Monday, April 02, 2012


El retorno de Freud al cine


HOY SE ESTRENA EN ARGENTINA
"UN MÉTODO PELIGROSO"



Aquí les comparto una curiosidad...

Viendo el afiche con el que se promociona la película de Cronenberg, tenía la sensación de algo extrañamente familiar.

(afiche que hoy se ve en las calles de Buenos Aires)

Busqué en los archivos y... oh, sorpresa...



En 1962 John Huston estrenó su película "Freud, pasión secreta". El de arriba es uno de los afiches con el que se promocionó el film.

Este sorpresivo "retorno", verán, se conecta con otro estreno,
en este caso sucedido ayer en la TV por cable,
y que me dará pie para proponerles
un pequeño juego:


(afiche que también hoy se ve en las calles de Buenos Aires)

¿Qué relación hay entre "SMASH" 
(la serie vinculada con la comedia musical que se pudo ver ayer por la señal  Universal Channel)
y la película "FREUD, PASIÓN SECRETA" de John Huston?.


Una pista:
no busquen por el lado de Angelica Huston,
sino por el lado de Jean Paul Sartre...

(su respuesta nos dará la posibilidad de cerrar esta serie con el envío de una última apostilla)



Lic Guillermo Cabado

(publicada originalmente el 29/3/12)






6 - Otra vez Cronenberg y Vigo Mortensen...


A partir de 
"UN MÉTODO PELIGROSO"
(la película sobre la relación FREUD-SPIELREIN-JUNG)


EL FACTOR SIG
(el detalle que Cronenberg no pudo filmar)



* apostilla 6 *
LO IMPOSIBLE DE FILMAR


Decíamos la última vez que en el afiche de "Un método peligroso" hay un retorno insospechado...


El de la película que 50 años antes hiciera John Huston: "Freud, pasión secreta"...

(1911, Sigmund Freud con su familia)

En ella, a causa de la negativa de la familia de Freud, a principios de los 60' Huston no pudo filmar personajes que evocaran a familiares vivos. Así, Sigmund y su esposa Martha aparecían sin los hijos que, más crecidos, sí pudo filmar Cronenberg en "Un método..."

Enlace(2011, los hijos de Freud en la mesa familiar, en "Un método peligroso")

En aquella película, y a causa de lo extenso de su escrito (además del desacople constante entre Huston y él) tampoco se pudo filmar el guión escrito por Sartre para la película...

(Jean Paul Sartre, quien abandonara el proyecto de "Freud, pasión secreta")

En ella y a causa de la negativa de su terapeuta (y según dicen, de la supervisora de éste, Anna Freud) Huston no pudo volver a dirigir a Marilyn Monroe, para quien Sartre había imaginado el papel de Cecily, el personaje que claramente evocaba a la Anna O de Freud y Breuer (1).

(1960, rodaje de "Los inadaptados", donde Marilyn y Montgomery Clift, futuro Freud en 1962,
trabajaran juntos, bajo la dirección de John Huston y con guión de Arthur Miller)



Pero lo que David Cronenberg no pudo filmar en "Un método peligroso" es de un orden diferente que todas estas enumeraciones de lo que John Huston no pudo.

Eso que no alcanzó Cronenberg, y tampoco
Huston,
no se vincula con vaya a saber qué falta de información de los cineastas,
sino con una
imposibilidad inherente a la experiencia analítica.
La misma con la que lidiaba, sin saberlo,
el dr Greenson cuando atendía a su famosa paciente Marilyn Monroe,
a pesar de que algunos libros posteriores, como el de Michel Schneider, "Últimas sesiones con Marilyn", pretendan poder acceder a la pretendida situación (2) de un tratamiento por el simple hecho de acceder a una grabación realizada por Marilyn a su psicoanalista.

(Marilyn fue atendida por Greenson y previamente había sido entrevistada y "diagnosticada" por la mismísima Anna Freud en 1956 durante su estadía en Inglaterra, cuando filmaba con Laurence Olivier)

Esa imposibilidad es la que,
llegado el final de esta serie de apostillas,
les propongo indagar
mientras vemos en los cines la disfrutable película de Cronenberg, ya estrenada en Buenos Aires.

Para esa indagación,
aquí aporto unas líneas que escribí para "Psicoanálisis en Argentina",
y que no es más que un sesgo posible
por donde mirar "Un método peligroso"
con interés clínico, más allá de lo histórico:

Si gustan, clic en en el logo del periódico...



Lic Guillermo Cabado

Cerramos con esto los avances del taller

sobre "Un método peligroso"

Apostillas previas, clic aquí
Nro 1 Nro 2 Nro 3 Nro 4 Nro 5 Nro 5bis



(1) Ésta es entonces la respuesta al juego que propusiera en el post anterior (http://rumorosa.blogspot.com.ar/2012/03/el-retorno-de-freud-al-cine-hoy-se.html)

(2) Hallarán la expresión "pretendida situación" en el título original del seminario en el que Lacan se ocupara de la transferencia, justamente para la misma época en que estos hechos sucedían del otro lado del océano.Enlace

Sunday, April 01, 2012



EL FACTOR SIG
El detalle que Cronenberg no pudo filmar

Artículo escrito para "Psicoanálisis en Argentina"

clic en la foto de Sabina Spielrein 
(en la versión de la película italiana filmada por Faenza)




