Friday, August 14, 2009

2da entrega de "NO PIERDAS DE VISTA EL CUADRO"


"No pierdas de vista el cuadro"
(segunda parte)




Los planteos aquí realizados no son sin el diálogo mantenido
con algunos cuestionamientos que Lacan se hiciera
en sus seminarios
VII y XI.

En ese diálogo una y otra vez me pregunté:

¿qué lo llevó a buscar, y qué buscaba, en ese cuadro?.

Mi apuesta aquí es, otra vez,

seguir pensando al calor de los problemas cotidianos del consultorio (1).




Parados frente a "Los embajadores", en la National Gallery.
Ahí estábamos la última vez.

La mujer vestida de naranja (en la foto junto al cuadro) dice:
"parecen reales;
de no ser por las ropas, bien podrían ser unos de nosotros".

Entonces el guía aporta:
"Holbein tenía esa capacidad pictórica
que facilita
que a los ojos de alguien



un par de hombres pintados en una tela,
(un plano de dos dimensiones
)
se mimeticen con el medio ambiente

al punto de hacernos sentir
que entramos en
el mundo de los hechos,
(la tridimensión del
mundo de las cosas).


(clic en el video)
(Holbein pintando a Enrique VIII y Catalina de Aragón, según la serie de TV "Los Tudors")


El guía nos aporta sobre las técnicas de Holbein...



Nuestro ojo a su vez se posa en "Los embajadores":
a más información sobre el objeto en cuestión...


... mejor posicionados para entenderlo.

El órgano y el sujeto del conocimiento retozan felices (2).



Mientras tanto, imperceptible, nos sucede un clásico fenómeno ilusionista.

El mismo que acontece a cada rato en la vida cotidiana,
cuando alguien nos habla
y hablando nos pinta los hechos que le incumben...


Veamos:
¿qué está haciendo nuestro ojo frente al cuadro? (3)



Nuestro órgano hace foco.

Pero también atraviesa (4).

Ha atravesado, sin "darse cuenta", la superficie de la tela.

Acaso con el apetito abierto por la elocuencia de lo que ella muestra.
Pero, por sobre todo, encendido/enceguecido.

Encendido por esa cualidad del conocimiento que hace que yo crea que las cosas me.

Las cosas me están dirigidas.

Me están hechas a medida.

A la medida de mi capacidad de conocer.

Para el sujeto del conocimiento,
(cuando está "activado"....
tantas otras veces lo que le llega, simplemente le resulta indiferente)

las cosas son a sus entendederas,
lo que la uña a la carne
o el culo al calzón.

Y la representación de las cosas
una suerte de enlace neutro.
Servicial.



Se trata aquí, vía enlace o "link",

de una relación

punto a punto
. <-> .

entre a y b

a) las cosas
 <-> 

<->b) mi entendimiento (5)




Así sucede el pase de manos típico de los ilusionistas:

imperceptiblemente,
de la representación volamos al mundo de los hechos representados.


clic en el video (hay un par de fundidos a negro pero continúa)




Ilusionismo inadvertido de todos los días:

nos hemos metidos de lleno,
sin aviso previo,
en la tridimensión de los hechos que la pintura evoca.
(¡el problema, ya lo veremos, es cuando esto sucede en el consultorio!)

Pero ese pase mágico...

¿es mérito de la técnica del pintor y sus trucos de mímesis?


¿Acaso no me sucede lo mismo cuando un paciente,
sin técnica alguna y a veces hasta tartamudeando,
me cuenta/me pinta su pelea en la calle
y al escucharlo
yo me transporto al lugar de los hechos?.

En definitiva, ¡ojo!:¿cuál es el resorte que causa tal mímesis?
(6).

¿El dominio de una técnica para representar fielmente las cosas?...


(detalle del ala de una mariposa búho)

¿O un punto fascinante en lo dado a ver,
que nos encandila

al punto de hacer desaparecer ante nuestros ojos
que allí no se trata sino de representación?.

¿El resorte está en lo que se pinta o en qué se hace al pintar?.


¿Está en lo que se dice o en qué se hace al decir?.



Volveremos a dejar por un rato la National Gallery.

Ha sonado el timbre del consultorio.

Un hombre enfurecido espera que le abramos.

Hasta entonces.
Con lo que será la tercera parte de este recorrido.


