a cuál medicina?", ella responde interrogándose: "¿habrá otra?". El despliegue de la paciente en sesiones posteriores, de esa pregunta con la que se cortara aquella sesión, la llevaría más tarde a escucharse decir y descubrir que ella hasta ahora no había practicado "medicina" sino "medicina paterna". Así, aquel impulso de robar, que en su sesión de análisis a ella le salió llamar con "carterista" y que tanto la sorprendió por sus resonancias con "carteras", se volvió un enigma, un tajo, un puro corte en todo lo redondito que ya tenía entendido de su gesta heroica...

Ese tajo, ese corte significante en el que se convirtió "carterista", le permitió desplegar una serie de cuestiones en las que no se había podido detener a escucharse: no se trataba ni de lo que todos entendemos por "ser médica" o "ser vendedora de carteras". 

Se trataba de cierta inminencia de una revelación, que no termina de producirse y a su vez le concierne, sobre lo que en ella en esa trama se agitaba.
Eso, y no a la concreción de un anhelo, es a lo que Lacan se refiere cuando al inicio del pasaje citado habla de realización de deseo: ese "no sé qué" tan propio de esta paciente se pudo circunscribir finalmente.
Luego, un día, se sorprendió teniendo otro sentimiento al practicar otra vez la medicina. Ahora "la profesión", inadvertidamente, había dejado de ser el campo de batalla donde peleaba con su papá, convidado de piedra en las dificultades de ella con su propio deseo.

Lic. Guillermo Cabado



(1) Para leer el relato "Traumatología": http://cabado.blogspot.com.ar/2011/12/ahora-que-regresa-el-vinilo.html

(2) Para escuchar "Hablamos" por la WEB, todos los jueves a las 22hs de Barcelona en: http://www.radiokanalbarcelona.com/

(3) El pasaje citado del seminario VIII de Lacan corresponde al texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA



Wednesday, January 19, 2011





Después del I Encuentro sobre Infancias en contextos difíciles
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Formato virtual
y formato presencial


Cuatro encuentros
para extraer,
de algunos pasajes de Lacan,

herramientas claves a la hora de atender niños.
TALLER DE
PSICOANÁLISIS CON NIÑOS
Coordina: Lic Guillermo Cabado



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¿Qué es un niño?

¿Qué es un niño en análisis?
¿Qué es curar con el psicoanálisis?
¿Cómo diferenciar un pedido de una demanda?¿Cómo saber si demanda el niño o el adulto que lo trae?

¿Por qué no se analizan hechos... sino el hecho de decir?


Informes y programa del recorrido
(modalidad presencial
y modalidad
para residentes fuera de Buenos Aires):

cpn_centro@yahoo.com.ar



Mientras tanto, te proponemos jugar con estas dos preguntas:

¿Cómo diferenciar un pedido de una demanda?

¿Cómo saber si la demanda es del niño o del adulto que lo trae?

y esta escena extraída de "En tratamiento" (la serie que se difunde por HBO):


Paul recibe en consulta a Oliver y sus padres. Luego de un rato de entrevista le pide al niño que espere unos minutos afuera. Se concentra entonces en los padres. Ellos han ido porque se están separando y temen que Oliver sufra. Pero en la escucha de Paul, el pedido no se diferencia de la demanda. Entonces...


video

Thursday, January 13, 2011

a




(Oren Lavie, "Her morning elegance")

.
.

Tuesday, January 11, 2011


Dos pequeñas incisiones para ver la película
"El encanto del erizo"
con un poquito de resonancia psicoanalítica

("poquito"... apenas un juego, no es cuestión de abusar)





Primera incisión:
"Sie streben dagegen"
(o la suerte de un verbo alemán)



(Renée, la portera interpretado por la gran Josiane Balasko, del brazo de su caballero) 



Lacan está hablando en la apertura de su seminario sobre la transferencia del origen del psicoanálisis: el amor. Juguetea para ello con el origen que no está en juego en la cuestión: el que se puede ubicar en la historia y en las biografías. En eso está cuando alude a aquel encuentro de Breuer y Freud con la Ana O de "Estudios sobre la histeria":


"El pequeño Eros, cuya malicia, en lo más súbito de su sorpresa, ha golpeado al pri­me­­­ro (a Breuer), y lo obligó a la fuga, encuentra su amo en el se­gundo, Freud. ¿Y por qué?. Yo podría decir ― déjenme divertirme un momento ― que es por­que, para Freud, es­­­­taba cortada la retirada. Este elemento pertenece al mismo contexto que el que co­no­­ce­mos desde que tenemos su co­rres­­pondencia con su novia, el de esos amo­res in­transigentes de los que era sectario. Él encuentra mujeres ideales, que le res­ponden se­­­­gún el modo físico del erizo, Sie streben dagegen,[1] como lo escribe en el sue­ño de la inyección de Irma (...)"