Tuesday, January 31, 2012




CON FERNANDO PEÑA en "EL PARKIMETRO"
(reportaje radial a propósito de mi obra "Dedos en el espejo")



Fernando Peña:

Estamos hablando con Guillermo Cabado, autor y director de "Dedos en el espejo". Me gusta mucho el nombre de la obra, me sugiere imágenes. .. Te daré, como hace Grondona, tu espacio para que te descargues, así como hicimos con la oyente que llamó el otro día para hablar de tu obra. Te resumo lo que comentó ella. Hay una sección en nuestro programa que se llama "Usted Pregunta". Entonces ella dijo: "¿les puedo hacer una pregunta yo a ustedes?: quiero saber quién califica el teatro. Porque fue una amiga mía con los chicos a ver una obra, que está anunciada como teatro infantil y putean y es un policial y es muy cruel…"

Guillermo Cabado:

Bueno, mirá, lo de la crueldad no llego a imaginar por qué lo dijo. Pero te cuento: éste es un trabajo que nos ha llevado un año de armado e investigación con el grupo Namancha Reflejo, que está conformado por una cantidad de actores que realmente son, además de talentosos, sensibles. A lo largo de ese tiempo de búsqueda una pregunta estuvo presente: ¿estamos seguros de qué es lo que pueden y lo que no pueden apreciar los chicos?.

FP:

Es lo que yo le decía...

GC:

Y por otra parte, nos hemos preguntado si las cosas que les interesan a los pibes son solamente aquellas que después de verlas ellos pueden explicarlas con palabras. Eso por un lado. Nosotros la anunciamos como una obra para "chicos de 8 a 800 años".

FP:

Bueno cuando ella me dijo eso, yo le dije "ahora entiendo un poco. A lo mejor, es un poco irónico y sarcástico, y ellos ya están abriendo la cancha, como diciendo: ‘aténgase a las consecuencias’ ".

GC:

En verdad pusimos esa edad de 8 aún a sabiendas de lo arbitrario que es ese tipo de límites. De hecho la han visto chicos de cuatro años que se han ido muy enganchados con la cuestión sensorial y estética que circula en el espectáculo. Hay cuestiones que no van a pescar, pero en fin... hay tantas que yo mismo no pesco cada vez que me enfrento a la realidad y no por eso me quedo afuera. Si pusimos esa edad es más que nada porque en un par de pasajes se apaga la luz por unos instantes y eso…

FP:

Pero a los chicos les gusta tener miedo…

GC:

Es cierto. Mirá, a nosotros nos parece que ésta es una obra que no se queda quieta: de a ratos parece comedia, de a ratos no. Por otra parte: a medida que se fue terminando de armar intuimos que se iba a dar un fenómeno con los espectadores: los chicos mirando la obra y los adultos mirando a los chicos ver la obra. A veces pasa que uno, adulto, supone que a un pibe enfrentado a determinado hecho le va a pasar tal o cual cosa. Y lo único que terminamos haciendo es mal predisponerlos con nuestros prejuicios.
Además debo decir que a mí me encantaría que los que puedan ir a verla, saquen sus propias conclusiones. No sé dónde escuchó puteadas...

FP:

No, y si hubiese tampoco yo le veo ningún tipo de ... Además hay una cosa como que el chico en su casa puede escuchar puteadas pero oficializadas en un teatro, o en la televisión o en una radio, no. Eso es una cosa tan absurda. Yo no lo puedo entender. Pienso que sucede con padres que no razonan y lo único que hacen es captar un mandato.

GC:

Y, me parece que sí.

FP:

"No, la televisión". ¿Cómo un señor de smoking y moño va a decir "andá a la puta que te parió"?. Pero en la casa el padre vive puteando y está todo bien.

GC:

Mirá, nosotros creemos que esta obra tiene distintas puertas de entrada. El cuentito es un policial al estilo de Sherlock Holmes, que por momentos vira hacia el policial negro: se trata de saber quién se robó el espejo de un jardín de infantes, que se llama "Cristal Palace".

FP:

¡La próxima tira de Cris Morena!. "El jardín de infantes Cristal Palace". Registralo.

GC:

...Y después tiene, creo yo, otro caso a investigar que se filtra entre las grietas del cuentito de detectives. A mí me gustaría que cada espectador pueda descubrir ese caso y después de ver la obra, en una de ésas, tener ganas de investigarlo.

FP:

Ahora me diste ganas de ir a verla, che.

GC:

Uy, sería buenísimo.

FP:

¿Qué horarios tienen? ¿Los lunes y martes tienen función?

GC:

No, lamentablemente, no. Está los sábados y domingos a las cinco de la tarde.

FP:

Ah, puedo ir el domingo. Sí. Los sábados no salgo yo. Sólo salgo para trabajar y vuelvo a mi casa. Pero el domingo, sí. Puedo ir.

GC:

Hablando de los sábados, te cuento que hay una partecita de la obra que fue escrita el año pasado los sábados escuchando a Milagros López de fondo. Esas coincidencias muy raras...