Guillermo Cabado



(1) Para más datos sobre tal diálogo, mis notas en "Rastreo de cómo aparece el cuadro en las clases del seminario VII de Lacan" ver mi trabajo producido para la Fundación Lacantonal. En particular conviene no perder de vista en qué se interesa Lacan antes de empezar a hablar de "Los embajadores": el caso de una mujer con una curiosa relación con el pintar.

(2)
En este punto, dos precisiones:
1) no hay en este planteo ninguna propuesta de cómo se debe o no se debe mirar un cuadro.
2) el sujeto del conocimiento no es opuesto al "sujeto espontáneo" o al "sujeto contemplativo que se deja sentir por el objeto artístico". No se trata aquí del divulgado "inteligencia racional" vs "inteligencia emocional". El sujeto del conocimiento bien puede ser "el sujeto espontáneo que se-deja-fluir-e-inundar-por-el-objeto-artístico-contemplado". En otra ocasión acaso retome estos asuntos al calor de una deliciosa película con trampitas: "Amelie" (clic), esa chica Renoir.


(3) A esa suerte de parque de diversiones que resulta ser la siembra de pistas a través de libros, cuadros y poemas que hace Lacan en sus clases, convendrá agregar aún otra pista: "Entre Bataille y Lacan. Ensayo sobre el ojo, golosina caníbal" (clic) de José Assandri. Allí una serie de referencias de intertexto con el seminario XI de Lacan, no explicitadas en el mismo.

(4) Y cuando atraviesa seguramente ya no estamos en el campo del órgano de la visión, sino en una cuestión de rectas que se trazan imaginariamente en el espacio. Un campo en el que videntes y no videntes están incluidos. Me parece muy interesante desarrollar esta idea apenas esbozada aquí, haciendo un contrapunto entre la referencia a Diderot (clic) realizada por Lacan en las clases del 26/2 y del 4/3 del seminario XI y la película de Jocelyn Moorehouse, "La prueba" (clic). Puede que de ello nazca algún otro capítulo de esta serie.



(5) Aludo aquí al planteo lacaniano de la condición paranoica que siempre guarda el conocimiento (¡sin que en ello deba interpretarse que Lacan patologiza el conocimiento!).
Por lo demás, que las cosas estén hechas a mi medida incluye la idea de que muchas veces necesito previamente profundizar mi entendimiento para llegar a calzar bien con ellas. Como sea: para el sujeto del conocimiento, el buen acople siempre está
en el horizonte.

(6) En las clases del 19/2 y del 4/3 de su seminario XI Lacan se meterá con la cuestión del mimetismo. Allí hay una referencia al trabajo de Roger Caillois, no hay referencias a obras de George Bataille, cuyo trabajo se vinculara con el de aquél, como "Historia del ojo" (clic) o "Lágrimas de Eros" (clic).



Los videos aquí incluidos:

* fragmento del 8vo capítulo de la primera temporada de "Los Tudors" (producción Peace Arch Entertainment)

* el video "3D": autoría de Martin Jones; fuente: Youtube



Las fotos además de las vinculadas a "Los embajadores"):

* fotograma del video citado de "Los Tudors"

* fragmento del famoso fotograma de "Un perro andaluz" de Buñuel (película de guión compartido con el mismo Dalí del
método paranoico crítico con el que dialogara Lacan en los tiempos en que recién se asomaba a Freud);

* ocelo en el ala de una "mariposa búho"

Thursday, August 13, 2009

3ra entrega de NO PIERDAS DE VISTA EL CUADRO;


Serie con animaciones y videos
"¡EN EL CONSULTORIO NO!"
Mandamientos difundidos,
sin debate concebidos.


- 5 -



"No pierdas de vista el cuadro"(tercera parte)



¿Por qué se metió Lacan con el cuadro "Los embajadores"?
Sostengo esa pregunta y este juego.

(El cuerpo principal de este post ha sido escrito
con la expectativa de que quien lo lea
no requiera de conocimientos previos sobre psicoanálisis para abordarlos.
Las llamadas a pie de texto,
son pequeñas puertas entreabiertas).




Es momento de trazar un puente
entre la pintura de Holbein en la National Galleryy algo que sucede en el consultorio:


(Hans Holbein, según la serie "Los Tudors")


Llega un paciente, enfurecido.
Hace un rato no más, un hombre se le ha querido adelantar en una fila de trámites.