[1] “Ella se resiste a eso”: remite al relato del sueño de la inyección de Irma, cuan­do Freud lleva a Ir­­ma hasta la ventana para revisar el interior de su garganta, y en­ton­ces dice: “Se muestra un poco re­­nuen­te, como las mujeres que llevan dentadura postiza” ―  cf. Sigmund FREUD,  La in­ter­pre­ta­ción de los sueños, en Obras Com­pletas, Volumen 4, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1979, p. 128. ― 

No­ta de EFBA: “En sus orígenes, el verbo sträuben significa: erizar (plumas, pelos) como lo ha­cen los animales que son atacados [...]. En el siglo XIV, el verbo sträuben se con­vierte en re­fle­xivo: sich sträuben: erizarse, adquiriendo el sentido figurado: re­sis­tirse, oponerse a algo”.

(clase del 16 de noviembre del 60', texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA)




Segunda incisión:
La pulsión de muerte no es quererse matar
(el plan de suicidio de una niña de 11 años)



(el personaje de Paloma, interpretada por Garance Le Guillermic: el discurso de una pequeña Antígona con su voluntad de Otra-cosa, enfrentada a la pecera del Creonte de turno)



Lacan está hablando en su seminario sobre la ética en psicoanálisis de cómo entender el más allá del principio del placer freudiano, sacándolo de lo descriptivo de "conductas destructivas":

"La pulsión como tal, y en la medida en que ella es entonces pulsión de destrucción, debe estar más allá del retorno a lo inanimado. ¿Qué puede realmente ser entonces? - salvo una voluntad de destrucción directa, si puedo expresarme así para ilustrar aquéllo de lo que se trata.

No coloquen para nada el acento en el término de voluntad. Cualquiera sea el eco de interés que pudo despertar en Freud la lectura de Schopenhauer, no se trata de nada que sea del orden de una Wille fundamental y es sólo para hacer sentir la diferencia de registro con la tendencia al equilibrio que la estoy llamando así por el momento. Voluntad de destrucción. Voluntad de comenzar de cero. Voluntad de Otra-cosa, en la medida en que todo puede ser puesto en causa/cuestión (cause, en francés) a partir de la función del significante.

Si todo lo que es inmanente o implícito en la cadena de los acontecimientos naturales puede ser considerado como sometido a una pulsión llamada de muerte, esto es así sólo en la medida en que hay cadena significante. Es exigible, en efecto, en ese punto del pensamiento de Freud, que aquéllo de lo que se trata sea articulado como pulsión de destrucción en la medida en que pone en duda todo lo que existe. Pero ella es igualmente voluntad de creación a partir de nada, voluntad de recomienzo"

(clase del 4 de mayo de 1960, texto establecido por Jacques Alain Miller; el subrayado y la mención al "cause" son intromisiones que me he permitido aquí)


Nota final de espectador sorprendido por una suerte de ¿golpe bajo?: el suicidio infantil anunciado fue la carnada para no ver venir el vehículo de la tintorera. Uf...



Guillermo Cabado

Wednesday, December 01, 2010



El final del seminario VIII de Lacan
y "El nacimiento de Venus" de Botticelli

Cierto hábito del mercado audiovisual
en asociar el brillo de la sonrisa de Julia Roberts con pintores,
nos da excusa para hablar de la transferencia:
del Tintoretto (Julia con Woody Allen en "Todos dicen te quiero")
a Botticelli (la actriz vendiendo café en un comercial italiano)



(la Venus de Botticelli y lo que emerge en estado de forma fascinante)

Después de aquella atractiva historia de Allen sobre secretos eróticos robados de las sesiones de análisis de Julia Roberts (secretos como flores de un día: en su pronta caducidad revelaban que en un análisis no se trata de palabras, sino de palabras dichas en transferencia) (*) ...
otra vez la Roberts vinculada a la pintura italiana (en este caso con toda la lata de haber cobrado un millón y medio de euros por 45 segundos sin decir palabra), me trae ecos de los planteos de Lacan sobre la transferencia, en esta ocasión en la última sesión de su seminario "La transferencia en su diparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas"...

(la traducción y establecimiento del texto han sido realizados por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA)


(...) "El término mismo de investimiento adquiere todo su sentido de la ambigüedad que comporta el besetzt alemán — se trata no so­la­mente de una carga, sino de algo que rodea el blanco central. Si a pro­pósito de esto es preciso que nos enfrentemos a alguna evidencia, tomemos entonces la imagen que podemos decir que es erigida en la culminación de la fascinación del deseo, la que se renueva con la mis­ma forma del tema platónico en el pincel de Botticelli — el na­ci­mien­to de Venus, Venus Afrodita, hija de la espuma, Venus saliendo de la onda, cuerpo erigido por encima del oleaje del amor amargo. Venus — o también Lolita (el personaje de Nabokov). ¿Qué nos enseña esta imagen a nosotros, los analistas?"