FP (como Milagros López):

Ay, mira qué feliz que me pongo. ¿En serio me lo dices? Otra vez me estoy emocionando. Una nunca sabe quién te está escuchando del otro lado del receptor.Ya vamos a volver. El año que viene por Radio Ciudad…

GC:

¡Se te extraña, Milagros! (...) Bueno, te decía: el otro caso, el que se filtra por entre las grietas de la historia detectivesca tiene que ver con un episodio histórico que, a mi juicio, es clave en la formación de nuestra dichosa argentinidad: la Guerra del Paraguay. Esta guerra sucedió en la misma época en la que del otro lado del océano se estaba creando la novela policial inglesa en cabezas victorianas como la de Connan Doyle. Como sea, a mí me parece que la obra de lo que trata es de la identidad. Y, para nosotros, toda la obra está armada como un collage. Eso lo fuimos descubriendo con el tiempo. Un collage hecho inclusive con cosas que encontramos en la calle. La escenografía está construida así, por ejemplo. Y a nosotros nos parece que la identidad, por decirlo de algún modo, es un collage que nunca se queda quieto, sostenido por un hilo invisible: un día pensamos que somos una cosa; al día siguiente afirmamos que somos otra cosa. La vida misma. Y todos los personajes en "Dedos..." tienen la característica de no ser una sola cosa. Sobre este punto una persona que vio la obra me hizo un comentario que me pareció muy interesante: me decía que lo que podía inquietar a algún adulto, más que algún "culo" u otra palabra suelta por ahí o si en algún momento la historia de detectives se ponía medio dark, es que los adultos que se ven en escena no son monolíticos, tienen grietas. Por ejemplo: una maestra que de repente gira y parece que apura un trago medio a escondidas ...

FP:

Pero que es la realidad también, ¿no?.

GC:

Y, sí. Yo tengo un hijo de once años. Y a veces, estamos viendo la tele y aparecen algunas imágenes de noticiarios chorreantes de sangre y me inquieta que él esté viendo eso. La verdad es que mi primer impulso es cambiar el canal. Más: a veces lo hago. Como sea, con el tiempo aprendí que a veces me apresuro a suponer no sé qué cosa en la cabeza de mi hijo y dejo de escuchar qué le pasa a él con eso, qué mira de eso.

FP:

Además es una nueva generación. Son otras percepciones. El creció y mamó el SIDA, la guerra, un montón de cosas con las que vos te encontraste después. Vos de pronto te econtraste con la guerra a los quince años, dieciséis, empezaste a estudiar Vietnam sin nunca ver en la televisión un chorro de sangre, una mano. Se veía nada más que en las enciclopedias. Yo me compraba la enciclopedia Caxton, para ver las fotos de guerra y las cosas prohibidas que no se veían en la televisión... Y ahí veías la famosa foto en la que la nena vietnamita con las manos en alto como una paloma corriendo desnuda. Me acuerdo de que esa foto la vi por primera vez cuando tenía nueve años y fue muy impresionante para mí. Las impresiones y lo que uno mama y va consumiendo de los medios ahora son distintas.

GC:

Y pasamos además por una época tan... ¿cómo nombrarla?... acaso ningún nombre sea suficiente para nombrar lo que sucedió allá por el ’76... "Dedos en el espejo" trabaja con resonancias. Hay un momento en el que una de las maestras del jardín, Luz Ojeda, está haciendo un collage abstracto de una vaca, con algo picassiano. Llega el detective y le dice: "¿esto qué es?". Ella responde: "el collage de una vaca". Y él, con su visión racionalista: "ese colaye los chicos no lo van a entender". Entonces la maestra le empieza a contar una historia de una nena de 5 años, una tal señorita de Avignon. Le está contando la historia y en un momento el detective comenta: "Avignon, todos cantan. Tenemos métodos". Y sigue hablando. Habrá quien pueda escuchar las resonancias de esa asociación de ideas. Y quien siga viendo el cuento de detectives. De resonancias estamos hechos... Bueno, básicamente eso es lo que quería decir de la obra. Ojalá puedan venir a vernos, nos encantaría. La verdad es que le pusimos mucho esfuerzo. El vestuario está armado en base a imágenes de los pintores prerafaelistas. Hay una serie de detalles que cuidamos...

FP:

Mirá, yo la voy a ir a ver y te voy a decir si puedo llevar a mis nenes. Por las dudas, voy a llevar a todos mis amigos putitos de 17, 18 años y los voy a dejar en la puerta. Si se puede, después les digo "pasen, chicos".Te mando un abrazo, y el domingo nos vemos.

GC:

Bueno, mil gracias. 


 Bella Milagritos López





Saturday, December 24, 2011



Ahora que regresa el vinilo...


Lado "A"(los que no gustan del acento "psi" pueden ir directo al lado "B")

Cuento de año nuevo


"Traumatología"






El deseo no es anhelo.
Tan sencillo es decirlo,
como volverlos a empastar.



Lo venía anunciando, sin saberlo, cada vez que hablaba del aburrimiento de veinte años de hospital. Que no es aburrimiento sino sensación de no llegar. Que debería hacer más para crecer en su profesión. Que de nada le sirve conformarse con que ya-no-es-como-en-la-época-de-mi-viejo-ahora-la-medicina-la-practican-proletarios. Y en todo eso, dos veces, exactamente dos, como al pasar: "el otro día en mi franco ayudé a una amiga a vender carteras en unas reuniones que organiza con mujeres".