Como puede, el paciente le pinta (1) el hecho al analista:
"el tipo me hizo ver como un estúpido".


Remata:
"decí que soy educado, porque sino..."
.


El analista piensa:
"típico neurótico obsesivo".

Enseguida registra que éste no es sólo un pensamiento, sino que algo está haciendo con él. El paciente sigue hablando.

.
Pausa.
En este artificio que les convido, vale apretar pausa.

Vale también meterse con las cosas que a veces nos suceden cuando escuchamos a alguien que nos cuenta su padecer.

Foco entonces en el detalle de ese pensamiento del analista.



Por cierto, la frase del paciente
(del estilo
"haría tal cosa... pero no")
y otros elementos previos
le indican que
el modo de hacer de este hombre con su deseo
responde a lo que algunos llaman

"un cuadro de neurosis obsesiva".




Así las cosas, estamos en el terreno del llamado "ojo clínico"...

El ojo clínico siempre tiene su guía
en cierto modo del saber
y en la experiencia previa.

A través de ellos hace casuística:

el paciente que tiene frente a sí

puesto en relación
con
otros casos ya conocidos.

Resuena aquí el mandamiento
(¿quién no se las ve con ellos?):

"No pierdas de vista el cuadro y sabrás de qué curar al paciente"





El ojo clínico
realiza, con sofisticación,
esto que el ojo de cualquier persona tiende a hacer
cuando intenta captar algo que podría no entender:


(clic en este video)
(retratos pintados por Hans Holbein, el joven)


Hacer (el paciente) o ver (el "terapeuta") un cuadro clínico
guarda relación con
hacer o ver una pintura desde cierta posición.
La posición de "tengamos el arte en paz"
(2).
Así:


los temas pintados podrán ser muy inquietantes,

o conmovedores,pero siempre
artista y
espectador saldrán enteros.


Enteros:
el pintor no habrá mostrado más que lo que buscó mostrar (3);
el espectador no habrá sido tomado de ningún otro modo que como espectador.

Pero, además, entre ambos sostienen una relación punto a punto:

. <-> .

así como el ojo del espectador irá al punto que el artista busca expresar...



(foto del video incluido en la entrega anterior: la visión de Holbein de los modelos que está pintando) (4)


... el ojo clínico irá al punto en el que "se expresa" el inconciente.


Como sea, los ojos del conocimiento se sostienen en la convicción de que, más tarde o más temprano, puede ser eliminada la posibilidad de engañarse con lo que se tiene enfrente:

confíanza en el entendimiento

y no en las meras apariencias.




No por nada el saber popular ha acuñado este doblete:

"las apariencias engañan"
+
"lo esencial es invisible a los ojos"

Es la óptica más pregnante (5),
a la que tendemos cotidianamente
y en la que habitamos videntes y no videntes.


Sucede que estamos hablando de
un campo de la visión,

de lo escópico,
donde lo que está en juego,
a pesar de lo que solemos creer,
no es la función anatómica de la visión

sino los rectos hilos que podemos tender
entreel objeto a comprender
y
nuestro entendimiento.

. <-> .

Aquí un ejemplo de esa óptica punto a punto;
el niño ciego tendiendo hilos entre su entendimiento y su madre dormida
(escena de la película australiana "La prueba") (6):







En nuestra próxima entrega veremos el notable desenlace de esta escena.
.
Pero antes de cerrar este capítulo
necesito soltar el "botón de pausa" que apretáramos en nuestro artificio.
Y volver al consultorio:
..
el analista acaba de pensar: "típico neurótico obsesivo";
pero,
mientras el paciente sigue hablando,
registra que aquello
no es sólo un pensamiento.
Es un pensamiento con el que hace algo:

"me protejo...
como si levantara un vidrio blindado entre él y yo".


¿Pero de qué se protege?




Intuye:
de algo que le causa lo que está dici
endo el paciente...

¿Pero qué de lo que ese hombre está diciendo lo toca?.
.
Al borde de esta pregunta se dividen una y otra vez las aguas de la teoría del psicoanálisis.
.
Arrastrados por el vaivén de las palabras entre paciente y analista,
hacia allí nos dirigiremos en el próximo capítulo.


Continuará...