"Nosotros supimos identificarla en la ecuación simbólica, para emplear el término de Fenichel, Girl = Phallus.[1] Pues el falo, ¿qué nos enseña?, sino que se articula aquí, no de otra manera, sino, ha­blan­do con propiedad, de la misma, que el falo, ahí donde lo vemos sim­bó­licamente, es justamente ahí donde no está, ahí donde lo suponemos bajo el velo. Si se ha manifestado en la erección del deseo, es de este lado del espejo, ahí donde está, es ahí donde no está. Si está ahí ante nosotros, en ese cuerpo deslumbrante de Venus, es que jus­ta­men­te, en tanto que no está ahí y que esta forma está investida, en el sen­ti­do en que lo hemos dicho recién, por todos los atractivos de todos los Triebregungen (mociones pulsionales) que la rodean por fuera, el falo, él, con su carga, está de este lado del espejo, en el interior del recinto narcisista.




"Si el espejo está ahí, tenemos la relación siguiente: Lo que emerge en estado de forma fascinante se encuentra investido por los oleajes libidinales que vienen de ahí donde ha sido retirado, a saber, de la base, del fundamento, si podemos decir, del fun­da­men­to narcisista, de donde se saca todo lo que viene a formar la es­truc­tura objetal — como tal, podemos decir, a condición de respetar sus relaciones y sus elementos. Lo que constituye la Triebregung en fun­ción en el deseo — el deseo en su función privilegiada, distinguido de la demanda y de la necesidad — tiene su sede en el resto, al cual co­rresponde en la imagen ese espejismo por donde ella es justamente identificada a la parte que le falta, y cuya presencia invisible da a lo que se llama la belleza su brillo. Esto es lo que quiere decir el ϊμερος {himeros} antiguo que he traído aquí muchas veces, llegando hasta ju­gar su equívoco con el himera, día. [2]
Aquí está el punto central alrededor del cual se juega lo que te­nemos que pensar de la función de a minúscula".
(sesión final del seminario, 28/6/61)




[1] Otto FENICHEL, «La ecuación simbólica niña = falo», ficha de la E.F.B.A.
[2] [el immérable día.] — Nota de DTSE: “Durante la sesión del 8 de febrero de 1961 {clase 11 de este Seminario, al final, véase mi nota ad hoc}, Lacan juega con la palabra Kalimera, forjando Kalimeros, «buenos días y bello deseo»”. — La palabra immérable no existe en francés. — JAM/2 corrige: [ήμέρα {hemera}, el día.]

(*) Respecto de "Todos dicen te quiero" de Woody Allen, pueden consultar las escenas a las que refiero en "Lacan con cine" virtual: http://lacanconcine.blogspot.com/


Thursday, September 30, 2010

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"Lo irreductible de lo incógnito" (1)



"Es una forma de la existencia que cuestiona la homeostasis,
el establishment moral, social, religioso.
En el fading extremo del sujeto
y en el goce desbordante de la anonadación,
se desprende de la parada fálica y es disonante del lazo social".

(extraído del artículo sobre masoquismo de Isidoro Vegh) (2)




A partir del artículo de referencia sobre el masoquismo, leído hoy a través del grupo de Facebook "Frases de Lacan", me gustaría eslabonar algunos pasajes de la clase 8 del seminario X, "La angustia", donde Lacan plantea cómo entiende el masoquismo.

El motivo: creo que en dicho artículo (en verdad extracto del libro "El abanico de los goces" de Isidoro Vegh) aparece una idealización de la posición masoquista que resulta la otra cara de la misma moneda que suele entender el masoquismo en términos patológicos. El desarrollo de Lacan apunta a salir de esa falsa disyunción lógica.

Los pasajes del texto (versión del seminario establecida por Ricardo Rodríguez Ponte (3)) están subrayados y comentados por mí, explicitando una posición de lectura ante el mismo


Todos los fragmentos corresponden a la clase del 16/1/63 del seminario X (o clase 8 del seminario "La angustia")



1- Lo intolerable es descubrirse
a donde me postulo Je


Parto de este pasaje de la clase porque aquí Lacan tiene una precisión clínica que vale para las diferentes posiciones (neurosis, perversión, psicosis). Precisamente, ellas son modos diversos de posicionarse ante la misma cuestión estructural: lo intolerable es descubrirse a donde me postulo Je. El masoquismo es uno de los modos de posicionarse ante ello, ni mejor ni peor. Aquí el primer pasaje escogido:


* "Pero ya quiero hacerles entender bien de qué se trata, a dónde va a conducirnos nuestra investigación, esto es, que es en el lugar mismo donde vuestros hábitos mentales les indican buscar al sujeto,

("Hábitos mentales" => la inercia de nuestro entendimiento, a contrapelo del cual es necesario ir cuando pensamos el psicoanálisis)

ese algo que pese a ustedes se perfila como tal, como sujeto, en el lugar donde por ejemplo Freud indica la fuente de la tendencia,

(ese dichoso sujeto, lo que en la jerga psi se suele llamar "lo subjetivo",
y que no es precisamente a lo que Lacan refiere cuando plantea su idea de "sujeto",

suele vérselo perfilar,
suele imaginárselo presente en un lugar: el de la fuente pulsional;
un lugar en el cuerpo;
un cuerpo, claro, que no es pensable en términos de anatomía)


en
fin, allí donde está lo que, en el discurso, ustedes articulan como siendo ustedes, ahí donde ustedes dicen yo {je},

(lo que está allí,
y que habitualmente en el discurso nos lleva a decir "he allí yo",
es una vivencia: la de sentir en el cuerpo algo que nos concierne, algo que pareciera ser lo más singular nuestro y que nos permitiría localizarnos)


es ahí, hablando con propiedad, que en el nivel de lo inconsciente se sitúa a.
En ese nivel, ustedes son a, el objeto, y cualquiera sabe que eso es lo que es intolerable, y no sólamente para el discurso mismo, que después de todo lo traiciona."

(esto es: que es allí, en el exacto punto donde pretendo decir "Yo",
que lo que se ubica es una dimensión radicalmente heterogénea
a lo simbólico y sus efectos de significado:
el objeto a, un real;
y esto es lo intolerable)


"Voy a ilustrarlo inmediatamente por medio de una observación destinada a introducir algún desplazamiento, alguna sacudida incluso, en lo que concierne a los carriles donde ustedes están habituados a dejar las funciones llamadas del sadismo y del masoquismo, como si ahí no se tratara más que del registro de una suerte de agresión inmanente y de su reversibilidad".





2- "Reconocerse como objeto de su deseo, es siempre masoquista"

*Luego de haber caracterizado al sádico como aquél que no sabe que "lo que busca es hacerse aparecer él mismo como puro objeto, fetiche negro", en un recorrido que no demoniza al sádico, sino que lo localiza como un modo de posicionamiento ante la barradura del Otro, se ocupa de la posición masoquista:

"Muy diferente es, ustedes lo saben, la posición del masoquista, para quien esa encarnación de él mismo como objeto es el fin declarado, que se haga perro bajo la mesa o mercancía, item del que se trata en un contrato cediéndolo, vendiéndolo entre otros objetos a colocar en el mercado; en resumen, su identificación a ese otro objeto que he llamado el objeto común, el objeto de intercambio,

(tener en cuenta que "el objeto de intercambio", captable en el campo del Otro, es lo opuesto al "objeto a")

es la ruta, es la vía donde él busca justamente lo que es imposible, que es captarse por lo que es, en tanto que como todos es un a.

Para saber en qué le interesa tanto ese reconocimiento que de todos modos sigue siendo imposible, es precisamente sobre eso que muchas condiciones particulares en su análisis podrán revelar." (...)

(tras cartón Lacan pareciera decirnos: "esperen, no se apuren a concluir, escuchen...")

"Entiendan bien que yo no he dicho, sin más, que el masoquista alcance su identificación de objeto. Como para el sádico, esa identificación no aparece más que sobre una escena."

(aquí cabe acotar que uno de los hilos que Lacan ha venido urdiendo desde que iniciara el seminario es ubicar "la escena" como el espacio donde el Otro puede producir un significado y el sujeto reconocerse; la escena donde el objeto puede ser objeto de intercambio;
la escena es un campo que permite la homeostasis, velando la dimensión del Otro barrado)



"Pero incluso sobre esa escena, el sádico no se ve, él no ve más que el resto. Hay también algo que el masoquista no ve, quizá veremos en seguida qué, pero esto me permite introducir inmediatamente algunas fórmulas, la primera de las cuales es ésta: que reconocerse como objeto de su deseo, en el sentido en que hoy lo articulo, es siempre masoquista."

(entonces, claramente dicho por Lacan:
la posición masoquista implica reconocerse como objeto de su deseo,
y tal reconocimiento, ya lo ha dicho hace un momento, "de todos modos sigue siendo imposible")



Continuará

Guillermo Cabado



(1) Frase utilizada por Lacan durante esta clase 8 del seminario X del que nos estamos ocupando

(3) Quien desee tener el archivo con la versión completa de la clase 8 con el texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte, puede solicitármela escribiendo a cpn_centro@yahoo.com.ar escribirme