Tiempo después lo que era detalle toma la escena por asalto: "me estoy dedicando a la venta de carteras en casi todos mis días libres...". Necesita confesarme, así dice, que parecerá un delirio pero que jamás sintió con la traumatología la adrenalina y el placer que le llegan de lo oscuro cuando tiene a todas esas mujeres frente a sí, fascinadas por ese pasamanos de carteras y palabras. Sus palabras. Ha descubierto una danza erótica entre el cuero y su decir asediando el oído de sus clientas. No las suelta hasta hacerles sentir las ganas de comprar. "El deseo de comprar", dice ella.

Lo que sigue es su debate entre el valor y el furor. El valor de ser médica y el furor de esas misas que le oficia a las mujeres hasta que resignan la muralla y el dinero. ¿Cómo decirle al padre doctor que ella está haciendo lo que hace?.

Y en eso pasan los meses. Hasta que un día define sus amarras y su espada: "se van a la puta que lo parió mi padre y su medicina". Renuncia al hospital. Avanza sobre las ventas y el triunfo de lo que ella llama deseo: la doctora de ayer es la vendedora de hoy. Ya no hay pudor ni qué dirán, sólo una espada asestando un tajo seco en las sogas de "papá". Y la nave va.

Hasta que un día se encrespa el cauce: "me cuesta confesar esto... no sé si podré decírtelo". Pero dice. Desde hace algunas semanas padece de un impulso irresistible. Cuando sus clientas están absolutamente entregadas al vaivén de carteras en oferta, se aprovecha de sus gulas para abrirle la billetera a alguna distraída y robarle.

Después de esto no es fácil seguir hablando, me aclara. Su silencio se prolonga hasta que empieza un reproche flagelante. Que persiste. Un día, dos, tres. La espero. Y en eso estoy cuando le escucho: "¿quién hubiera dicho?... ¡dejé la medicina para convertirme en carterista!". Repito "carterista" y corto la sesión de psicoanálisis.




Desde entonces han pasado semanas. Varias semanas. Hoy, en la última sesión del año, me cuenta que se siente menos triste. Por cierto, ya no roba. No por moral sino por falta de tiempo: "carterista" la ha tenido muy ocupada. Como un animal sonoro una y otra vez esa palabra ha venido desgarrando la superficie lustrosa de lo que se daba por ya escrito y entendido de su anhelo. El de la medicina de ayer, el de las carteras de hoy. Ya a esta altura "carterista" no es palabra sino tajo. Éste sí verdadero tajo.

Preocupada por los deseos que no se anima a pensar para el brindis de fin de año, de repente me dice:
"Estoy más loca que una cabra. Ahora que me quedé sin padre y medicina empecé a fantasear con volver a la profesión".

"¿A cuál?", le pregunto.

"A la medicina, obvio".

"Por eso: ¿a cuál?", vuelvo a preguntar.

Calla, asiente con la cabeza, suspira: "¿habrá otra?".

Su pregunta es el filo que corta la sesión. Cae y rueda por el piso el silencio que nos queda. Resuena, reverbera. Ni ante un brindis inminente el deseo se reduce a cuestiones del anhelo, sus historias con culpables, sus convidados de piedra.


Lic. Guillermo Cabado


(las obras pertenecen a la pakistaní Shahzia Sikander)




Un comentario psicoanalítico sobre este cuento en:
http://cabado.blogspot.com.ar/2011/01/lo-saludable-segun-el-psicoanalisis.html


*****
Lado "B"


Cuento de Navidad
."OCRE"

Dedicado a Harvey Keitel y William Hurt,
a su lenta conversación
envuelta en la bruma de “Cigarros”




Un mes y diecisiete días es lo que demora en suceder una casualidad. Estuve en los jardines del museo un primero de noviembre por la mañana. El sol cosía verde con verde y las esculturas de la exposición tendían a la sombra. Entre todas ellas un hombre y una mujer permanecían sentados en un banco. Eran de plástico transparente y quien los diera a luz les había imaginado carne de hojas secas en todo el considerable cuerpo y cáscaras de mandarina en el músculo del corazón.

Un mes y diecisiete días es lo que demora en suceder una casualidad. El 17 de diciembre por la casi noche volví a encontrar a la pareja en la calle, lejos del museo y de Belgrano. Estaban como muertos, abandonados sobre un cesto para bolsas de residuos entre los árboles de la calle El Salvador. Cómo no reconocerlos. El con su cabeza como una gran nariz, ella con el mismo gesto insólito de ensueño. Dudé qué hacer. Quise llevármelos a casa, a pocas cuadras de allí, pero apenas levanté al hombre me di cuenta de cuánto pesaban esos desangelados. Fui a cambiarme de ropas, estaban sin bañarse seguramente desde hacía días, siglos. Regresé con ayuda casual: Daniela, de visita, aceptó colaborar sin hacer preguntas sobre esos seres.

Caben demasiados imprevistos en dos cuadras y media. Estábamos por llegar hasta la pareja sobre cesto de residuos cuando vi dos cartoneros avanzando en dirección contraria hacia el mismo objetivo. Empecé a correr desesperado por llegar primero. La calle es así: no abundan los encuentros ni los hallazgos, acaso sean lo mismo, y los codos son un buen recurso de las malas artes. Llegué a ellos. Para protegerlos tracé con mi torso un arco convexo sobre la perpendicular del cesto. Los hombres pasaron de largo con sus carros. Acaso el plástico no cotice como el cartón. O tal vez intuyeran las dificultades por venir. Yo no.