Guillermo Cabado




Fuente de los videos:

* animación de cuadros de Hans Holbien: fuente youtube

* escena de la película "La prueba", de Jocelyn Moorehouse (Australia, 1990)



(1)
Cuando digo "le pinta" estoy proponiendo precisar y poner en relación un modo en que el paciente le dice al otro con lo que a Lacan le interesa de lo que el pintor tiende a buscar en el espectador: "el pintor (con excepción del pintor expresionista) le da su pitanza al ojo, pero invita a quien está ante el cuadro a deponer su mirada, como se deponen las armas. Éste es el efecto pacificador, apolíneo de la pintura. Se le da algo al ojo, no a la mirada". Con nuestro avance ya veremos surgir en qué la mirada se diferencia del ojo, el ojo en "su carácter de órgano, tal como surge en el diván" (ambas citas provienen de su clase del 4/3/64 del Sem XI, pag. 108 y 109 de Paidós)

(2) Esto que aquí propongo dialoga con lo que Lacan desliza respecto de cierta posición femenina, que suelo poner a jugar con la película "Amelie": "el mundo es omnivoyeur pero no es exhibicionista, no provoca nuestra mirada" (clase del 19/2, Sem XI, pag 83 de Paidós).

Por lo demás "el tengamos el arte en paz" es una expresión con la que pretendo nombrar a vuelo de pájaro algo que los artistas vienen cuestionando desde hace tiempo, aunque sacando diversas consecuencias de tal cuestionamiento. En relación a eso alguna vez me propuse jugar con una obra de Carlos Trilnick que a mi juicio ubica el punto donde la vertiente del "arte interactivo" suele naufragar en tal intento de cuestionamiento: clic aquí.

(3) Remito a las observaciones que Lacan hace sobre la transferencia en su seminario X, en la clase del 30/1/63, incluyendo aquella frase de su paciente "si yo estuviera segura de que fuera únicamente transferencia" y la función de ese "no más que" (pag 13 texto establecido para circulación interna de la EFBA por Ricardo Rodríguez Ponte)

(4) Esta cuadriculación del espacio, está presente tanto en el portillo de Durero(clic) al que alude Lacan en sus clases sobre la esquizia del ojo y la mirada en el seminario XI, como en aquellos planos que hacía la policía sobre la habitación del ministro ladrón, en el cuento de Poe, "La carta robada" y respecto del cual Lacan construyera su famoso escrito "El seminario sobre la carta robada".

(5) Es lo que en el seminario XI Lacan llama "la óptica geometral".

(6) Hilos que subsanan lo que los hilos de luz no pueden imprimir en su órgano visual. Los ecos del estadio del espejo creo que resuenan allí.
Es muy interesante la función que en el film de Moorehouse aquí citado, tiene la cámara fotográfica: pone en tensión qué es lo que está en juego en la "óptica geometral": ¿un asunto de anatomía o de una relación con el Otro?. Respecto de la óptica punto a punto, se impone presentar aquí una portada del libro de Diderot, "Carta sobre los ciegos para uso de los que ven", que cita Lacan en las clases del 26/2 y 4/3 de su seminario XI:


Por último, a quien le interese dialogar con los planteos de Lacan en las cuatro clases dictadas entre febrero y marzo de 1964 sobre el ojo y la mirada, sugiero este interesante artículo de Daniel Giovannangeli respecto de la dióptrica de Descartes y "El ojo y el espíritu" de Merleau Ponty: http://www.upv.es/laboluz/rev/rev-3/descart.htm

Friday, May 08, 2009

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EROTISMO TEXTIL

Del arte, su hacer y no su producto

(dos cuentos de Lacan inspirados en Freud)



ALGUNAS "FOTOS" DE LA PRESENTACIÓN EN EL ESPACIO DE ARTE OBJETO a

(sábado 2 de mayo de 2009)

clic aquí

Friday, April 24, 2009


EROTISMO TEXTIL

(dos cuentos de Lacan, inspirados en Freud)


Presento el próximo sábado 2/5 a las 17.30hs en espacio de arte Objeto a

Clic:



Sunday, January 04, 2009


CUENTO DE UNA SOLA ORACIÓN
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** I **

Uno




Abrió el facebook, vio en la pantalla el brillo de una incierta tonsura; tardó en darse cuenta: el espejo a sus espaldas reflejaba eso que él no sospecha que muestra.
.
-
Las fotos pertenecen a una de las obras en edificios, de Gordon Matta-Clark.

