Thursday, November 12, 2009

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ENTRE EL ESTADIO DEL ESPEJO Y "PROOF" de JOCELYN MOOREHOUSE

(la dependencia no es anatómica, aunque parezca)



"Proof " es una película inspirada. Un anillo que en su hueco parece hacer resonar aquel delicioso estadio del espejo de Lacan (1). Martin es ciego. Por eso puede ver con sus oídos. Con la agudeza de la que carecen sus amigos videntes.

Martin saca fotos y les pide que se las describan. "Sin mentirme", acentúa. Sus amigos le hurgan en lo frágil: "¡¿y por qué habría de mentirte?!". En la respuesta de Martin resuena su posición en el mundo, bien agarradita del bies de su ceguera: "porque conmigo podés".

Martin desconfía de los otros al punto de no haberle creído a su propia madre cuando de niño le confesara que estaba enferma y que pronto habría de morir: "no te vas a morir, me vas a abandonar porque no me perdonás haber nacido ciego"
(2).

Toda la trama de "Proof" invita a sentir que la dependencia de Martin nace de su "falla" anatómica. En su insistente desconfianza resuena aquello de "ver para creer". Sin embargo, esta escena del pequeño Martin frente al féretro de la madre, es la clave de toda la película...


video


¿Es de lo visible y su falencia que depende Martin para saber sobre las verdades, ésas que lo inquietan?.

¿Habría acaso un vidente que frente a un cajón cerrado pudiera ver mejor que el oído sutil de Martin?.

La fragilidad de Martin, su dependencia tan humana, no es a causa de su ceguera (acaso sí, su argumento).

La dependencia que se anda y se desanda en un psicoanálisis, tan humana, es la que se tiene con ese signo que nunca nos termina de responder. Una dependencia que se anuda a la inminente revelación que no se produce... ni se producirá. La de una respuesta consistente, perdurable, al "¿qué soy para vos?", "¿me amarás dentro de un rato como me amás ahora mismo?".

Ciegos.

Todos ciegos a la hora de sacarle la foto al amor.

Ups...


Guillermo Cabado



(1) En el "Estadio del espejo como formador de la función del Je..." Lacan describe largamente la situación de ese cachorro humano que se enfrenta al espejo y logra atrapar allá lo que aún no está aquí. Formula en eso un tiempo anticipatorio con eficacia simbólica: "ése de allí soy yo, aunque aún no esté aquí". Y en una lectura rápida uno tiende a creer que la dependencia de la que habla Lacan gira alrededor de la inmadurez fisiológica de ese cachorro que lo deja en la dependencia del otro. Ya se sabe: si no es alimentado, si no es sostenido, si no es...

(2) Como en todo planteo en que se juega la imagen de lo que soy, siempre tan frágil, siempre tan defendida con furia, discutir con el que nos habla el valor de verdad de estas ideas no conduce más que a un laberinto sin salida.

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