Descolgué al hombre de plástico y hojas. Tenía un olor espeso, como de muerto. En ese momento no me di cuenta de que ya lo había decidido: solamente lo llevaría a él. Dos hubiesen sido demasiado tamaño y demasiado olor para una casa. Lo cargamos tomándolo de las axilas y de las piernas. Ya nos íbamos cuando vi que el corazón estaba tirado en el piso. Se lo puse y emprendimos el regreso.

Caben demasiados imprevistos en dos cuadras y media. Por sobre la cabeza de Daniela vi de repente la luz azul y nerviosa de un patrullero detenido en la esquina. Presentí lo que iba a suceder: no pudimos pasar con el cuerpo sin evitar las sospechas policiales. “Buenas noches”. Buenas noches. “¿Qué le pasó?”. Miré al oficial. Era un modo discreto de preguntarle ¿qué le pasó a quién?. Entendió: “al hombre que está cargando”, me dijo. El aspecto de la víctima volvía agua entre los dedos cualquier respuesta que yo intentara.

Demorados, sin antecedentes pero sospechosos. Para peor un inesperado descubrimiento de los federales: el corazón aquel no pertenecía al hombre sino a ella. “¿Con qué fin le habíamos quitado el órgano cardíaco?”. Juro que sólo entonces vino a mi memoria la imagen de la pareja sentada en el jardín del museo Larreta: él apoyaba el brazo en el respaldo, la mujer inclinaba su cabeza hacia el hombro del varón. Y el corazón, naranja de mandarinas, como florecido, latía sobre su pecho, el suyo de ella. “¿Qué hace este tipo con ese corazón?”, insistió el hombre azul en la comisaría. Deseché el atajo de la pregunta como repuesta (“en las condiciones en que la encontré, ¿para qué podía necesitarlo ella?”).

.
.
Abandono de persona. Robo de órganos. Imputaciones que no me dejaban pensar. Tampoco aún ahora logro argumentar. Este pesar no cede y no puedo saber si esa luz azul y nerviosa que no cesa de latir es la del patrullero que persiste o acaso sea la luz única con que decidí alumbrar este año el árbol navideño. Como sea, el hombre de carne de hojas ocre está sentado junto a mí. Y en el silencio de esta noche su imagen me mantiene despierto: ¿qué hace un hombre con el corazón de una mujer?.
.


diciembre de una navidad
Guillermo Cabado


(la escultura en cuestión fue presentada en el Museo Larreta en la muestra “Esculturas en el jardín XII”, se tituló “Corazón de mandarinas” y su autora Carlota Petrolini; fue la única obra plástica de las muchas que vi durante el año de esa navidad, que reencontré en la calle. “Cigarros" es esa encantadora película basada en un guión de Paul Auster y que recomiendo mirar para calentar el alma)



Sunday, October 02, 2011


Presentación en el 39no CONGRESO DE MEDICINA RESPIRATORIA

Conferencia sobre aportes del psicoanálisis al neumonólogo en cesación


A veces la relación médico-paciente
comienza a girar en redondo,
es cuando algo se invierte de un modo imperceptible...


"¿QUÉ HACER A LA HORA DEL 'dejate curar'?"

(disertante: Lic Guillermo Cabado)



Martes 11 de octubre, 10 hs en el hotel Hilton


(si el subtitulado no se visualiza completo,
dar clic en la parte superior de la pantalla donde dice "Las horas")




(escena de "Las horas"; Nicole Kidman interpretando a Virginia Woolf)


Página oficial del Congreso (clic aquí)



Thursday, July 14, 2011




Apuntes de viaje
a través del
seminario IX de Lacan


"LA IDENTIFICACIÓN"




- 3 -

ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)




Ic, "El amor es un sentimiento cómico" (PNL esfera)


a"Suponed incluso, dice Aristófanes, que mientras reposan en el mismo lecho,
Hefestos -es decir, Vulcano, el personaje con el yunque y el martillo- se yerga ante ellos (una pareja de amantes) munido de sus utensilios y que prosiga así:
a'¿No es esto -el objeto de vuestros anhelos- aquello de lo que tenéis ganas: identificaros lo más posible el uno al otro, de manera que ni de noche ni de día, os separéis el uno del otro?"

a(Lacan, sexta clase del seminario VIII, el subrayado es mío)





En lo previo de este cuaderno de bitácora, después de haberme detenido en las viscisitudes del amor húmedo y la identificación al falo, había arribado a un punto enigmático de la primer clase del seminario IX:

"He ahí pues dónde se terminaba la transferencia, el año pasado. (...) Les he puntualizado sin poder decirles más que había ahí una referencia oculta en un cómico, que es el punto más allá del cual yo no podía empujar más lejos lo que yo apuntaba en cierta experiencia, indicación, si puedo decir, que hay que volver a encontrar en el sentido oculto de lo que podríamos llamar los criptogramas de ese seminario"

¿Quién es ese cómico?.

Luego: ¿cuál la referencia oculta en él?...

Encontrar las relaciones que estructurarían a los criptogramas de aquel seminar
io es tarea que aquí no intentaré encarar, aunque adelanto mi hipótesis: de tal criptograma lo que se obtiene es una frase de una sola letra que se repite una y otra vez: a.
Por otra parte conviene decir que al hablar de criptogramas Lacan está haciendo resonar su concepción de la letra y su cifrado, asunto que comenzará a abordar un poco más tarde en este seminario sobre la identificación (2)

Voy hacia esas preguntas y veré qué logro ubicar en este espacio que pretendo breve...