:.
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CUENTO DE UNA SOLA ORACIÓN

** II **
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Sangre


Tres de la madrugada: un proyecto agazapado a la vuelta de la esquina le parte la cabeza, no más que por robarle el sueño y la apatía.



(la imagen incluida:
detalle de una obra de Liliana Porter)

Sunday, April 06, 2008

JUEVES 24 de abril 19.30hs
CONVERSO CON SENDRA
EN EL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES
(SEDE CASA DE LA CULTURA)
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EN EL MARCO DEL CICLO
"EL ENIGMA DEL ACTO CREADOR"
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ORGANIZADO POR FUNDACIÓN LACANTONAL

Rufino de Elizalde 2831 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tel. 4808-0553 / 4804-4411 / 4804-9966




PARA MÁS INFORMACIÓN:
http://www.lacantonal.com.ar


(fotos del encuentro)








Monday, December 24, 2007


Serie "¿QUÉ ES UN NIÑO?"
.


Ese viejo debate:
"¿educación sexual, sí o no?"
.
.
Curioso retorno de un debate algo gastado.
A su vera una pregunta, tan poco transitada, persiste:

.
¿Qué sucede con ciertos adultos,
que con el sólo cruce de dos palabras
("infancia" y "sexualidad"),
tanto se agitan?...
.
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LA INFANCIA ES UN LUGAR


ALLÍ LOS ADULTOS PONEN
CIERTOS FANTASMAS QUE,
CUANDO NIÑOS,
NUNCA TUVIERON.
.
.
(la foto pertenece a Guy Bourdin)


Sunday, December 23, 2007

PROXIMA OBRA A ESTRENAR
.................................................
.
.
En el 2008
"LAS CINCO MENOS CUARTO"

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¿Qué es trabajar?

¿Qué es un trabajo inútil?

¿Qué es una niña cuando vive en la calle?

¿Qué es un adulto cuando su socio es una niña de 10 años?

¿Qué es un niño puesto a trabajar?

¿Qué es una obra que no deberían ver los niños?

¿Qué es ese olor de las cinco menos cuarto?





“Las cinco menos cuarto” es una experiencia teatral destinada a adultos y también a adultos que deseen ir acompañados por chicos a partir de 10 años.

Experiencia teatral en tanto lo que busca es poner en juego lo que sucede con el público viendo la obra.



SINOPSIS ARGUMENTAL


Teca, una obrera encerrada por propia decisión desde hace veinticinco años en una fábrica de galletitas desactivada desde entonces.
Veinticinco años hace que Teca intenta, cada tarde, volver a producir aquel olor a galletitas que ganaba el mundo por cada hendija de la fábrica a las cinco menos cuarto.
Cada jornada lo vuelve a intentar con nada, con restos, con fragmentos que no están hechos para.
Un día se filtra en esa suerte de isla desierta una niña, La Miel. Una niña de la calle. Teca la expulsa. La Miel se las ingenia para ingresar en ese mundo.

A partir de allí se despliega la “Las cinco menos cuarto”.
Entre el olor de lo que ha sido
y
el deseo de vaya a saber qué.
Las dos se asocian casi sin darse cuenta en la titánica tarea de volver a producir con nada.
Sólo que con La Miel se resquebrajará esa suerte de burbuja en la que Teca ha persistido durante años.
.
* * *
.
Escrita a partir de esquirlas de una canción de María Elena Walsh, “Canción para tomar el té”, en su texto resuenan cuatro siglos de reflexiones sobre el trabajo, desde el mito robinsoniano del siglo XVIII hasta el sueño de las fábricas recuperadas


Estamos invita dos a tomar el té
La tetera es de porcelana
Pero nno se ve
Yo no sé por qué

La leche tiene frío yo la abrigaré
Le pondré un sobretodo mío
Largo hasta los pies
Yo no por qué

Detrás de una tostada
Se escondió la miel
La manteca muy enojada
La retó en inglés


Teca acciona el cronómetro. Vierte nada desde una tetera blanca. Con nada llena hasta el tope otras dos tazas, ausentes. Extiende una lata de galletitas a sus dos invisibles invitadas de cada tarde.

Teca (mira la fábrica, suspira): ¿Estamos “sin vita”?
(se toca el corazón, se anima, presenta a público a sus invitadas) Dos a tomar el té
(se vuelve a tocar el corazón) Late
(presenta a una de sus invitadas) : Tera, ex de Porcel.
(presenta a la otra invitada) : Ana Perón
(ahora responde a alguien del público) ¿No se ve?. Yo no sé por qué... La...
(empieza a interceptarla un olor, intenta concentrarse en lo que está diciendo) Le...
(gira de repente, descubre a una niña de unos 10 años que se acaba de meter en la fábrica): ¡¡¡Che!!!

La miel: ¿Tiene frío?. Yo la abrí.

Teca: Garrr... (se abalanza sobre la niña).

La miel: ¡Eh! (intenta frenarla) Le pondré un sobretodo mío

Teca: ¡Largo, largo!

La miel (la calla): ¡‘asta!!!!

Teca: ¡Los pies!
(se tira al suelo para oler los pies de la niña)

La miel: ¿Yo?. No

Teca: ¡¡¡Zsé!!! (la echa)

La miel: ¿Por qué?

Teca: Olés a podrido. ¡¡¡Fuera!!!!

(la niña asustada se esconde)

Relator: Detrás de una tostada se escondió La Miel.

La miel (saluda a público tomándose los genitales): ¡¡Laman!!

Relator: Teca, muy enojada, la retó en inglés

Teca: Environmet!, resizing!, management!, productivity!, full employment!. ... Full employment.

La miel huye
.

* * *

Dirección:

Gabriela González López

(http://www.luzdelagrima.com.ar/ y

http://www.alternativateatral.com/ficha_persona.asp?codigo_persona=3715)

*

Música:

Marcelo Toledo

(http://marcelotoledomusic.com/)

*

Autor:

Guillermo Cabado


Saturday, December 01, 2007

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ANANKE ASSEFF,
ESO QUE EN EL GESTO SE AGITA

(algunas reflexiones sobre su muestra "Crímenes banales")



"¿Qué es un gesto?. Un gesto de amenaza, por ejemplo.
No es un golpe que se interrumpe.
Realmente es algo que se hace para detenerse y quedar en suspenso.
Quizás después lo lleve a cabo hasta el final,
sin embargo, en tanto que gesto de amenaza,
se inscribe para atrás"
(respuesta de Lacan a Michel Tort
al final de su clase del 11/3/64
en el marco de su seminario XI,
traducción de Oscar Masotta)



Psicoanálisis y arte comparten una baldosa en sus sendos caminos. En su cuadratura se extiende la superficie exacta de esta pregunta: ¿cómo hacer para que algo suceda más allá del campo de la representación?.

Y que algo suceda conlleva que no se trata en ellos de representación. Ni representación del amor, ni de la muerte, ni…

Que suceda.

En un campo que no es el de la mera realidad.

Ningún cuerpo muere en ese campo. Pero lo que sucede es a condición de que la muerte no sea reducida a figurita o esfinge.

Ningún coito acontece en ese campo. Pero lo que sucede es a condición de que esa relación entre dos esté mordida hasta el tuétano por la intimidad más rotunda.

Y cuando no sucede (el amor, la muerte, lo que fuere...) es simplemente porque en ese instante no hay allí ni arte ni psicoanálisis. Lo cual nos reduce a todos sus oficiantes a simples practicantes de. Ningún ser de analista ni artista guarda relación con que suceda el psiconálisis, con que suceda el arte.

Se trata de un cada vez. Cada vez sucede o no sucede.

Me sucedió ingresar a la sala “J” del Centro Cultural Recoleta, ver una foto del tamaño de mi propio cuerpo de un señor con un arma en la mano, ver el título de la muestra: “Crímenes banales”, y estar a punto de pasar de largo, sin interés (no es la fotografía el soporte que más me convoca en las artes visuales). Sin embargo, no sé qué: ingresé a la primera sala y me encontré rodeado con una multiplicación de seres como el primero mirándome impasibles desde las cuatro paredes. Todos con algo en común: un arma pendiendo de la mano. Y un gesto.


En la clase citada, Lacan hace algunas consideraciones sobre lo que él llama "el gesto" que pueden ser abordadas desde dos perspectivas.

El gesto, la singularidad del sujeto

El gesto no es la representación de algo. No es la señal inequívoca que nos conduce a un referente. Guarda en él un potencial significante que excede al plano donde alguien puede decir “ah, sí, esto quiere decir que…”.