(valga apenas como un divertimento esférico:
dos superficies pegadas o identificadas, en el sentido de la topología combinatoria)


Un analizante le habla a su analista. Al hablarle se queja de la chica con la que viene saliendo desde hace un par de años:

"Me vino con toda esa lata de lo que ella estudia, la programación neurolingüística. Dice que yo me defiendo con una 'esfera' en la que no dejo entrar a nadie... ¡Ma' qué esfera!. Es simple: yo no quiero compromiso, quiero independencia... No es tan raro lo que deseo, ¿no?: todos mis amigos ni han llegado a los 40 y ya están separados. A mí no me cabe la historia de 'hasta que la muerte nos separe' ".

(inserto una apostilla:
tanto afán de independencia dice suficientemente sobre su adhesión a la demanda de compromiso.
Pero si lo que importa es del orden del agieren,
del orden de lo que hace con lo que dice, 
conviene preguntarse aquí mismo:
¿qué hace con esos dos términos?...
¿una disyunción o una conjunción?,
¿vel excluyente o alienante?,
¿v o ^?;
en fin, freudianamente: cuando me habla, ¿se trata de un hacer anal o fálico?)



En el final de la sexta clase del seminario VIII Lacan se ocupa de aquél que en El Banquete de Platón "es el único que habla en serio del amor": Aristófanes. Y al hacerlo retoma lo que había deslizado al inicio de ese seminario: "el amor es un sentimiento cómico". Retoma así un hilo que había desplegado tres años antes con Moliere (3).


En su discurso Aristófanes plantea un mito sobre seres esféricos que fueran cortados por la mitad y que desde entonces andan por el mundo buscando recuperar su otra mitad. Esta escena de la película "Hedwig and the angry inch" evoca ese relato del padre de la comedia antigua:





¿Dónde está el resorte de lo cómico en el planteo de Aristófanes?.
Aquí es necesario recordar el distingo que Lacan hiciera el 10/4/57 en su seminario IV, siguiendo a Freud: no es lo mismo lo cómico que el witz, la agudeza del chiste.
El primero se juega en la imagen que se desbarata de repente como quien pisa una cáscara de banana, en el pasaje a lo absurdo (no exento de cierto toque ingenuo).
Así por ejemplo el Arnolphe de "Escuela de mujeres" de Moliere se pasea durante buena parte de la obra con su imagen de "a mí nadie me hará cornudo". Y de repente, zas, esa imagen se cae a pedazos (a la hora del amor le importa tres belines si es o no cornudo).
Sin embargo Arnolphe nada se preguntará sobre qué lo ha tenido durante todo este tiempo vinculándose de este modo con las mujeres.
En este sentido lo cómico no enfrenta al sujeto a su deseo inconciente.

En cambio, otro sería el cantar si tras lo cómico (e incluso lo tragicómico)
Arnolphe se las viera con la opacidad de su hacer con las mujeres.
En ese caso se toparía con algo que en lo cómico está oculto:
el "paso-de-sentido"(4). 
Ése que se produce en la concepción de la esfera que Platón retomara de los pre-socráticos en su "Timeo"("ella es redonda, es plena, está contenta, se ama a sí misma y, sobre todo, no tiene necesidad de...", evoca Lacan).

Lacan lee en "El banquete" una irrisión, un ponerse a reir de aquella esfera, cuando en el discurso de Aristófanes, se desliza, se hace pasar una cosita... un objeto metonímico, un algo que gana su peso por lo que se escabulle más que por lo que explicita (5).
Una risa (esto no está explicitado por Lacan allí, necesitamos leerlo en lo que dice)
que no responde a lo cómico ya, sino al chiste.
Con el paso-de-sentido también hay un pasaje de lo cómico al chiste.
Pasaje que no deja de tener importancia en un seminario donde está en juego el pasaje del amor al deseo.

Allí Aristófanes narra cómo, en esos seres cortados por la mitad, el genital es desplazado a otro punto del cuerpo para favorecer el acople con la otra mitad (6).
Pero Lacan observa en aquella reunión en la que se iniciaba el solsticio de invierno del 61' 
(7): "está claro que aquello sobre o cual el rodeo del texto insiste aquí es sobre el pasaje de los genitales a la cara anterior, lo que no quiere simplemente decir que llega ahí como posibilidad de copular, de conjugarse con el objeto amado, sino que literalmente el pasaje de los genitales a la parte anterior viene con el objeto amado en esta especie de relación de sobreimpresión, casi de sobreimposición. Este es el único punto donde se traiciona, se traduce, la función del órgano genital"



Así las cosas, si en la cópula de recuperar la completud se trata, ahora entre las dos partes media un elemento tercero... el falo (que si es traducción de "genital", traiciona todo vestigio anatómico: cuando traducimos por "falo", la pura anatomía está perdida). Pero. Con el falo siempre hay un pero: a la hora de la completud si el falo es el puente (8) también es su fracaso (faceta que convendría hacer resonar en lo entre-dicho sobre la publicidad en el eslabón anterior de esta serie de comentarios sobre el inicio del seminario IX).