Si bien parece extraído cuan fotograma de la sucesión de movimientos corporales que componen una acción, el gesto no guarda relación de continuidad con ella. La mano alzada del padre con la alpargata que le dice al hijo “ya vas a ver lo que quiere decir hablar” (1) no es el instante previo a que el adulto sacuda un alpargatazo en el lomo del infans. El gesto si tiene potencia es porque en su detención prescinde irreversiblemente de la acción, su campo es otro. Se trata ya de un trazo, cuya significación padece de "la inminencia de una revelación" que no cesa de no producirse. Si produce sentido no se agota en él.

En su clase del 11/3/64 Lacan se detiene a reflexionar sobre una filmación que mostrara a Matisse pintando. Esa observación está en el marco de su seminario XI, donde venía planteando una serie de cuestiones de lo que, estando en juego en la pintura, puede interesar al psicoanalista en su quehacer. Es en ese punto en donde intenta extraer del accionar de Matisse aquello que lo hace singular, aquello que trasciende a un asunto de técnica, de sucesión de movimientos. Propone entonces que cada gramo de pintura que el pincel deja caer sobre la tela no es meramente pintura (digamos: de ésa que está disponible para todos en los buenos comercios del ramo). Se trata de un, digamos, resto de cuerpo, de algo que del artista se desprende. La analogía que hace en ello con las plumas de un pájaro permite entrever de qué habla Lacan: de una cuestión donde la técnica no gobierna, un asunto donde prima aquello que en cada quien se agita.

Así, en el campo en donde podría postularse el accionar de la técnica y la voluntad de representar que anima al Yo, Lacan habla de gesto (tan singular como extranjero al dominio yoico) y de un resto del artista como todo material con el que construye.

Tengo para mí que recorriendo el espacio en ese “3” que articula Asseff en su muestra ("Potencial", "Vigilia" y "Rueda de reconocimiento"), uno puede ubicar el gesto de la artista. Un asunto de procedimiento está en juego allí sin dudas, y da gusto pensarlo con la vista puesta en el asunto de “hacer suceder”. Un procedimiento, sin embargo, que no es sin algo que excede a la exclusiva voluntad de digitar recursos.

El gesto, su eficacia simbólica

Hay otro sesgo en la cuestión del gesto que acaso toque lo que salta a la vista en la muestra de Asseff: la temática. En la clase ya mencionada Lacan dice:

"esta temporalidad muy particular que he definido con el término detención, y que crea tras sí su significación, es la que permite la distinción entre el gesto y el acto. Lo más notable (si han asistido a la última Opera de Pekín) es la manera como allí se combate. Se combate como se ha combatido desde siempre, mucho más con gestos que con golpes (...) Todos sabemos que los primitivos van al combate con máscaras gesticulantes, horribles y gestos aterradores. ¡No hay que creer que esto pertenece al pasado!. A los marines norteamericanos, para responder a los japoneses, se les enseña a hacer tantas muecas como ellos. Nuestras armas modernas también podemos considerarlas como gestos. ¡Quiera el cielo que puedan mantenerse en ese status!".

Comentario que conviene hacer resonar no sólo con la obra sino con las palabras que en una de las paredes reciben o despiden al visitante de la muestra, las de su curador, Justo Pastor Mellado:

"Construir la obra entre la pose y la pausa.
Construir la espera y retrasar la amenaza, es un trabajo.
Dar la cara, poner el cuerpo es una actitud.
La pose es una coreografía suspendida.
La pausa edita la amenaza de la obra, la obra como amenaza diluida.
Los retratados sólo son sujetos porque sostienen, a la vez, una herramienta de corte y de aceleración del tiempo.
El aparato fotográfico y el arma comparten el mecanismo de la obturación y del gatillamiento".

Lo que el detenimiento de la imagen no termina de amortecer

Escapa a la extensión de este comentario pero conviene recordar que en uno de sus escritos más tempranos, "Agresividad en psicoanálisis", Lacan refiere al modo en que conocemos los humanos llamándolo en términos de "conocimiento paranoico". Hace allí una observación sirviéndose de un pequeño apólogo construido alrededor de un proyector que se traba y por tanto produce la detención de la película que estamos viendo por un instante. Ese apólogo le permite referir a ese modo que tenemos de conocer lo que nos rodea, por ejemplo la intencionalidad de fulano de tal. Me permito versionarlo de este modo coloquial: para conocer a ese fulano lo congelamos con una suerte de control remoto invisible que detiene el continuo de la vida. La expresión "a vos te saco la foto" alude exactamente a eso: el modo en que viendo capturamos el mundo.