Así como en el seminario V su afirmación de que el amor es un sentimiento cómico no quedaba justificada por su desarrollo (por cierto, en la reunión del 18/12/57 en una misma parrafada pasó de afirmar que el amor no es "en sí mismo cómico" sino "el eje alrededor del cual gira todo lo cómico" a soltar segundos después que "el amor es un sentimiento cómico"), sí quedaba claro que así planteado el amor aparecía justo en el punto donde podría esperarse una pregunta del sujeto por su deseo (pregunta que pondría en cuestión la completud narcisista). Ahora, con esta "irrisión" de la esfera, el sentimiento cómico implica un potencial registro del fracaso de mantener excluido al deseo (por primera y única vez, dice Lacan, Platón hace entrar al órgano genital en un discurso sobre el amor . 

La esfera platónica así leída por Lacan ya no coincide con el Eros platónico (Eros que cuestionaba en su seminario I, y que controponía al amor-pasión). Un Eros platónico al que Freud supo adherir pero no así Lacan (9)


(sol, tierra y luna, esferas y cosmología presente en el relato de Aristófanes)

Cierro estas notas volviendo a aquel analizante y su defensa de la independencia ante la demanda de compromiso:

Un tiempo después de aquella sesión, la situación con su chica se modifica radicalmente. Ella deja de resultarle alguien ubicable, calculable: hay algo en la muchacha que para él se ha vuelto opaco. Coincide con sus amigos cuando le dicen, plenos de sentido (común): "¡si ella ahora te interesa tanto, es porque dejó de darte bola...!". 

Conviene no engañarse; sentidos tan plenos suelen encubrir lo que esse entrevé sin pies ni cabeza. 
Punto exacto en el que surge, en el amor, el resorte que es propio de lo cómico: 

aquel valioso objeto llamado "independencia" ahora es lo que menos cuenta para él; empieza a desesperar por cadenas y un Vulcano que lo funda con su media naranja. Aún más: ¡está dispuesto a estudiar neurolingüística si eso le permite hacer Uno con ella, esféricamente!.


Toda esta historia es la de un pasaje. 
Erótico.
No es diversa en su estructura a aquella otra que Lacan evocara en su seminario V cuando propone pensar al amor como un sentimiento cómico: la historia del viejo Arnolphe en la comedia de Moliere "La escuela de las mujeres" (10).


Pero sería un problema si el pasaje se redujera a lo que va de la valiosa independencia al valioso compromiso con la novia.

No sería de extrañar ver aparecer el endiablado vaivén de la dialéctica fálica del del deseo:
"por abrazar la independencia ya vi lo que perdía, pera ahora que me jugué por el compromiso empiezo a evocar por su ausencia aquella independencia...Bueno la corto y elijo, algo tengo que perder"

Nótese que tras toda esta perorata con la que a veces se construye no sé qué ideal de salud psicoanalítico ("en la vida siempre hay que renunciar a algo"), lo que se sostiene es la idea de que "yo puedo elegir lo que elijo cuando deseo"

(esto último resuena no sólo en este fotograma sino en toda la idea de la película "Matrix") 

Es justamente en este punto donde la idea del agalma vendrá como anillo al dedo para romper con esa perorata.
Al punto de comprometer la concepción del deseo.

Con la idea del agalma, el pasaje será más bien
 el que va de algo objetivable ("lo que deseo es tal cosa") 
a un más allá de cualquier objetivable. 

Y por cierto, mal haría la novia en cuestión en creer que puede obtener de esta transformación milagrosa (10) alguna receta de cómo interesar a un partenaire ("mirá para otro lado y él se morirá por estar con vos").

No hay recetas que reproducir
apenas algo localizable, retroactivamente, en una relación entre lugares.
(metáfora, metonimia, topología... varias cosas que pensar en esta instancia)



(sileno, de curioso parecido con ese Sócrates que en breve tomaría la palabra en El Banquete)

Cierro.
Me parece que conviene sostener esta pregunta:

¿qué relación hay entre esos vaivenes identificatorios ("independencia"/"compromiso", o el posterior "ella estudia PNL"/"yo estudiaré PNL")
y
ese paso-de-sentido (sin-sentido) ubicable en el amor, "ese resorte de lo cómico, que es siempre en su fondo por esta referencia al falo", tal como lo nombra Lacan al cerrar la sexta reunión de su seminario VIII?


Creo que ésa es una de las preguntas que convienen
a la hora de dar el paso que me propongo para la próxima:
abordar el momento en el que en la clase inaugural del seminario IX empiece a hablar de ese término con mala prensa que resultaba ser la identificación.


Dicho todo esto me despido dejándolos en compañía de la omnipresente esfera,
ahora paseándose por el discurso de la programación neurolingüística
(PNL):






Hasta la próxima


Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)


(1) Notas provenientes de un segundo recorrido por el seminario IX que desde el 2010 comparto con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi. Todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA.

(2) Hace un tiempo encontré una apreciación diferente de este pasaje del inicio del seminario IX, en la que se considera que Lacan estaría anunciando criptogramas prontos a ser deslizados en el seminario que estaba iniciando y no en el que había concluido recientemente. Toda la secuencia que desemboca en este comentario me indica que esta refiriéndose al seminario sobre la transferencia. Aquella otra interpretación la hallarán en esta presentación de la edición impresa del nro 31 de "Referencias en la obra de Lacan" (el comentario sobre "El perro andaluz" se ubica en la clase del 21/2/62 del seminario IX). Clic aquí

(3) El 18/12/57, en la séptima clase de su seminario V, "Las formaciones del inconciente", Lacan se ocupará de la comedia antigua y de la nueva comedia, la que él ubica a partir de Menandro hasta la contemporaneidad. Y define un eje para éstas, validándolo en Hegel cuando su auditorio lo cuestione: su protagonista, el "sujeto cómico", es alguien obsesionado con un objeto metonímico, pero que se las arregla para que su "sí mismo" se mantenga intacto (la versión Seuil reemplazó ese sí mismo de la versión estenográfica por un "ello", freudiano, que le da otro sentido al asunto). Así el amor, como lo cómico, permite no poner en cuestión "la esencia interior". Así Lacan retorna a esa altura de su enseñanza a la consideración del amor como narcisista. Y enseguida se ocupa de precisar al resorte cómico a través de la comedia de Moliere, "La escuela de las mujeres" (clic)

(4) Uso esta expresión que es la que utiliza en la clase ya referida del seminario V porque es lo que me parece que estará en juego en lo que dice en el seminario VIII sobre la irrisión de la esfera platónica. La expresión en francés, traducida como "paso-de-sentido", es "pas-de-sens", y guarda un equívoco ya que también puede traducirse como "sin-sentido". Apunto: en el seminario V todavía Lacan no se ha planteado que no hay Otro del Otro. Cuestión que surgirá en el siguiente seminario, pero como las cosas no nacen de un repollo, me pregunto en qué ese paso-de-sentido es un indicio de su movimiento hacia dicho planteo del seminario VI, justo después de "La significación del falo". Varios años después, el 21/1/70, durante la cuarta reunión del seminario XVII, "El reverso del psicoanálisis", Lacan dirá: "el sentido, si puede decirse así, se encarga de ser. Hasta no tiene otro sentido. Sólo que, desde hace cierto tiempo, se vio que esto no llegaba a dar el peso de la existencia precisamente. Cosa curiosa, el sinsentido sí que pesa. Se te pone en el estómago. Y el paso ("pas": tanto "paso" como "no") fue mostrar que esto es lo ejemplar del chiste, la palabra sin pies ni cabeza" (texto establecido por Jacques A. Miller, pag 60 de la edición de Paidós)


(5) La parte por el todo es válida aquí si precisamente la parte vale como significante, es decir: sin referente. Luego la parte no remite a ninguna totalidad. El peso de la metonimia en tanto una pérdida de significación, una experiencia que pone en el horizonte el sinsentido.

(6) Así la idea del pequeño Hans con su fontanero bien podría pasar por comedia aristofánica, con ese peso además que suelen tener algunas "comicidades ingenuas" de los niños: nunca se sabe cuándo tienen el peso de un chiste, donde ya no hay ingenuidad alguna.


(7) De hecho al iniciar esa reunión del 21/12/61 Lacan hace referencia al inicio del solsticio para enseguida comenzar a desplegar una serie de referencias a la astronomía que no sólo retoman el inicio de la conferencia que dictara poco antes de iniciar el seminario sobre la transferencia y que conoceremos como "Subversión del sujeto...", sino pivoteando sin explicitarlo con la concepción de aquel presocrático que Freud destacara tanto en "Análisis terminable e interminable", Empédocles:  "Pero aquí merece nuestro interés aquella doctrina de Empédocles tan próxima a la teoría psicoanalítica de las pulsiones que uno está tentado de afirmar que ambas serían idénticas, si no mediara el distingo de que la del griego es una fantasía cósmica, mientras que la nuestra se ciñe a pretender una validez biológica. Es cierto que sustrae a esta diferencia buena parte de su significado la circunstancia de que Empédocles atribuyera al universo el mismo carácter animado que al ser vivo singular."

(8) "Puente" es un término no inocuo cuando se trata de adentrarse en un seminario donde la topología tiene protagonismo: fue Euler en la corte de San Petersburgo a quien se le asigna un rol protagónico en el descubrimiento de la topología (en el sentido en que producir es descubrir a la hora de la teoría del valor). Sucedió al ocuparse de resolver un problema de recorrido que involucraba siete puentes de la ciudad natal de Kant, Königsberg (clic aquí)


(9) Freud, en "Resistencias contra el psicoanálisis": "Lo que el psicoanálisis llama sexualidad en modo alguno coincidía con el esfuerzo hacia la unión de los sexos  a la producción de sensaciones en los genitales, sino más bien a lo que expresa el término general y abarcativo de Eros en El Banquete de Platón". Lacan, ya tempranamente, en su seminario I: "Igualmente la cuestión del amor de transferencia ha estado desde siempre ligada, muy estrechamente ligada, a la elaboración analítica de la noción de amor. No se trata de amor en tanto que el Eros -presencia universal de un poder de lazo entre los sujetos, subyacente a toda la realidad en la cual se desplaza el análisis- sino del amor-pasión, tal como es vivido concretamente por el sujeto como una suerte de catástrofe psicológica". En definitiva es esa condición de pasión del ser la que vuelve irrisoria a la esfera.

(10) Arnolphe, como mucho después Humbert Humbert con Lolita, se obsesiona con una niña: Agnes. Para leer la obra ver la referencia "4".

(11) El término "milagro" no es aquí coloquial. Responde al planteo que hace Lacan sobre el amor en el inicio del seminario sobre la transferencia.