Ese modo de conocer tiene una serie de consecuencias que no cabrían en este apretado espacio. Consecuencias que incluyen la agresividad. En "Lacan con cine" me he detenido en el personaje de Joseph de la película "Amelie" de Jeunet para precisar algo más sobre este asunto del conocimiento paranoico, y de cómo para sacar una foto no hace falta una cámara, bien puede servir un pequeño grabador de mano.



Lo que aquí me interesa señalar de todo este asunto es la dialéctica que en ello se esboza entre lo vivo, lo que se mueve, y el conocimiento, la foto, que sobre lo vivo pretendemos construir. El nacimiento de la fotografía sabe sobre el asunto: la cámara percibida por muchos como una máquina de amortecer el cuerpo vivo en el acto de capturarlo en una imagen.

Esta dialéctica tiene su envés: la imagen que de repente nos sobresalta por dar señales de encerrar algo vivo. De ello, un clásico ejemplo: los episodios de imágenes de vírgenes que lloran, de santos que exudan sangre.

En "Crímenes banales" este asunto se pone en juego, se respira en el aire. Sin dudas la video instalación interactiva, "Rueda de reconocimiento", tiene un efecto efervescente en el público, perturbador en su borde entre el juego y lo terrible (bastaría con detenerse un rato a leer el comentario de una serie de visitantes embistiendo contra la artista). Sin embargo donde más articulado está es en "Vigilia", la parte de la muestra que sucede con el soporte de pantallas distribuidas en un pasillo comunicante entre las otras dos obras que componen la trilogía. Allí sucede el fotograma que no es, el congelamiento de lo que está vivo. Allí, si por obra del azar se llega justo en cierto momento de cualquiera de esos videos (si mal no recuerdo todos guardan la misma estructura) uno se topa con lo vivo irrumpiendo donde se supone un cuerpo amortecido (el pequeño movimiento de una hoja de una planta que indica que eso no es el fotograma quieto que parece, el leve parpadeo, el ínfimo movimiento de un músculo).

Es sincronizada a esta vivencia que juzgo conveniente repasar un pequeño episodio durante el seminario VII de Lacan. Este se venía ocupando en aquella clase de cierto asunto vinculado a la teatralidad y el efecto que ella produce en el público, cuando por esa ruta desemboca en la mención del título de una película que por aquel tiempo se había estrenado: "La dolce vita" de Fellini. Una especie de suspiro de admiración se desprende de entre sus oyentes. Acaso un suspiro que preanunciaba que aquella obra habia llegado al mundo para convertirse en un clásico. Pero, ¿cómo saberlo por entonces?. Hace allí entonces una de las contadas referencias respecto del cine que podemos ubicar a lo largo de su enseñanza. Dice (el subrayado, otra vez, es mío):

“a la mañanita, los vividores, en medio de los troncos de pinos, al borde de la playa, después de haber quedado inmóviles y como desapareciendo de la vibración de la luz, se ponen en marcha de golpe hacia no sé qué meta, que es lo que tanto le gustó a muchos, que creyeron encontrar en ella mi famosa Cosa, es decir, no sé qué de repugnante que se extrae del mar con una red.
A Dios gracias, aún no se ha visto esto en el momento al que me refiero. Los vividores tan sólo se ponen a caminar y serán casi siempre tan invisibles; se asemejan totalmente a estatuas que se desplazaran en medio de árboles de Uccello. Allí hay, en efecto, un movimiento privilegiado y único. Es necesario que quienes todavía no hayan ido a reconocer ahí mi enseñanza, lo hagan”.

Acaso, por qué no, luego de visitar a Ananké Asseff convenga ver o volver a ver "La dolce vita", apenas para asomarse a Eso que en cada quien se agita, Eso que no está hecho para aparecer en una foto pero que el arte puede hacer resonar.

Guillermo Cabado



(1) Sugiero leer la charla que diera Ricardo Rodríguez Ponte en 1996 titulada "Lo que quiere decir hablar" (http://www.efba.org/efbaonline/rodriguezp-00.htm)